Noche de tormenta en un pueblo de Entre Ríos, en el medio de la escena una aparición: la rana del Ibicuy. Es quien va trazando un recorrido poético sobre el desarraigo, el amor, la maternidad prematura y la magia de los cementerios.
Volver como ejercicio del pensamiento se parece a bastante a nunca poder deshacerse de la arena que llevamos en los pies. La obra nos propone un viaje en el tiempo, nos invita a recorrer un trayecto con retazos de una memoria posiblemente resguardada en la oralidad de una familia, en los recuerdos de algún carnaval y por ende en los besos prohibidos dados en alguna esquina.
La historia es un chámame que combate el olvido y dignifica un linaje femenino pardo, curandero, cotidiano y no por ello menos insurrecto.
La multiplicidad dentro de estas historias es narrada y nadada por una rana litoraleña, una fantasía chamánica que en cada escena nos invita a desafiar la muerte.
Lo encantador del personaje es que, en su voz, en sus palabras y en sus acentos, conviven un linaje de mujeres que es todo potencia.
Esas mujeres entregadas a la vida sentimental de un hogar, ese territorio afectivo estrictamente demarcado por hombres y para los hombres.
Lo insumiso del gesto es poder llevar a escena esa erótica de la palabra, materializar una narración que no busca más que recorrer los ríos y conectarnos con la profundidad de las almas. A lo Gloria Anzaldúa la rana canta los mitos que habita, los mitos que carga y en los que se quiere convertir.
La palabra, la imagen y el sentimiento expresan una energía palpable, en eso reside todo su poder. La rana canta y en sus acordes escuché a mi abuela y a todas las abuelas del litoral, reinas curanderas de primera categoría que nos crían con la seguridad de que siempre hay que tenerles más miedo a los vivos que a los muertos.
Frente a la muerte todas supieron decir los conjuros para sobrevivir. Es una obra que maldice, que hace presente lo imperceptible a la mirada de la urbanidad porteña.
Como bien dice Vinciane Despret, recordar no es el mero acto de la memoria, es un acto de creación, de disposición a la fábula, una producción de leyendas necesarias.
Existe toda una mitología a la vera del río Paraná, una suerte de secretos cantados a voces.
Esta obra escribe en escena, nos hace cómplices de conectar con nuestros propios mitos y llevarlos como esos conjuros para defendernos de la maldad del mundo.
*IG: @sr.rayo
FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia: Nadia Sandrone
Actúan: Frida Jazmín Vigliecca
Diseño de vestuario: Camila Perez
Diseño de escenografía: Camila Perez
Diseño de luces: Sebastián Francia
Diseño De Sonido: Carola Zelaschi
Producción: Carola Parra
Diseño de movimientos: Maik (Micaela) Ghioldi
Dirección: Nadia Sandrone
Duración: 55 minutos
TEATRO COOPERATIVA PERRA
Bonpland 800 Chacarita – Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Argentina
Web: http://www.instagram.com/teatrocoopperra
Domingo – 19:00 hs
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