—
Guillermo, así no.
—Esperá. Juntémenos.
—No, hasta que bajen los decibeles, no. Y en estas
condiciones, no.
Una de las legisladoras más relevantes de la oposición de
Juntos por el Cambio tomó su Whatsapp y le escribió un mensaje al ministro del
Interior, Guillermo Francos. Estaba azorada por las críticas del presidente
Javier Milei al Congreso. El jefe de Estado acababa de acusar de corruptos a
los diputados opositores por no querer avanzar en el tratamiento de las
iniciativas oficiales en el canal LN+.
El cruce es un botón de muestra de lo que está ocurriendo a
todo nivel: falta de diálogo, ausencia de interlocutores y de líneas concretas
de acción entre la Casa Rosada y la oposición, en particular, JxC. Es más:
muchas de las figuras del espacio afirman que no logran entender la lógica de
funcionamiento de La Libertad Avanza.
Además de Francos, el otro actor libertario que tiene cierto
nivel de diálogo es Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.
Sin embargo, en JxC niegan que haya una conversación
política fluida. No hay charlas abiertas con los bloques. Poquísimo con el PRO
y con el bloque de Miguel Pichetto y Emilio Monzó, casi nulo con la UCR,
inexistente con la Coalición Cívica.
Por caso, Rodrigo de Loredo, el cordobés que preside el
unificado bloque radical, mantiene un tibio diálogo con Menem. Tampoco existen
reuniones bilaterales con el Presidente. Siquiera llamados ni Whatsapp.
En ese marco, muchos actores de JxC, para peor, ya mostraron
que están en condiciones de apoyar las medidas y proyectos de La Libertad
Avanza, hasta en los medios de comunicación. Diego Santilli o el jefe del
bloque del PRO, Cristian Ritondo, son dos de los casos patente.
Ante eso se suponía que el mendocino Omar de Marchi iba a
ser un interlocutor relevante con el Congreso. Pero aún no avanzó, a pesar de
una selfie con Milei esta semana.
En Diputados la situación es desoladora. En JxC no observan
una estrategia política clara, sin definición de prioridades. Y eso genera
desorganización, según explican. “Es una mezcla de improvisación e
inexperiencia por ser nuevos”, destaca un legislador de renombre.
“Encima, Menem sale a decir que tiene los votos de la UCR
para aprobar todo”, destaca una fuente del centenario partido, visiblemente
enojado.
Con la Coalición Cívica tampoco hay casi diálogo: solo Menem
convocó al presidente de la bancada Juan Manuel López para armar las
comisiones, entre nueve y doce, donde tratar la ley ómnibus.
En rigor lo que observan en JxC es un temor reverencial de
Francos al Presidente, y en otros casos, falta de información que lo pueda
dejar en off side. La cerrazón del círculo presidencial conspira, entonces, con
los diálogos, razonan en el espacio.
De hecho, tanto la presentación del DNU como la de la ley
ómnibus se hicieron sin convocar ni a gobernadores ni a legisladores.
Para peor, en el capítulo de los gobernadores, De Marchi y
el de Mendoza, Alfredo Cornejo, se detestan. Eso sí: en 2024 quizá Cornejo no
pueda despilfarrar fondos para solventar la Fiesta de la Vendimia como todos
los años. Por lo pronto, el viernes Francos recibió en su despacho al radical
Maximiliano Pullaro, de Santa Fe. Fue de los primeros que expresó su apoyo a
LLA para la segunda vuelta y mantiene un buen vínculo con Patricia Bullrich en
la temática seguridad. No mucho más.
Entre los gobernadores del PRO la situación es parecida.
Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, Ignacio Torres de Chubut y Jorge Macri de CABA
intentaron tender puentes, pero no fueron muy rígidos.
“Estamos sorprendidos por la falta de interlocución, sobre
todo con los gobernadores que estamos jugando bien como los que estamos en
JxC”, apunta uno de los tres mandatarios amarillos ante PERFIL.
A tres semanas de comenzado su Gobierno, a fines de 2015,
Mauricio Macri, con Frigerio como ministro del Interior, ya había recibido a
todos los gobernadores de forma grupal e individual, con convocatorias para
trabajar en el Congreso y con interacción casi cotidiana con el ministro y su
segundo, el ex viceministro pol[itico del Interior, Sebastián García de Luca
(hoy trabajando en Seguridad).
Por su lado, el jefe comunal mantiene una relación un poco
mejor: estuvo a solas con el Presidente e hizo viajar a Parque Patricios a
Francos para una reunión. Sin embargo, el reclamo por la coparticipación y el
futuro de JxC impiden que haya una interacción mayor. Con un dato adicional: el
jefe de Gobierno solo tiene una diputada nacional (la quilmeña Maru Sotolano).
A todo esto el funcionamiento de los ministerios también
genera desconfianza: la mayoría no tiene jefe de Gabinete, un rol clave para el
articulado de cuestiones concretas y un vehículo de diálogo con la dirigencia
política.
El caso resonante: la ministra de Capital Humano, y amiga
personal del Presidente, Sandra Pettovello, quien rechazó los servicios de
Fabián Perechodnik, el diputado provincial del PRO, para ese cargo.