18 feb 2026
POLíTICA

Los viajes de Urribarri, Bordet y Frigerio y la memoria que aparece según convenga

El análisis comparado de los viajes de Urribarri, Bordet y Frigerio desnuda una indignación oportunista: años de silencio, críticas tardías y reproches a los medios cuando los datos y el archivo no acompañan el relato.

Los viajes de Urribarri, Bordet y Frigerio y la memoria que aparece según convenga
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De la redacción de INFORME DIGITAL

 

La discusión pública por los viajes al exterior de funcionarios entrerrianos volvió a escena en los últimos días, aunque no por la aparición de datos nuevos, sino por una reacción política selectiva que incluyó, además, acusaciones genéricas contra “los medios” por no amplificar determinadas declaraciones.

 

Sin embargo, un repaso completo y documentado de los viajes realizados por los últimos tres gobernadores de Entre Ríos —Sergio Urribarri, Gustavo Bordet y Rogelio Frigerio— permite poner la polémica en contexto y relativizar la indignación tardía que hoy se intenta instalar.

 

Los registros migratorios, las agendas oficiales y las investigaciones judiciales muestran tres estilos claramente diferenciados, pero también dejan al descubierto un dato político central: durante años, esos mismos viajes no generaron objeciones públicas ni cuestionamientos mediáticos por parte de quienes hoy levantan el dedo acusador.

 

 

Urribarri y la confusión entre lo público y lo privado

 

 

Durante los dos mandatos de Sergio Urribarri (2007–2015), Entre Ríos registró múltiples viajes internacionales, algunos con agenda oficial y otros de carácter personal. Parte de esos desplazamientos —a destinos turísticos de alto costo— quedaron luego bajo la lupa judicial en causas por presunto enriquecimiento ilícito.

 

La utilización de rutas alternativas, escalas no informadas y salidas que no siempre coincidían con misiones institucionales formaron parte del debate judicial posterior. En aquel momento, sin embargo, no hubo campañas públicas ni denuncias sistemáticas de estos personajes sobre “el gobernador viajero”, ni acusaciones generalizadas contra la prensa por no cubrir el tema.

 

Bordet, el gobernador que más viajó

 

 

Con Gustavo Bordet (2015–2023) los números fueron aún más contundentes. Según datos oficiales, fue el mandatario entrerriano con mayor cantidad de viajes al exterior, incluyendo frecuentes estadías en Uruguay y desplazamientos a Estados Unidos y Europa.

 

Algunos de esos viajes combinaron actividades oficiales con participaciones en eventos deportivos internacionales, alojamientos en hoteles de alto valor y estancias prolongadas fuera de la provincia. Parte de esos movimientos también forman hoy parte de análisis judiciales y periodísticos.

 

Pese a ello, tampoco entonces se escucharon denuncias airadas ni reclamos contra los medios por “ocultar” información, ni se cuestionó públicamente la legitimidad de esos desplazamientos con el énfasis que hoy se observa.

 

 

Frigerio y la comparación inevitable

 

 

Desde diciembre de 2023, la gestión de Rogelio Frigerio  muestra un esquema distinto: menor cantidad de viajes, agendas institucionales explícitas y, en varios casos, financiamiento externo a la provincia por parte de organismos internacionales.

 

Aun así, un viaje reciente al exterior fue utilizado como disparador de una ofensiva política que no solo cuestionó la salida del país, sino que acusó a los medios entrerrianos de no replicar declaraciones críticas, sugiriendo silencios deliberados o connivencias generalizadas.

 

El contraste con el pasado inmediato es inevitable: cuando otros gobernadores viajaban más, por más tiempo y con agendas menos claras, esa indignación no existía.

 

 

El problema no es viajar, sino cuándo indignarse

 

 

La polémica deja una conclusión clara. El debate no gira en torno a la legitimidad de los viajes oficiales —una práctica habitual en todas las gestiones— sino a la selectividad del enojo y a la costumbre de culpar a la prensa cuando el archivo no acompaña el relato.

 

También resulta llamativo que quienes hoy reclaman visibilidad mediática y denuncian silencios hayan sido protagonistas, en el pasado, de viajes internacionales cuestionados, participaciones en eventos deportivos de elite y declaraciones públicas sobre solvencia económica personal, sin que eso despertara entonces la misma preocupación institucional.

 

Los datos están disponibles, los registros existen y la comparación es inevitable.

Cuando se observa el mapa completo, la memoria que aparece solo según convenga termina jugando en contra de quienes pretenden erigirse como fiscales tardíos de la moral pública.

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