20 feb 2026
OPINIóN

Sacrificar la verdad por el bien de la Republica de morondanga

Sacrificar la verdad por el bien de la Republica de morondanga
LE
Luis Edgardo Jakimchuk (*)
22 agosto 2021

En el territorio de la moral, la foto y los videos en Olivos
es una falta grave que resiente la credibilidad de la palabra de Alberto
Fernández. Es un hecho político comprometido que afrenta sin lugar a duda, la
solidaridad de la comunidad frente a la pandemia. Esta falta moral, que el
presidente pidió disculpas, la derecha lo utiliza para generar odio en una
sociedad agotada y aburrida de ver como la clase política vacían de optimismo
el ánimo de seguir creyendo en la política.

Mauricio Macri, perverso, cínico e hipócrita (lo definió así
su hermano), cuestiona los valores morales del presidente, justo el que la
sinceridad y la palabra nunca ha figurado entre sus virtudes políticas y las
mentiras sus medios justificables. Es muy lamentable que el ex presidente se
haya transformado en un mero surtidor de disparates irracionales.

Situándonos en los dichos de Carrio, “defiendo a Macri
(miento) por el bien de la república”, sigue la lógica maquiavélica de mentir
fingir y falsear la realidad. Hannah Arendt y Alexandre Koyré, observaban que
la capacidad de mentir deliberadamente y sin límites en el espacio político en
las sociedades democráticas es copiada del fascismo y sostenida por la
comunicación. En efecto, esto es justamente lo que llevo a Cambiemos a la gran
estafa electoral del 2015.

Nunca se ha mentido tanto de una manera tan descarada,
sistemática y constante (se podría armar un PowerPoint de las tantas) como en
el gobierno macrista, siempre con la complicidad del poder económico, la
disposición de la tecnología (el troll jugó un rol central en las inmoralidades
del gobierno) y de Clarín, La Nación+Macri, Infobae, el grupo América, radio
Mitre, entre otros tantos.  A pesar del
rotundo fracaso de Macri, la coalición neoliberal se mantuvo cohesionada en
gran medida por la mentira, la irracionalidad, el odio y la anti política que
veneran a cada instante haciendo huir la vergüenza, con la ayuda del
establishment.  Nadie debe confundirse y
pensar que este episodio en Olivo, va a excusar y compensar las mentiras e
irracionalidad de JxC en su comportamiento inmoral permanente.

Desnudando la mentira como guion electoral. 

La construcción de una genuina alternativa post macrismo de
la coalición JxC, parece destinado a derrumbarse como Sísifo cuando estaba a
punto de llegar a la cumbre de la montaña cargando su pesada piedra. ¿Por qué?
porque tienen un gran problema con la verdad y se refleja claramente en la
disputa interna entre el PRO y UCR por el liderazgo de la coalición. 

El radicalismo quiere recuperar su ethos que tiraron a la
basura mutando en una fuerza de derecha conservadora y neoliberal, mostrarse
distante del proceso diacrónico del gobierno de Macri y cuestionan la mentira
como herramienta electoral, por supuesto lejos de Macri y sus mentiras. Esto
queda claro cuando vemos y escuchamos a Facundo Manes, Rubinstein, Tetaz,
Frigerio, Morales etc. 

Elisa Carrió, elegida en una suerte de casting celestial
como “profeta”, alimentada con niveles metafísicos descomunal y brotes místicos
rayano con lo alucinante y, Patricia Bullrrich, apasionada por la mentira
dedicando tiempo y energía en cantidades asombrosas para degradar la calidad
del debate público, le saltaron a la yugular a los dirigentes de su coalición
que están admitiendo las mentiras pasadas: “debemos terminar que en Juntos por
el Cambio se siga mintiendo. Presentaremos un código de ética con diez medidas,
indicando que no haya que mentir”. Es un ideal inédito querer conciliar el
ejercicio de la política y la verdad, precisamente porque no está en el ADN de
JxC la verdad ni la prudencia como virtud moral. 

La Política es de sentido común y si éste es común, es
porque es de todos. Solo donde impera el sentido común se puede avanzar en
políticas que permitan una economía que tenga rostro humano. El panorama
político del país hoy lamentablemente no idealiza lo que la sociedad piensa de
cómo debe intervenir la política en la realidad económica para
transformarla. 

Lamentablemente Juntos por el Cambio no plantea nada nuevo
solo que si ganan van hacer “lo mismo pero más rápido”, propone el vocero
económico de JxC, M.Tetaz y esto es el reflejo de lo que paso en los cuatro
años macrista : una devaluación del 500%; una inflación de 295%, récord desde
la hiperinflación; tuvimos el mayor déficit de divisas de la historia con US$
30.000 millones en el 2017; la deuda creció a US$ 21.000 millones por año y la
economía cayó tres de los cuatro años que duró aquel gobierno. Y las más de 50
variables económicas y sociales que sufrieron un marcado deterioro
profundizando el desempleo, la pobreza, la indigencia y la destrucción del empleo,
que ya no se puede resolver con planes del Estado. Si no se reflexiona sobre
las causas que llevaron al momento actual, si no aplicamos inmediatamente
políticas tendientes a superarlas y si seguimos tratando de sobrevivir a la
deriva, difícilmente tendremos un futuro después de la pandemia.

Por esta razón el próximo 12 de setiembre se puede empezar a
visibilizar un Estado más justo o seguir con un sistema dominado por una
oligarquía racista y estigmatizadora que lucran con la pobreza. Es el momento
que la gente exija con claridad a los candidatos, que digan que políticas
concretas desde lo micro a lo macro ayudara a un modelo de desarrollo inclusivo
y no recursos discursivos de una oposición desflecada como “una vuelta al
pasado y al populismo, o vamos hacia Venezuela”. De hecho, el rotulo populista
se le viene asignando a cualquiera que ose criticar los postulados de las
oligarquías económico-financieras. En realidad, lo que quieren es aprovecharse
de la “memoria de pez” a la hora de juzgar los desastres de sus políticas
aplicadas. 

Necesitamos un parlamento que construya legislaciones
realmente para la gente y que introduzca cambios sustanciales al rumbo del
país. La diferencia de modelos entre oficialismo y oposición es notoria. El
gobierno tiene muy claro que las medidas a tomar implican enfrentar a los
monopolios y a los defensores del modelo agroexportador sugerido por los
centros del poder económico, que sin duda es funcional a seguir endeudados y
mayor miseria para el pueblo. JxC solo demagogia hablando en defensa de “la
gente”. Sin embargo, su verdadera preocupación es la de garantizar que las
ganancias de los grandes empresarios no se vean perjudicadas por ningún motivo.

No hay otra solución para un problema político que la
búsqueda de una respuesta política. Ahora bien, esa respuesta está en el
Parlamento.  

No tener en cuenta el pasado y no exigir un mínimo de
coherencia, hace mucho daño a la vida colectiva.  

(*) Ex diputado provincial.

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