Ubicada en la provincia de Entre Ríos, Villa Paranacito es un destino ideal para quienes buscan alejarse de la rutina y el ruido de la Ciudad. Conocida como la “Venecia entrerriana”, esta pequeña localidad se encuentra en el Delta del Paraná, rodeada de ríos, arroyos y exuberante vegetación.
Es un refugio de paz a dos horas de la Ciudad de Buenos Aires donde la tranquilidad y el contacto con la naturaleza es el principal tesoro del lugar a la vera de un curso de agua que abastece el caudal del Río Uruguay.
Además, ofrece paisajes únicos del Delta, donde los cursos de agua se entrelazan con la vegetación autóctona, lo que su ritmo pausado y su belleza natural la convierten en un refugio perfecto para el descanso.
Villa Paranacito: qué hacer y qué visitar en la localidad
Algunos de los lugares más destacados para conocer son:
Ríos y arroyos
del Delta
Se puede recorrer
en lancha o kayak para admirar la flora y fauna del lugar.
Casas isleñas
Recorrer las
construcciones típicas sobre pilotes que reflejan el estilo de vida de los
lugareños.
Parajes naturales
Visitar el Arroyo
Martínez y el Río Uruguay, ideales para desconectarse del mundo y sumergirse en
la serenidad del entorno.
Actividades para
disfrutar
En Villa
Paranacito, las actividades están enfocadas en el turismo de naturaleza y la
vida al aire libre.
Navegar en lancha
Ideal para
recorrer los arroyos y descubrir la belleza del Delta.
Pesca deportiva
El río Uruguay y
sus afluentes son excelentes para la pesca de dorados, bogas y surubíes.
Senderismo y
avistaje de aves
En los senderos
naturales, es posible observar especies autóctonas como garzas, biguás y
cardenales rojos.
Turismo rural
Algunas estancias
ofrecen experiencias de campo con gastronomía y actividades típicas de la zona.
Gastronomía local
La comida en
Villa Paranacito está marcada por los sabores del río y la tradición
entrerriana. Algunos de sus platos son:
Pescado de río.
Boga, dorado y
surubí preparados a la parrilla o en escabeche.
Empanadas de
pescado.
Una delicia local
con masa casera y relleno jugoso.
Asado
entrerriano.
Cortes
tradicionales, acompañado de chimichurri y ensaladas frescas.
Dulces caseros.
Mermeladas de
cítricos y postres a base de dulce de leche, como el clásico flan.
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