20 feb 2026
NOTICIAS

Paraná Medio y el Puente Goya-Reconquista en el marco de la crisis energética argentina

En un fundamentado artículo del año 2004 -publicado en el Boletín Nº 12 de la Comisión Nacional de Energía Atómica-, alerté acerca de la inminencia y gravedad de la crisis energética Argentina, cuyos efectos se comenzarán a sentir con mayor consistencia a partir de 2006-2007.
Esa crisis, en la cual ya estamos, es producto de la absoluta falta de planificación estatal, de la ausencia de gestión ejecutiva por parte del propio Estado -cuyos entes técnicos han sido en su mayoría disueltos o enanizados a niveles absurdos-, solo comparables con los de una dócil colonia la cual se limita a obedecer los dictados externos; y a consecuencia de todo lo precedente, se actúa sobre los hechos consumados, sin margen de maniobra para seleccionar las mejores opciones, debiéndose optar por las “soluciones de emergencia”, siempre más caras y menos eficientes.
El cuarto de siglo de política económica neoliberal, congeló el Plan de Obras Hidroeléctricas y el Plan Atómico Nacional, y concretó las vergonzosas políticas de “privatizaciones” (léase extranjerizaciones), particularmente graves en el campo del petróleo, del gas, de la producción hidroeléctrica y en Sector Eléctrico en general. Saliendo de un largo quinquenio de falta de inversiones importantes en Generación (nuevas usinas eléctricas) y Transmisión (líneas de alta y media tensión); ahora existen algunas medidas que marcan un cambio de rumbo, el cual si bien parcial es positivo.
Algunas anunaciadas medidas se orientan correctamente, como los anuncios de licitaciones de importantes tramos de líneas de alta tensión, la terminación de la central atómica de Atucha 2, el impulso a los proyectos de Corpus Christi y Garabí, la instalación de dos mega centrales térmicas a gas en el centro geográfico de la demanda, entre Rosario y Buenos Aires; y otras medidas en la misma dirección. Pero la velocidad de concreción de esas obras no condicen con la crisis energética.
En lo referente a los hidrocarburos, el manejo discrecional que el Estado cedió -a mediados de los ’90- al oligopolio de empresas extranjeras operantes en el sector, nos está conduciendo al rápido agotamiento de las reservas de gas y petróleo, con el agravante que se prioriza el abastecimiento al extranjero en vez de cubrir la demanda interna. Eso es patético y dolorosamente claro en el caso del gas natural, pues todos los nuevos gasoductos se construyeron para abastecer a Chile, Brasil y Uruguay, mientras que más de la mitad de los argentinos seguimos injustamente marginados.
Es necesario retomar el control efectivo y la propiedad del petróleo y el gas, es urgente impulsar las fuentes alternativas al petróleo, apelándose a todas las fuentes de energía posibles.
Podrá ser relevante el rol de los biocombustibles, lo cual también tendrá un gran efecto multiplicador en el agro y el sector industrial; sustituyéndose parcialmente a los combustibles fósiles.
Las “nuevas fuentes de energía”, como la eólica, la solar, el hidrógeno (que no es un combustible en si mismo sino un vector de energía), y otras, podrán hacer sus aportes, pero todo indica que seguirán siendo marginales y aplicables para centros de consumo aislados o muy específicos.
En los informes técnicos serios, con bases científicas, prácticamente no se discute que en su conjunto las “nuevas fuentes de energía” difícilmente logren abastecer más del 5 {10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} (cinco por ciento) de la demanda energética global. Y eso se entiende perfectamente con solo analizar las serias limitaciones técnicas y económicas de ellas.. En mérito a la brevedad me remito a los precedentes artículos en los que analicé las serias limitaciones de estas fuentes alternativas de energía.
Resulta ilustrativo analizar que más allá de algunos ejemplos “folclóricos” y pintorescamente deslumbrantes de Dinamarca, Alemania, España y California (EEUU) que suelen citar las transnacionales de la ecología, y los sectores ultra ecologistas que les sirven de “claque” en Argentina; el grueso de la demanda mundial y de las inversiones de los países con mayores tasas de crecimiento, siguen orientándose a las tres tecnologías básicas para generar energía eléctrica: la termoeléctrica (en base a combustibles fósiles), la hidroeléctrica y la nuclear.
Tales son los casos de las tres potencias emergentes (China, India y Brasil); de EEUU; Canadá; toda la Unión Europea, que depende en gran medida del gas de Rusia, del Mar Del Norte y del Magreb (incluyendo a Alemania y Dinamarca y España, dato que soslayan los ultraecologistas); todas las nuevas potencias industriales del sur y del sudeste asiático; México; etc. Por su parte California tuvo una descomunal crisis eléctrica, producto de la aplicación de pautas neoliberales y del sobredimensionamiento de las posibilidades de las “nuevas fuentes de energía”.
En el caso de Argentina, es perentorio desarrollar fuentes de generación sustitutivas de los hidrocarburos, para no depender del abastecimiento externo, el cual será más caro exponencialmente.
Un poderoso plan de centrales nucleares; de la magnitud del planificado a fines de los ’60 o incluso mayor, es de singular prioridad, y debe incluir la construcción de múltiples centrales modulares del tipo CAREM. El tema nuclear, también requiere su análisis por separado, tal como lo hice en trabajos anteriores, y lo volveré a hacer en nuevos artículos, Dios mediante.
Merece especial atención la verdadera denuncia pública que vía Internet fue realizada por el veterano y lúcido Ingeniero Manuel Vassallo. Gran patriota, especialista en temas hídricos y perseverante luchador de las grandes causas nacionales, Vassallo alertó acerca de un “proyecto tapón” que impedirá la construcción del Cierre Norte de Paraná Medio.
El Paraná Medio fue estudiado y planificado por Agua y Energía Eléctrica, con la colaboración de Rusia país que tiene experiencia en presas de llanura. Paraná Medio consiste en dos grandes presas, llamadas Patí y Chapetón, o cierres norte y sur respectivamente. Las alternativas a Patí son Machuca-Cué y Lavalle-Guadalupe Norte, las tres con relativamente pocos kilómetros de diferencia en los emplazamientos.
Los múltiples beneficios de este proyecto serán los enormes volúmenes de electricidad, producida a bajo costo y sin emisión de contaminantes; también el riego de grandes extensiones de tierras, la acuicultura, las facilidades a la navegación -transformando a Corrientes, Barranqueras. Formosa y Asunción en puertos de ultramar-, y los puentes que a bajo costo podrán construirse sobre los respectivos coronamientos de las presas. Con ambos cierres de Paraná Medio se solucionarán los problemas de anegamiento de los llamados “Bajos Submeridionales” en el norte de Santa Fe.
Y el caso que ocupa puntualmente al Ing. Vassallo, es que el proyectado puente Goya Reconquista oficiará de obra tapón del Cierre Norte de Paraná Medio Lavalle – Guadalupe Norte.
Esta mega central hidroeléctrica será por si sola (Paraná Medio Cierre Norte Lavalle-Guadalupe Norte) la más grande de Argentina, según Vassallo con 4.500.000 KW de potencia instalada, y una generación media estimada del orden de 25.000 a 30.000 GWh. Esa enorme producción de energía hidroeléctrica representa el ahorro de entre 6.300 a 7.500 millones de litros de petróleo o su equivalente en gas por año. Compútense los enormes ahorros en contaminantes, que no se emitirán al evitarse la generación en base a gas o petróleo. En Machuca-Cué la potencia instalada calculada por A y E E es de 2.900 MW y generará 15.000 GWh. En Patí, los valores son similares a Machuca-Cué, pero aquí existe el proyecto ejecutivo.
El viaducto sobre la presa costará solo el diez por ciento del costo del puente convencional, mientras que la presa, la central, la esclusa y todas las demás obras se podrán pagar en pocos años, disponiéndose después de todos los servicios (energía eléctrica, navegación de gran calado hasta el eje Corrientes-Barranqueras y eventualmente hasta Formosa y Asunción -datos del Ing. Vassallo y del Capitán Fluvial y Baqueano Osvaldo Vogler-, riego, cría de peces, etc.), prácticamente a perpetuidad.
Es bueno recordar que existen presas hidroeléctricas y de regadío que ya pasaron el siglo de actividad y están perfectamente operables, ello sin contar las presas romanas de provisión de agua, con más de dos milenios de vida útil y en funcionamiento.
Eso contradice contundentemente el trasnochado y muy tendencioso informe de la muy particular “Comisión Mundial de Represas”, formada por personas sin idoneidad técnica ni profesional, y claramente acicateadas y financiadas por los intereses vinculados con la termogeneración, transnacionales de la ecología incluidas.

Carlos Andrés Ortíz
Ex Docente – Investigador = Facultad de Ciencias Económicas, U.Na.M, Es

Comentarios

0 comentarios

Iniciá sesión con Google para comentar

Conectado como
Tu comentario se publicará al instante.

Sé el primero en comentar esta nota.

Te puede interesar