En medio de las duras derrotas que la oposición infligió al Gobierno libertario el pasado jueves en el Senado, la única decisión sensata coincidente entre este sector y el oficialismo fue desactivar una confusa intención de debatir ese mismo día de forma secreta sobre la causa YPF. Esto se refiere a la demanda contra el Estado argentino y los más de $16.000 millones de dólares en juego a raíz de las resoluciones de la jueza de Estados Unidos, Loretta Preska.
Un aspecto que no se difundió es que el pedido de la Unión Cívica Radical (UCR) aboga por convocar “a la mayor brevedad posible” a “las autoridades pertinentes del Poder Ejecutivo Nacional, especialmente a representantes de la Procuración del Tesoro, del Ministerio de Economía y de la empresa YPF S.A.”, con el propósito de que proporcionen un informe detallado sobre la situación y las acciones futuras.
La eventual sesión cobra relevancia tras la denuncia del Gobierno sobre filtraciones y venta de información de empleados estatales en favor del fondo Burford, ya que los implicados son funcionarios de la Procuración, quienes serán citados.
Con la sesión de la semana pasada consumada y un clima menos tenso que el de días anteriores -al menos, respecto de la oposición hacia la vicepresidenta y titular del Cuerpo, Victoria Villarruel– la Cámara alta necesita establecer una fecha para un nuevo encuentro, a pesar del interés de muchos legisladores de escapar de la presión en las próximas horas para ingresar en el “receso invernal” que el Congreso suele autoinventar y regresar con “energía”, después de un merecido descanso en agosto.
¿Qué sucedió el último jueves? La idea inicial siempre fue solicitar una sesión secreta para una jornada futura, como había adelantado Infobae. Sin embargo, el desorden se evidenció desde el inicio del encuentro cuando el jefe del kirchnerista Frente de Todos, José Mayans (Formosa), solicitó “tratar el tema del rechazo al fallo judicial de la jueza de los Estados Unidos, porque es inconstitucional para nuestro país” y “para preservar a nuestra empresa de bandera”.

En realidad, se trataba de una declaración en contra de la resolución de Preska, pero existían tres borradores de distintos sectores que, pasada la tarde, no lograron unificarse. Fue la propia UCR la que insistió en tratar en primer lugar el caso YPF. De hecho, otro legislador de la misma bancada puso eso en entredicho y, afortunadamente, quedó para el final.
Uno de los que se pronunció fue el radical porteño Martín Lousteau -su espacio, Evolución, acaba de tener un desempeño testimonial en las elecciones locales de la Ciudad- quien, a pesar de todo, promovió un tratamiento integral del asunto para más tarde, ya que “el juzgado allá va a haber cerrado”, en referencia al de Preska.
“Es cierto que los juzgados estaban abiertos y convenía dejar YPF para el final. Pero nunca debimos hacerlo ese mismo jueves. Menos mal que no se llegó a esa locura”, reconoció un experimentado legislador dialoguista a este medio durante el fin de semana. Y sentenció: “¿Por qué en secreto? Simple. En un Senado totalmente descontrolado, imagínate a los legisladores ‘estrella’ o a los más problemáticos diciendo cualquier disparate mientras Preska lo está viendo en vivo por redes sociales. Demasiada exposición. Lo que no me queda claro es hasta dónde quieren indagar algunos. Y desconfío”.
Tras las agresiones que la oposición infligió a la Casa Rosada con las leyes sancionadas y aprobadas, Mayans afirmó: “Correspondería tratar el asunto de YPF, pero falta coordinar el texto, para que no genere conflictos, pues está en los tribunales. Así que, pido un cuarto intermedio”.

Pocos minutos después, el pleno regresó y el presidente de la UCR, Eduardo Vischi (Corrientes), señaló: “Considerando que hemos tomado un cuarto intermedio de 15 minutos y que existen varios proyectos en cuestión en relación a una sesión secreta para abordar un tema muy delicado, que necesita una verdadera intervención quirúrgica de este Senado, vamos a solicitar un tiempo para tratarlo, ponernos de acuerdo y alinear criterios a fin de hacerlo de manera concreta y adecuada.”
“Por lo tanto, existe unanimidad para defender los derechos argentinos en este asunto -es decir, hay un acuerdo total-, pero deseamos disponer de un documento que sea muy específico y contundente. Por eso, vamos a solicitar el levantamiento de esta sesión para abordarlo en un momento oportuno, tan pronto como podamos definir ese documento”, añadió el senador.
El kirchnerismo respaldó esta iniciativa a través de Oscar Parrilli, quien reflexionó: “Nuestro bloque va a adherir fundamentalmente porque priorizamos el interés de todos los argentinos, el interés de la patria; YPF no es una pequeña empresa, sino que, en algún momento, fue considerada ‘la joya de la abuela’. Para nosotros, YPF, más allá de las diferencias que podamos tener, debe ser un elemento que nos una a todos los argentinos. Así que, independientemente de nuestra postura sobre la actual política petrolera, estamos de acuerdo en postergar esta sesión para tratar más adelante los proyectos que estaban en consideración.”
Lo que casi nadie parece contemplar, además de la fecha de la sesión secreta, es ir al recinto para, en lugar de colaborar en una situación delicada para Argentina, convertir el convite en un cuestionario a diversos actores del Estado y de la propia YPF, no para ayudar, sino con objetivos más difíciles de explicar.
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