Por estos tiempos vemos la presencia de un dominio
mercantilista sobre el ejercicio de la política por parte de cierta dirigencia
que no mira hacia el futuro sino que por el contrario, pareciera atrasar muchos
años. Está ocurriendo lo que enseñaba Julián Licastro, “la subcultura del
individualismo, el exitismo y el hedonismo carente de ideales superiores de vida
se suman a un agotamiento bajo cierta anomia, esto se apoya además en acciones tecnocráticas”.
La palanca
Como expresa Don Arturo Jauretche, hay que “soplar la ceniza
con la intención de liberar el fuego de la democracia y la recuperación del
compromiso”. La política debe ser una palanca de transformación social. Algo
que además despierte vocación y mística militante, porque sin militantes no hay
dirigentes. Así como que sin conducidos no hay conductores, la política sin cuadros
es como un cuerpo sin alma.
Dijo John William Cooke que “La teoría política no es una
ciencia enigmática cuya jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados,
sino un instrumento de las masas para desatar la tremenda potencia contenida en
ellas. No les llega como un conjunto de mandamientos dictados desde las
alturas, sino por un proceso de su propia conciencia hacia la comprensión del
mundo que han de transforma”. Por eso nos debemos una acción política
reivindicada desde los principios y no desde los “códigos”, que posibilite con
ello la llegada de una nueva generación comprometida con la construcción colectiva
de la Nación.
Hay que abrazar a todos, dejando de lado los resentimientos
y luchar pasionalmente pero sin violencia, donde el combate que se plantee sea
sólo el de las ideas y no se repitan los cíclicos graves errores de un pasado
reciente. Terminemos de una buena vez con la eterna e histórica “grieta” que
sólo nos separa y aisla, debilitando el proyecto nacional y consecuentemente la
grandeza de la Nación. Seamos inteligentes, pues esto arrastra consigo toda
posibilidad cierta de lograr la felicidad plena del pueblo argentino.
Ausencias
Como venimos viendo por este tiempo, al haber ausencia de
compromiso real con la Patria, en la escena política se empieza a reflejar un
envejecimiento relativo de las ideas. Se ve poco profesionalismo en las
propuestas de determinados sectores y sus dirigentes. La participación
comprometida que debería encarnarse en alguna fuerza con conciencia nacional y
social, trae consigo a un ausente importante, el compromiso político del debate
profundo sobre los grandes temas aún pendientes que siguen sin resolverse.
Hay una ideología liberal totalmente huérfana de sentido de
pertenencia nacional (o de “falseado” patriotismo), a la que se le debe
anteponer el compromiso moral y patriótico con “el otro”. No olvidemos a ese
semejante que requiere de una mano extendida, un pecho donde apoyarse, un oído
para ser escuchado y un abrazo para ser contenido; además de la heladera llena,
la alacena completa y el estómago tranquilo. Se necesita claramente la profundidad
conceptual de una política que mire a la economía con “rostro humano” y no como
cifras que deben cerrar al alto costo de dejar la gente afuera. Gobernar es
incluir y “que los números cierren” pero con todos adentro, sin excluidos de
ningún tipo.
Dijo Jauretche con su agudeza intelectual: “O es pa´ todos
la cobija o es pa´ todos el invierno. Y la Nación desde entonces, va de Herodes
a Pilatos; todos le ofrecen buen trato y el arreglo de sus cosas, pero ellos
rompen la loza y el pueblo paga los platos”. El Mercantilismo de la política
nos ha hecho mucho daño y sigue haciéndolo. Para revertir esto volvamos a las
fuentes del pensamiento humanista y pensemos en lo que realmente importa, la
gente.
(*) Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente de Bloque Concejales PJ 2023-2027.
Secretario de Gobierno Municipalidad de C. del Uruguay 2019-2023.
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