Si por alguna extraña paradoja tiempo-espacio, el Javier Milei del 2023 pudiese dialogar con el del 2025 definitivamente no lo reconocería. El presidente que gustó de exaltar su desprecio por la casta hace rato puso en reposo el látigo y se abrazó como un pulcro republicano al diálogo conciliador con el arco político al que apabulló con sus primeras apariciones. A dos semanas del fin de la actividad ordinaria en el Congreso, el gobierno se encamina a allanar el camino en extraordinarias y se entusiasma con aprobar las reformas claves que Estados Unidos y el FMI exigen desde hace meses.
Este lunes, Diego Santilli recibió una nueva tanda de gobernadores en Casa Rosada. El ministro del Interior se entrevistó con Leandro Zdero (Chaco) y Alberto Weretilneck (Río Negro) para escuchar de primera mano las exigencias de los caciques provinciales para sentar a sus legisladores en las bancas que el oficialismo precisa para consolidar su éxito legislativo. Ambos mandatarios se mostraron proclives a apoyar el Presupuesto 2026, en el que negocian tener guiños para sus territorios, y las reformas laboral y tributaria que el Ejecutivo apuesta por aprobar en las próximas semanas. La postura afín, afirman desde Balcarce 50, se replicó en los otros doce encuentros que mantuvo el flamante funcionario.

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