19 feb 2026
OPINIóN

Un mes de anarcolibertarismo en su estado esencial y despiadado

Un mes de anarcolibertarismo en su estado esencial y despiadado
LE
Luis Edgardo Jakimchuk (*)
11 enero 2024

Treinta días de “la era libertaria”. La frustración social
va en aumento. ¿Hasta cuándo? es la gran pregunta. “Las fuerzas del cielo y la
libertad carajo” no están claramente a favor de amplios sectores de la
sociedad. Lo que sí está claro es que el incendiario anarcolibertario
minarquista, como le gusta definirse al presidente, día a día supera cualquier
calculo en el territorio de la lógica democrática y del sentido común.

El delirio político esquizofrénico de
Milei y su gabinete, los más recalcitrantes menemistas, macristas y mileístas,
con una maniobra brutal que deja atrás gran parte de la población, pretenden
producir la revolución libertaria con un régimen autocrático.

Si apelamos a la memoria, que supone la
reconstrucción de los datos proporcionados por el presente y proyectado sobre
la información de acontecimientos vividos, estas medidas supera ampliamente
antecedentes históricos como los aplicados por los regímenes de Videla-Martínez
de Hoz; Menem-De la Rúa; Cavallo-Sturzenegger; Macri Sturzenegger Caputo,
Dujovne, Prat Gay. Es más, excede las sugerencias que les dieron Milton
Friedman y Friedrich
von Hayek a Augusto Pinochet para “el milagro chileno”.

Más grave aún es que a los inquisidores
del “no la ven” no les importa un carajo tener miradas diferentes a los
preceptos Constitucionales.

Cuando la libertad se convierte en un
bien escasísimo para los argentinos “de bien” Con frases como “vengo a sacar a los delincuentes de la
casta política a patadas”. “Vengo a transformar la Argentina con más
libertad”. “Haremos un ajuste de 15 puntos del PBI, sacándoles
a la casta, no a los trabajadores, los jubilados, a los argentinos de bien”.
“¡Viva la libertad carajo!”. Con estos vítores planteo el horizonte de una
novedosa sociedad utópica “libertaria” y catorce millones de
ciudadanos lo votaron.

Entiendo que no fue un voto doctrinario
al minarquismo, el anarcocapitalismo o el libertarismo. Tampoco lo
hayan hecho conociendo las propuestas de la Escuela Austriaca de pensamiento
económico, Ludwig von Mises o Friedrich Hayek. Fue un voto para
estar mejor, para recuperar la normalidad y menos imaginar que había algo peor
que lo que habían pasado con Macri y Fernández.

Muchos argentinos “de bien” no
descifraron correctamente lo que ofrecía Milei con discursos empapados de
falacias argumentativa. No fueron pocos los que imaginaron que Milei era uno de
los pocos políticos argentinos que les estaban diciendo “verdades incómodas”.

En realidad, enseguida de haber asumido
apuntó a una tremenda licuación inflacionaria, reduciendo un mercado interno
que se va evaporando día a día, un plan hiperrecesivo, a su vez, se
premia a las corporaciones exportadoras que podrán exportar toda su producción
sin ninguna objeción estatal y sin presiones del mercado internoNo
hay ajuste, hay transferencia de ingresos en favor de los que ganan cuando a la
Argentina le va bien, pero también cuando le va mal. Estos tipos no tienen
ningún inconveniente en admitir la obscena desigualdad que produce la libertad
que pregonan. Esta apertura que lleva adelante el TOTO Caputo, lo elogio ayer
el FMI.

Pero lo más preocupante es que de
imponerse el régimen libertario, la democracia está en peligro

Milei cuando fue electo dijo: “Soy
el primer presidente en la historia de la humanidad liberal
libertario”. Con esa frase les decía a los argentinos que lo
ubicaba en un lugar de excepción, que no hay nada por arriba de él. Estaba
anunciando que para el régimen liberal-libertario la democracia no
tiene nada que ver con la libertad, la democracia es solo una forma suave de
socialismo.
 Milei defiende el absolutismo monárquico sobre la
democracia.  

Y esto lo reafirmo ayer el
Procurador del Tesoro, Rodolfo Barra (arquitecto jurídico del menemismo), que
defendiendo los superpoderes a Milei, utilizo una polémica frase: “Si
hay crisis económica, no va a haber Constitución vigente”. Esta
retorica tremendista poco y nada tiene que ver con los alcances del mamotreto enviado
al Congreso.

Steven Levitsky y Daniel Ziblatt buscan
identificar los comportamientos de políticos que ponen en riesgo nuestras
democracias a través de su libro Cómo mueren las democracias,
sostienen que el deceso de las democracias se da de una manera muy particular,
desde los gobiernos electos, todo esto a raíz de que los partidos
políticos no cumplen con la función primordial de mantener al margen posibles
demagogos o figuras extremistas.

Si seguimos lo que Jacques Lacan
afirmaba: “de nuestra posición de sujetos somos siempre
responsables”aún en las diversas formas que pueden tomar esas
posiciones, todos somos responsables de proteger los valores democráticos y
resguardar los derechos ciudadanos que tanto costo conseguir frente al
potencial autoritarismo de Milei. Hay que defenderla en las calles con grandes
movilizaciones y la responsabilidad de una dirigencia que no sea de escritorios
y una caja a su lado, como la que le sirvió en bandeja el triunfo a Milei.

Más que claro está que para toda la
caterva con pasado oscuro que merodean tras el proyecto, NO existe las normas
básicas de la democracia:  tolerancia mutua, contención institucional,
distribución equitativa de los ingresos y la construcción de consensos.

Todos tenemos claro que hay una
tremenda crisis económica y hay necesidad de tomar medidas. Sin embargo, esto
no habilita darle superpoderes a un personaje, que no muestra cordura al decir
“no hay alternativa, hay que sufrir” para que en 15 a 45 años vamos a vivir
como los alemanes, irlandeses. ESO NO ES UN PLAN ECONOMICO. Estos tipos son
largoplacistas radicalizados, que te ilusionan conque al final está la luz. Esa
luz no existe, es verso neoliberal, la única luz al final del túnel es saquear
las riquezas de los argentinos. Para estos locos podemos morirnos todos, les
importa un carajo.

Me permito refrescar entonces que,
¡¡Viva la libertad carajo!!!  es la construcción de un modelo social
de 70 % de excluidos y sólo un 30 % de incluidosLa libertad
es un valor colectivo, no individual. La libertad es un valor que se realiza
con los otros y no contra los otros y un Estado fuerte.

(*) Ex diputado provincial

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