El respaldo de Estados Unidos a la Argentina, anunciado por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, marcó un nuevo capítulo en la relación económica y estratégica entre Washington y Buenos Aires. En la emisión de este miércoles de “QR!”, el conductor Pablo Caruso y el periodista y economista Hernán Letcher evaluaron los alcances del paquete de ayuda y sus posibles efectos para el país.
Bessent, apodado por algunos analistas como “el Caputo norteamericano” (en referencia al ministro de Economía), anunció la próxima entrega de un swap por 20 mil millones de dólares destinado a reforzar las reservas argentinas y a aportar estabilidad cambiaria en un contexto de alta incertidumbre electoral. El monto coincide con el intercambio de monedas vigente con China, lo que plantea la duda de si el reemplazo de uno por el otro será una de las exigencias de la administración Trump, que en reiteradas oportunidades ha dejado en claro que busca que Argentina se desligue de toda influencia de Pekín.
La asistencia, sin embargo, no llega libre de condiciones. Una de las más controvertidas sería la exigencia de restaurar las retenciones al agro después de las elecciones legislativas nacionales del próximo 26 de octubre, medida que, según el economista Hernán Letcher en el programa que se emite por Bravo TV de lunes a viernes a las 22, buscaría favorecer a los agricultores estadounidenses frente a la competencia de la producción argentina. Para el periodista, la cláusula implica una injerencia directa de Estados Unidos en la política tributaria del país, condicionando el desarrollo productivo local para no perjudicar a sus propios productores.
La incógnita ahora es qué sucederá con el swap chino, que desde hace más de una década aporta estabilidad financiera sin condicionamientos políticos y que fue renovado por distintos gobiernos de la Argentina, desde Cristina Fernández de Kirchner hasta Javier Milei. Mientras Pekín, −segundo socio comercial de Buenos Aires detrás de Brasil− mantiene un esquema flexible, Washington podría introducir exigencias vinculadas al comercio exterior, la competitividad agrícola e incluso a la continuidad de un gobierno de corte libertario o de derecha en la Casa Rosada de cara al futuro.
En el corto plazo, la llegada de dólares promete aliviar las tensiones cambiarias y otorgar oxígeno al Gobierno. Pero persisten dudas sobre la sostenibilidad de la medida en el mediano plazo: ¿Estados Unidos mantendrá el respaldo en caso de un cambio de signo político en la Argentina? ¿Cómo se compatibilizará esta asistencia con las demandas del Fondo Monetario Internacional? ¿Y qué impacto real tendrá sobre el agro y la industria nacional?
El anuncio de Bessent representa un giro significativo en la estrategia financiera del gobierno argentino, que ahora deberá equilibrar los beneficios inmediatos del ingreso de dólares con los costos políticos y económicos de aceptar las condiciones de Washington.
LB / FPT
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