El Gobierno nacional decidió echar de forma repentina al jefe de la Fuerza Aérea Argentina (FFA), el brigadier Fernando Luis Mengo, a pocos meses de su asunción. Según explicó el ministro de Defensa, Luis Petri, las acusaciones contra el militar incluían el “uso indebido de aeronaves de la institución” y presuntos casos de acoso sexual.
Según las pruebas que comenzaron a salir a la luz, Mengo habría realizado más de 30 vuelos “indebidos” de Buenos Aires a Entre Ríos, de donde es originaria su pareja la suboficial Yanina Torres. Además, informalmente al brigadier se lo apodaba “Alberto Fernández”, como el expresidente, por su presunta “debilidad” por las mujeres; y a Torres se la llamaba “La Primera Dama”.
El ministro Petri sacó este jueves un duro comunicado para
explicar los motivos de su desplazamiento, afirmando que lo hacía para
“garantizar la transparencia, la ética y el respeto a la ley en las Fuerzas
Armadas”. Más tarde, durante una entrevista televisiva comparó la situación con
una acusación que pesa contra la exmandataria Cristina Kirchner, por
supuestamente usar la flota oficial para llevar objetos personales a El
Calafate, Santa Cruz.
“La acusación hecha por una mujer contra Mengo no sería
la única, pero además hasta acá ninguna demanda avanzaba porque las
cajoneaban”, señaló una fuente cercana a la investigación a la agencia
Noticias Argentinas.
En esa línea, agregó que las denuncias contra el exjefe de
Estado Mayor General de la Fuerza Aérea quedaba a cargo de la Dirección
Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), área que debía avanza con
la investigación. “Pero en estos casos el director de la DNIEM, Marco
Alberto Constenla, habría ordenado cajonear estas causas debido a la amistad
que mantiene con Mengo”, añadió.