
Tras la lectura del fallo, el tribunal conformado por Martín Carbonell, Carolina López Berni y Silvina Gallo, ordenó la inmediata detención de Silgueira, que gozaba de libertad condicional, ya que su causa se había demorado dos años. Silgueira, de 32 años, mató a su hija e intentó lo mismo con otro pequeño en su casa de Barrio Chaco de Chajarí el 13 de mayo de 2010, mientras su esposa y madre de los dos chicos estaba en el hospital Santa Rosa cuidando un familiar. Convencido que los había matado, intentó suicidarse. Por las heridas autoinfringidas, debieron amputarle un brazo y realizarle una traqueotomía. El defensor oficial Ives Bastian, no negó en sus alegatos ni la autoría, ni la materialidad del hecho, y sólo se abocó a tratar de morigerar la pena de Silgueira. Por su parte, los fiscales de Chajarí, Julia Rivoira y Gustavo Confalonieri; y el de Cámara, Jorge Suñer, insistieron en que no cabía otra posibilidad que la pena máxima contemplada en el Código Penal. <b>El hecho</b>Silgueira asesinó cruelmente a su hija cortándole el cuello con un arma blanca y luego causó gravísimas heridas a Matías, su otro descendiente. Tras protagonizar el nefasto episodio, el hombre se provocó cortes en sus brazos con la intención de suicidarse. La pareja y madre de los pequeños, María Quintana, de 25 años, estaba en el hospital local, acompañando a una de sus hermanas que hacía pocas horas había dado a luz. Al conocer la noticia, Quintana entró en una crisis de nervios, por lo que debió ser internada. Allegados a la familia admitieron que la pareja estaba pasando por una situación crítica. Silgueira dejó dos cartas, creyendo que se iba a morir, donde pedía perdón. La Policía encontró las misivas en las que cobardemente le endilgaba la culpa a su pareja. “Antes sufrí yo, ahora vas a sufrir vos”, decía en una nota, en una clara muestra de “femicidio vinculado”.
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