El miércoles 19 de octubre, un piquete de 23 compañeros de la tercerizada Catering World, que hacen la limpieza de formaciones en el depósito de Llavallol, cortaron las vías a la altura de la estación Avellaneda, reclamando la reincorporación de seis despedidos y el pase a planta permanente de Metropolitano y al convenio de la Unión Ferroviaria.
De los 42 trabajadores de esta tercerizada que se desempeñan en Metropolitano, 17 están en negro. Ganan menos de 600 pesos y carecen de ropa de seguridad. Sus condiciones de trabajo son deplorables y el manoseo, constante.
Los primeros dos despidos se produjeron el 14 de septiembre y motivaron un paro de los compañeros al día siguiente, que la patronal respondió con otros cuatro telegramas. Tras esto, los compañeros solicitaron audiencias ante el Ministerio de Trabajo, sin resultados. Difundieron su reclamo a los medios y denunciaron la situación ante la Cámara de Diputados. Sólo después de haber recorrido todo este camino, resolvieron ocupar las vías.
El piquete comenzó a las 8:30, con gomas y cajas de madera prendidas fuego sobre las vías. La propaganda antipiquetera inicial de la prensa y la instigación de provocadores llevó a un enfrentamiento inicial de pasajeros con huelguistas, lo cual determinó el desalojo de las vías al mediodía. Inmediatamente después, los compañeros convocaron a una asamblea a las organizaciones solidarias para las 15 horas, mientras Metropolitano solicitaba a la comisión negociadora un intervalo hasta las 16:30 para responder los reclamos.
A esa hora, comenzó un nuevo corte con la colaboración de delegaciones del Polo Obrero y el PTS. Cuando volvía a arreciar la presión del público y se preparaba la Infantería para reprimir, llegó la noticia que llenó de alegría a los trabajadores: Metropolitano aceptaba incorporar a la planta permanente a 23 compañeros y sumar a una bolsa de trabajo a ocho compañeros más. Los “piqueteros” ferroviarios votaron la aceptación de la propuesta a mano alzada.
La Unión Ferroviaria de Pedraza brilló por su ausencia y había rechazado colaborar con una delegación de los tercerizados que la entrevistó.
El triunfo reafirma la energía de un activismo nuevo de jóvenes obreros dispuesto a enfrentar luchas bajo duras presiones y que está llamado a liderar el proceso de recuperación de las organizaciones sindicales.
De los 42 trabajadores de esta tercerizada que se desempeñan en Metropolitano, 17 están en negro. Ganan menos de 600 pesos y carecen de ropa de seguridad. Sus condiciones de trabajo son deplorables y el manoseo, constante.
Los primeros dos despidos se produjeron el 14 de septiembre y motivaron un paro de los compañeros al día siguiente, que la patronal respondió con otros cuatro telegramas. Tras esto, los compañeros solicitaron audiencias ante el Ministerio de Trabajo, sin resultados. Difundieron su reclamo a los medios y denunciaron la situación ante la Cámara de Diputados. Sólo después de haber recorrido todo este camino, resolvieron ocupar las vías.
El piquete comenzó a las 8:30, con gomas y cajas de madera prendidas fuego sobre las vías. La propaganda antipiquetera inicial de la prensa y la instigación de provocadores llevó a un enfrentamiento inicial de pasajeros con huelguistas, lo cual determinó el desalojo de las vías al mediodía. Inmediatamente después, los compañeros convocaron a una asamblea a las organizaciones solidarias para las 15 horas, mientras Metropolitano solicitaba a la comisión negociadora un intervalo hasta las 16:30 para responder los reclamos.
A esa hora, comenzó un nuevo corte con la colaboración de delegaciones del Polo Obrero y el PTS. Cuando volvía a arreciar la presión del público y se preparaba la Infantería para reprimir, llegó la noticia que llenó de alegría a los trabajadores: Metropolitano aceptaba incorporar a la planta permanente a 23 compañeros y sumar a una bolsa de trabajo a ocho compañeros más. Los “piqueteros” ferroviarios votaron la aceptación de la propuesta a mano alzada.
La Unión Ferroviaria de Pedraza brilló por su ausencia y había rechazado colaborar con una delegación de los tercerizados que la entrevistó.
El triunfo reafirma la energía de un activismo nuevo de jóvenes obreros dispuesto a enfrentar luchas bajo duras presiones y que está llamado a liderar el proceso de recuperación de las organizaciones sindicales.
Jorge Darío Hospital
Agrupación Causa Ferroviaria
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