19 feb 2026
OPINIóN

Miente, miente… que algo quedará

Miente, miente… que algo quedará
FR
Fabián Rogel (*)
22 septiembre 2024

Un tal doctor, que seguro ha de ser abogado, Benegas Lynch
(hijo) ha escrito una nota en un portal que lee toda la derecha de la República
Argentina.  No me llama la atención que
éstos pseudos intelectuales opinen en ésta columna diciendo que: Alem, vaya a
saber por qué motivo, era liberal… Pero encima, este abogado con triple
apellido, se anima a aseverar que el radicalismo está sufriendo, cuál si
estuviera en un parto volviendo, de ésta manera a sus orígenes

Este atrevido y poco letrado llega a declarar que Leandro N.
Alem era el primer liberal. 

Nada nuevo hay bajo el sol: los traidores a la patria y los
conservadores siempre han intentado convencer a algunos de que somos todos
iguales para disfrazarse aunque sea por un rato de populares. El señor Milei
escucha a éstos personajes como si fueran grandes intelectuales. Ya ha habido
en otros tiempos, morraleros de la política Argentina.

Recientemente, había un muchacho joven que asesoraba a
Mauricio Macri que fue quien sacó los próceres de los billetes y puso los
animalitos. Vergüenza Nacional.

Da la casualidad que los radicales lo votamos con la excusa
de siempre: que tenia que terminar el peronismo. Este joven se llamaba Marcos
Peña Brown Menendez Beti, que terminó sus días alejado hasta del propio
Mauricio Macri. Es más, y ésto lo digo yo, lo celaba a nuestro actual
gobernador de la Provincia, Rogelio Frigerio, porque sabía más que él. De todas
formas, los cantores se juntan por la tonada; los conservadores y
reaccionarios, Los Benegas Lynch y los Peña Brown poco importarán en la
historia del país y no tendrán un mero recordatorio.

Estoy presentando en la provincia en la que vivo y lo abordo
en la edición de mi libro “Crónicas de los 40 años de continuidad democrática”.
Democracia que supimos conseguir tras largas horas de sangre, sudor y lágrimas.
Tengo el orgullo de que haya venido a presentar el libro, a Paraná, quien fuera
conmigo diputado de la Nación, Ricardo Gil Lavedra. Estoy hablando nada más ni
nada menos de quien presidio el tribunal que enjuició y condenó a las juntas
militares.

Por lo expuesto, la gratuita ofensa hacia Leandro N. Alem,
no la podemos dejar pasar y creo tener credenciales para hacerlo.

El radicalismo hizo tres revoluciones: 1890, 1893 y 1905. De
las tres, dos organizó y condujo Leandro N. Alem.

Yrigoyen y Alem fueron los artífices del destino democrático
de nuestro país que llevaron -como solemos recordar- que hasta que el más pobre
de los criollos pudiera ir al cuarto oscuro, sin el patrón que le robará el
documento de identidad. Así, con un simple papelito llamado “voto” ese criollo
fue sumado para definir el destino nacional.

En la larga lista de los hombres de bien, de los estadistas,
de los revolucionarios, de los democráticos, no encuentro ni siquiera en la
solapa de un libro, un Benegas Lynch hablando de cosas que hicieron grande a la
Nación.

Yo no tengo un diario a mi servicio como sí lo tienen éstos
personajes antes nombrados, por lo que espero que muchos buenos periodistas de
nuestra provincia, que los hay, me ayuden a difundir éstas líneas en honor al
queridísimo gran Leandro N. Alem.

Caminar las calles del país, hacer docencia, por más humilde
que les parezca… así comienzan las grandes gestas.

El peronismo también tiene mucho que replantearse y junto
con los buenos radicales haremos, como decía Arturo Illia, La revolución
inconclusa”.

Echarle la culpa de los males argentinos a la banca oficial
-como pretende Banega Lynch- es otra de las grandes mentiras que éstos sectores
económicos y de poder intentan vender, olvidándose por ejemplo, que cuando la
crisis de 1930 -más precisamente en el ´28- Yrigoyen cerró la caja de
conversión porque constituye el modo en que se tenía presa a la gente con todos
sus ahorros. Y lo hizo sin alardes ni pegando gritos para llamar la
atención. 

Convoco con éstas humildes palabras, a acompañar a todos los
que están siendo víctimas del apriete fiscal y del modelo económico que
perjudica a la mayoría de los argentinos y a todas las provincias, como en el
caso nuestro, de los entrerrianos, que no se pueden desarrollar libremente por la
política del látigo y castigo, que no creo que haya sido la política que
añoraba Leandro N. Alem.

Termino diciendo, finalmente, que si el señor Alberto
Benegas Lynch ha leído a Alem, como si lo he leído yo muchas veces, lo haga con
profundidad, en especial cuando sostenía: “En política se hace lo que debe y no
lo que se puede, y si lo que  se puede es
malo, no se hace nada”.

(*) Presidente del bloque de diputados provinciales de Juntos por Entre Ríos

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