En todo el mundo, la sociedad y los mercados demandan, cadavez más, garantías de sustentabilidad en la producción agropecuaria. Para eso,los productores argentinos implementan desde hace años un conjunto de BuenasPrácticas Agrícolas (BPA) en los planos ambiental, económico y social.
Se trata de una serie de principios, normas yrecomendaciones técnicas utilizadas en la producción, procesamiento ytransporte de alimentos, orientadas a asegurar la protección de la higiene, lasalud humana y el ambiente, mediante métodos ecológicamente seguros,higiénicamente aceptables y económicamente factibles.
“El tema de buenas prácticas se ha instalado fuertemente enlos últimos años en Argentina, hay mucha demanda de información, decapacitación y de implementación por parte de productores, empresas, municipiosy provincias”, contó el coordinador técnico de la Red BPA, Ing. Agr. JuanBrihet.
“Para nosotros tener una producción cada vez más sustentablees central, trabajamos cada día para sumar productores al cumplimiento de lasBPA”, indicó el presidente de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes(Casafe), Fabián Quiroga. “Lo fundamental es la concientización, lacomunicación y la capacitación, nosotros trabajamos en esos tres pilares desdehace varios años”, dijo Quiroga. En 2019 Casafe llegó a capacitar en BPA a48.000 integrantes de la cadena de la producción de agroalimentos.
Varios indicadores dan cuenta de un gran avance en buenasprácticas en Argentina según un informe de la Bolsa de Cereales de BuenosAires.
En primer lugar, el uso del sistema de siembra directa semantiene desde hace una década por encima del 90{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de la superficie agrícolatotal, una tecnología nacional de exportación que ha dado pruebas de su aporteen la protección y recuperación del suelo.
Asimismo, la rotación de cultivos con gramíneas alcanzó el43{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} del área nacional, diez puntos más que en 2014/15.
La siembra de cultivos de cobertura viene creciendo y sibien en la campaña 2018/19 solo un 13{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de productores los usó, este valor setriplicó en apenas cuatro campañas. Se encuentran valores superiores en el NOA,NEA, Entre Ríos, San Luis y Sur de Córdoba.
Además, la aplicación variable de insumos, que puede reducirentre significativamente la cantidad de producto utilizada, el costo económicoy el impacto ambiental, fue adoptada por un 10{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de productores en 2018/19medido en herbicidas, fertilizantes y semillas y su uso viene mostrando uncrecimiento sostenido durante los últimos años.
En el caso de las dosis de fertilizantes se vienenincrementando pero el balance de nutrientes es negativo. La fertilizaciónnitrogenada en maíz aumentó tanto en dosis como en superficie. Entre lascampañas 2014/15 y 2018/19 pasó de 55 a 65 kg/ha en promedio. La fertilizaciónfosfatada en soja no ha variado durante los últimos años, manteniéndose en los10 kg/ha desde 2016/17.
Y el muestreo de suelos sigue siendo bajo pero creció de 10{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647}a 23{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} desde la campaña 2014/15.
Por otra parte, según Casafe, un 75{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de los químicosaplicados a los cultivos están clasificados por el Senasa como fitosanitariosde banda verde, es decir, de la franja de menor toxicidad.
Algunas provincias están trabajando en implementar modelosde buenas prácticas. “Córdoba ha hecho punta, son líderes en este tema porquehan articulado muy bien la parte pública y privada con el acompañamientopolítico, lograron crecer con un programa de promoción e incentivos decompensación económica y con indicadores claros, y eso se llegó a convertir enley en 2019”, destacó Brihet.
“Santa Fe también trabajó muy bien, hasta la gestiónanterior, en un programa provincial con mucha información, capacitación ycomunicación. Y en Entre Ríos se está por lanzar un programa de ProductorSustentable que apunta a seguir estos modelos que promueven las BPA desde losestados provinciales”, repasó.
Calidad certificada
Para dar garantía de que se respetan las BPA , en laAsociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid) trabajan con unprograma de certificaciones que apunta a validar la implementación de prácticassustentables.
Entre ellas se encuentra la de Agricultura SustentableCertificada (ASC) que ya cuenta con 100.000 hectáreas certificadas en seisprovincias. “ASC es el primer y único standard de origen argentino reconocidopor la FEFAC (Feed Manufacturers Federation), organización europea que nuclea a23 países compradores de harina de soja argentina”, explicó el gerente deCertificaciones de Aapresid, Tomás Mata.
Además, cuenta con la Certificación Municipio Verdedestinada a brindar un marco de sustentabilidad en las prácticas que serealizan en las zonas linderas a localidades productivas.
“El objetivo es que el municipio trabaje en conjunto conproductores, asesores, operarios y actores de la producción para logrartransparencia y trazabilidad en todos los procesos”, detalló Mata. El procesoes auditado por IRAM, brindando un marco de transparencia y confiabilidad alser una parte no involucrada en la producción.
“Actualmente hay dos municipios certificados y dos más envías de desarrollo, con un trabajo progresivo en 10 municipios de Buenos Aires,Córdoba y Santa Fe, principalmente, dijo el gerente.
Recientemente se presentó el sello Algodón ResponsableArgentino, un desarrollo de Aapresid y la Asociación Argentina de ProductoresAlgodoneros, donde se trabaja en una certificación inicial de 20.000 hectáreasen tres provincias. “El objetivo es dar un marco de sustentabilidad a través deuna marca que posicione en el mercado al algodón argentino”, señaló Mata.
Materia pendiente
Más allá del trabajo de las entidades “el tema es cómolograr que efectivamente las buenas prácticas se hagan a campo, ahí pensamos encapacitación, incentivos, control, sanciones, pero esto realmente avanza cuandose convierte en política pública, ya sea nacional, provincial o municipal”,indicó Brihet.
“Nosotros vemos la necesidad de que se dicte una Legislaciónen Buenas Prácticas que traiga tranquilidad y seguridad a los vecinos, a todala cadena agroindustrial y a la sociedad, trabajar en una legislación es algopendiente y es lo que estamos propiciando”, coincidió el titular de Casafe.Darle un marco legal al trabajo en BPA que vienen haciendo todos los jugadoresdel sector público y privado “es necesario para integrar y cerrar este círculovirtuoso”, remarcó Quiroga.
De acuerdo a Brihet, “es fundamental definir el norte comopaís en materia BPA, con políticas de Estado basadas en ciencia y tecnología”.
Hoy la sociedad y los mercados reclaman el uso de buenasprácticas en la producción y es necesario demostrarlo con indicadores claros.Solamente el trabajo articulado de los actores del sector público y privadobajo un marco regulatorio claro y reglas previsibles, hará posible que lasbuenas prácticas se extiendan a todo el campo argentino.
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