21 feb 2026
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Por qué se dice que Saint-Exupéry encontró inspiración en Concordia para escribir “El principito”

Por qué se dice que Saint-Exupéry encontró inspiración en Concordia para escribir “El principito”

Lallegada de Antoine de Saint-Exupéry a Concordia cambió para siempre la vida dela apacible ciudad entrerriana, pero también cambió la vida del piloto quequería ser escritor. Es que el creador de “El principito”, cuya primera ediciónse publicó el 6 de abril de 1942 -hace 81 años- encontró en esta ciudad lainspiración necesaria para escribir su obra cumbre.

Esque en Concordia conoció y se hizo amigo de la familia Fuchs Valon, habitantesdel llamado “Castillo San Carlos”, ubicado en las  afueras de la ciudad. Fue al conocer y tratara Suzanne y Edda, de 12 y 18 años, hijas del matrimonio Fuchs Valon. Eran doschicas muy particulares, que gozaban de una gran libertad, se vestían con supropio estilo y eran amigas de los animales salvajes. Es más, en una de lasfotos que se conservan del escritor y unas de las chicas, Saint-Exupéry tieneentre sus manos un hurón, que ellas habían adoptado. Varias de estas cuestionesfueron las que luego utilizó el autor para escribir su famoso libro.

Pero¿cómo fue el encuentro? Sucedió en diciembre de 1929, cuando el escritor ypiloto trabajaba para una empresa de correos francesa, la Compañía GeneralAeropostal. En uno de los viajes entre Buenos Aires y Asunción del Paraguay, elavión de Saint-Exupéry tuvo un desperfecto y aterrizó en las afueras deConcordia, con tal mala suerte que una de sus ruedas se clavó en unavizcachera.

Furioso,el piloto no podía creer que al verlo aterrizar, se le acercaran dos mujeres,que hablando entre ellas en francés, se burlaran de él, sin pensar que setrataba de un francés que las entendía perfectamente.

Elpiloto fue ayudado por las chicas y por su familia, y trabó amistad con todos,siendo en otras ocasiones, invitado al famoso castillo San Carlos, lugar míticoy legendario de Concordia.

Saint-Exupérycontó su aventura en Concordia y a sus principitas en una nota periodística queluego incluyó, con el nombre de “Oasis” en su libro “Tierra de hombres”. Allícontó una cena donde las hermanas lo asustaron con víboras. Se dice también quede ellas tomó el autor la escena del principito con el zorro sobre ladomesticación.

Laciudad honra el paso de Saint Exupéry de varias maneras. La puesta en valor delcastillo, los locales comerciales y educativos que evocan al escritor o a sufamosísimo personaje se multiplican por las calles de Concordia.

Estashistorias también llegaron al cine. El mediometraje “Oasis”, de Danilo Lavigney el largometraje “Vuelo nocturno”, de Nicolás Herzog detallan la relación delescritor con la familia Fuchs Valon y especialmente con las “principitas”.

Perola historia del “castillo” tiene otros detalles, tan legendarios como habersido el origen de una obra literaria que décadas después es cada día más leíday no pierde vigencia.

Laconstrucción del castillo San Carlos y la familia Demachy

Elcastillo fue construido por Charles Edouard Demachy a fines del siglo XIX. Setrataba de uno de los hijos de un importante empresario francés. Se dice queera la “oveja negra” de la familia. Las versiones que circulan sobre el hombrees que se había casado con una bailarina, a pesar de la oposición de sufamilia. Con ella y con su hijo llegaron a Concordia en 1886, donde mandaronconstruir su palacio. Salvo las piedras con que lo construyeron, todo fuetraído de Francia, desde los muebles hasta las cortinas y alfombras.

Iluminacióna gas, agua corriente, sanitarios móviles y una cocina a 260 metros deledificio principal (para evitar los olores de la cocción), eran algunos de loslujos que tenía el lugar con 27 habitaciones.

Fuelugar de fiestas y de la vida social local. Pero poco tiempo después, Demachy,su esposa Yolanda y el hijo de ambos, se volvieron a Europa. Mucho más tarde sesupo que el regreso a Francia de la familia había sido para reclamar la partede la herencia familiar a la muerte del padre de Edouard, pero los intentosfueron en vano. Nunca le perdonó a su hijo la “libertad” de casarse con unabailarina y lo desheredó.

Comolos Demachy habían dejado deudas en Concordia, el palacio que habían construidoy habitado, pasó de la Sociedad Rural a la intendencia local. Fue prestado alRegimiento de Caballería y alquilado a varias familias, entre ellos, los FuchsValon.

Abandono,incendio y puesta en valor

Todoera esplendor, hasta que fue abandonado y saqueado. De su gloria original, noquedó nada y un incendio, en 1938 borró, quizá, las huellas de los hurtos. Allícomenzó otra etapa de la vida del “castillo”, que nunca volvió a ser lo quefue.

Pordécadas, fue un lugar fantasmagórico. Sin ningún cuidado, sin ningunaprotección, fue utilizado como refugio en la oscuridad y hasta fue escenario deun falso alzamiento guerrillero, como si fuera un lugar perdido en la selva.Desde allí, el autoproclamado “Comando Sabino Navarro”, en el año 2000, lanzóuna proclama a través de los medios, mientras los concordienses se reían de loburdo de la situación. “¿Qué van a ser guerrilleros, si es la que me vende elpan?”, decían unos. Otros identificaron inmediatamente el lugar, inconfundiblepara todo Concordia.

Finalmente,en 2013, el lugar fue puesto en valor. Si bien siguen siendo ruinas, ya noestán grafiteadas ni abandonadas al crecimiento de la vegetación. Estáiluminado y con pasarelas para poder recorrerlo y sumergirse en la historia.Emociona de sólo pensar que alguna noche, entre esas paredes, Saint Exuperypudo anotar alguna frase en su inseparable libreta que terminó en las páginasde su obra más gloriosa.

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