Una dura carta que recibió el aval de unos 300 científicos,
intelectuales y periodistas, plantea que en el país se vive una ” infectadura ” y critica al
gobierno de Alberto Fernández por la extensión de la cuarentena y el modo en la
que se aplicó. E insta a la población a reclamar un “plan de salida” al aislamiento social obligatorio.
Entre las 300 firmas se encuentran, hasta el momento, tres de Entre Ríos: del ex diputado provincial José Artusi (UCR-Cambiemos); del ex senador nacional radical Ricardo Lafferriere; y del ex presidente de Radio y Televisión Argentina (RTA), y actual vicepresidente del organismo, Emilio Lafferriere (PRO).
Titulada, “La democracia está en peligro”, la
carta advierte por “un fenomenal avance en la
concentración del poder para eludir cualquier tipo de control
institucional”.
El texto también lleva la firma de los ensayistas Santiago
Kovadloff, Juan José Sebreli; del actor Luis Brandoni, del escritor Federico
Andahazzi, del abogado constitucionalista Daniel Sabsay, entre otros referentes.
“En nombre de la salud pública, una versión aggiornada
de la ‘seguridad nacional’, el gobierno encontró en la ‘infectadura’ un eficaz
relato legitimado en expertos”, sostiene la misiva.
Asimismo, ataca a los profesionales, al definirlos “seguramente acostumbrados a lidiar con
situaciones de laboratorio y ratones de experimentación, pero ignorantes de las
consecuencias sociales de sus decisiones”.
“Miles de
argentinos quedaron varados en el exterior y en el interior, mientras
provincias y ciudades se han cerrado como condados medievales. Clases
suspendidas, enfermos que no pueden seguir sus tratamientos, familias
separadas, muertos sin funerales y, ahora, la militarización de los barrios
populares”, describe el texto.
En el campo de la economía, considera que “su consecuencia es la pérdida de empleos, el cierre de comercios minoristas,
empresas y el aumento de la pobreza. Los créditos para monotributistas y
autónomos y la asistencia a las Pymes fueron tácticas publicitarias con
requisitos casi inalcanzables para la mayoría”.
“La democracia está en peligro.
Posiblemente como no lo estuvo desde 1983. El equilibrio entre los poderes ha
sido desmantelado”, sentencia la carta.
Finalmente, el texto llama “a grupos y organizaciones de la
sociedad civil, partidos, sindicatos, formadores de opinión y medios de
comunicación independientes a redoblar una actitud crítica y vigilante hacia al
poder gubernamental, aumentando la deliberación y la conversación social sobre
las consecuencias del aislamiento obligatorio y exigiendo la presentación de un
plan de salida para esta situación anormal”.
El texto completo
“La Democracia Está en Peligro”
El mundo enfrenta un momento especial a raíz de la pandemia
ocasionada por el virus SARS-CoV-2, conocida como COVID 19. Si bien ningún país
estaba preparado para esto, la primera reacción del gobierno argentino fue
negar la existencia del problema, a pesar de las advertencias desde un sector
independiente de la comunidad científica y de la política.
Del mismo modo, se desestimó el planteo de testear, rastrear
y aislar casos, no controló a tiempo las fronteras y decretó una cuarentena en
forma improvisada, sin presentar ningún plan ni una posible fecha de
finalización. Como única explicación se exhibieron logros parciales, al
compararse erróneamente con otros países, y mostrando con anticipación
supuestos éxitos, cuando debería predominar la cautela y el realismo.
El presidente Fernández anunció que comenzaba “la hora del
Estado”, una expresión que recuerda a la famosa frase de Leopoldo Lugones y
describe un fenomenal avance en la concentración del poder para eludir
cualquier tipo de control institucional.
En nombre de la salud pública, una versión aggiornada de la
“seguridad nacional”, el gobierno encontró en la “infectadura” un eficaz relato
legitimado en expertos, seguramente acostumbrados a lidiar con escenarios que
se asemejan a situaciones de laboratorio y ratones de experimentación, pero
ignorantes de las consecuencias sociales de sus decisiones.
En dos meses, hubo un número alarmante de detenidos y
sancionados en nombre de su propia salud. La detención, seguida de muerte, de
Magalí Morales y Luis Espinoza se convierte en responsabilidad del gobierno
nacional, que ha creado las condiciones para que esto suceda. Miles de
argentinos quedaron varados en el exterior y en el interior, mientras
provincias y ciudades se han cerrado como condados medievales. Clases
suspendidas, enfermos que no pueden seguir sus tratamientos, familias
separadas, muertos sin funerales y, ahora, la militarización de los barrios
populares.
El desdén por el mundo productivo no tiene antecedente y su
consecuencia es la pérdida de empleos, el cierre de comercios minoristas,
empresas y el aumento de la pobreza. Los créditos para monotributistas y
autónomos y la asistencia a las PYME fueron tácticas publicitarias con
requisitos casi inalcanzables para la mayoría de los afectados.
La democracia está en peligro. Posiblemente como no lo
estuvo desde 1983. El equilibrio entre los poderes ha sido desmantelado. El
Congreso funciona discontinuado y la Justicia ha decidido una insólita
extensión de la feria, autoexcluyéndose de la coyuntura que vive el país.Nosotros, ciudadanos que pertenecemos a varias áreas de la
ciencia, al mundo académico, profesional y la cultura general, manifestamos
nuestra preocupación y llamamos a grupos y organizaciones de la sociedad civil,
partidos, sindicatos, formadores de opinión y medios de comunicación
independientes a redoblar una actitud crítica y vigilante hacia al poder
gubernamental, aumentando la deliberación y la conversación social sobre las
consecuencias del aislamiento obligatorio y exigiendo la presentación de un
plan de salida para esta situación anormal.
La sociedad argentina ha mostrado ser responsable a la hora
de enfrentar la amenaza de la pandemia. Acató las normas, cumplió los consejos
sanitarios y se mostró respetuosa de la ley y sus representantes. Es hora que
el presidente haga lo mismo.
La lista de formas puede verse en este link.



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