21 feb 2026
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¿Qué pasa con la población de los principales peces del río Paraná?

¿Qué pasa con la población de los principales peces del río Paraná?

Científicos argentinos realizaron un exhaustivo estudiosobre los desembarcos pesqueros de los últimos 85 años y de los monitoreos quese llevaron a cabo en el tramo de la Cuenca del Plata. Principalesconclusiones.

Un reciente estudio elaborado por un equipo de biólogoscoordinado desde el Instituto Nacional de Limnología (INALI), dependiente delCONICET y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), afirma que mientras 15de las 21 especies de peces que se encuentran bajo explotación comercial y quefueron monitoreadas durante los últimos 15 años en el tramo del río Paraná,ubicado entre la ciudades de Rosario y Reconquista, mostraron tendenciaspoblacionales estables o positivas, en tanto que las seis restantes fuerondeclinando.

Según el trabajo publicado en una edición especial de larevista brasiieña Neotropical Ichthyology, además, en los últimos 27 años, enel alto Paraná, entre Corrientes y la represa de Yacyretá, se monitorearon 20especies ictícolas, de las cuales solo 9 mostraron tendencias poblacionalesestables o positivas, mientras que en las otras 11 se comprobó una fuertedeclinación de las mismas.

De acuerdo con los especialistas, las principales causas deestas tendencias serían los cambios ambientales a nivel de la cuenca del ríoParaná y la presión de pesca,  entreotras. 

 “La primera etapa deeste proyecto consistió en reunir las estadísticas pesqueras nacionales entrelos años 1934 y 1986 provenientes de 113 puertos distribuidos en los ríosUruguay, de la Plata, Paraná, Paraguay y Bermejo, a lo que luego se sumaron losdatos de exportaciones de pescado de río entre 1994 y 2019”, explicó PabloScarabotti, investigador del CONICET y primer autor del estudio

 “Esto nos permitiótener un panorama general de la explotación pesquera en la Cuenca del Platadurante los últimos 85 años y conocer las tasas de captura que fueronsostenibles por largos períodos de tiempo en el pasado. La extensa red demonitoreo en puertos de desembarco, que funcionó entre 1934 a 1986, fue unsistema pionero a nivel sudamericano que deberíamos reconstruir para colectarinformación esencial para la administración pesquera en Argentina”, agregóScarabotti.

En una segunda etapa, los especialistas analizaron lainformación de diversos programas de monitoreo: dos de pesca experimental, enel Paraná Medio y en el alto Paraná, y dos de capturas de pescadorescomerciales de las provincias de Santa Fe y Chaco, lo que les facilitóinformación detallada y estandarizada sobre las capturas de peces  en un período de entre 15 a 27 años.

 “Esto nos permitiótener un panorama más claro de los cambios temporales en la abundancia relativade cada especie en el río, por lo que la continuidad de estos monitoreos debeser una política que se sostenga en el tiempo y la ampliación a otros sectoresde la cuenca es fundamental para un adecuado manejo pesquero”, comentó, por suparte, Julia Mantinian, de la Dirección de Planificación Pesquera de la Nación,

Entre sus puntos más sobresalientes, el estudio permitióobservar que si bien tanto el sábalo como el dorado presentan poblacionesestables en la parte alta de la cuenca, muestran leves declinaciones en laparte media y baja, lo que “podría deberse a una mayor presión de pesca en la partebaja de la cuenca y a fluctuaciones poblacionales de largo plazo producto de lamenor producción de juveniles durante los últimos años”, según señaló DaniloDemonte, integrante de la Dirección de Recursos Pesqueros de Santa Fe.

 “Las especies desurubíes (pintado y atigrado) presentan poblaciones estables en todo el tramomedio del río Paraná, en tanto que en el caso particular del surubí pintadopresenta una tasa de crecimiento rápida y una capacidad de madurar a tempranaedad, lo que podría explicar la estabilidad de sus poblaciones”, agregó.

En tanto, otras especies que habitualmente se consideranamenazadas, como el pacú y manguruyú, mostraron tendencias positivas en elsector monitoreado de las pesquerías de la provincia de Chaco, indicando que suspoblaciones están en aumento.

Por su parte, mientras que a pesar de ser muy explotadascomercialmente, la boga y los armados también registraron un interesanteaumento en el Paraná Medio, por el contrario, tanto el bagre amarillo, como elmoncholo, el bagre sapo y la tararira se encuentran en declinación en toda lacuenca durante los últimos 15 años, lo que podría atribuirse a la fuertepresión de pesca comercial y recreativa, sin devolución, que sufren estospeces.

Otro de los resultados más notorios de este estudio es que,entre la ciudad de Corrientes y la represa de Yacyretá, la mayoría de las”especies de cuero” o “bagres” (manduvés, bagre amarillo, moncholo, surubí ymanguruyú, entre otras) están declinando.

“Este fenómeno estaría asociado al aumento en latransparencia del agua que sufrió el río Paraná aguas arriba de la ciudad deCorrientes, producto de la instalación de represas en la parte alta de laCuenca del Plata”, explicó  SebastiánSánchez, investigador del CONICET en el Instituto de Ictiología del Nordeste.

“Estas especies están adaptadas a capturar sus presas y aeludir la depredación en aguas turbias y se ven desfavorecidas cuando el aguase vuelve muy transparente”, concluyó el especialista.

Por último, los investigadores hicieron hincapié en que elmanejo pesquero debe tener una perspectiva ecosistémica para, de esa manera,poder regular todos los procesos que mantienen saludable al ecosistema, lo que,según manifestaron, “implica el control de la contaminación ambiental, laconservación de los hábitats de cría, el mantenimiento del régimen hidrológiconatural y un monitoreo continuo y eficiente de la presión de pesca a lo largode toda la Cuenca del Plata”.

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