Tras las intervenciones aplicadas por el gobierno anterior, la ganadería argentina inició un proceso de “normalización” que explica la reciente escalada en el valor de la hacienda. Un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) detalló las claves para entender por qué sube el precio de la carne. La entidad advirtió que la suba no es un hecho aislado, sino la reacción de un mercado que intenta recuperar terreno perdido frente a la inflación, en un contexto donde la oferta quedó diezmada por la herencia de la sequía. El mes pasado, por ejemplo, según el Indec el asado subió 13%.
Según la SRA, el stock actual registra 1,4 millones de terneros menos en dos años, además de un cambio en la dieta de los hogares que el Indec aún no consigue medir con precisión. Desde la entidad aclararon que el reciente aumento en el precio de la hacienda nace de la convergencia de factores climáticos, productivos, logísticos y biológicos que coinciden en un momento de profunda transición para la ganadería argentina. En ese sentido sostuvieron que “no es un episodio coyuntural, sino la normalización de un mercado que durante cuatro años mantuvo precios rezagados frente a la inflación”.
Advirtieron que una fuente importante de confusión es que el IPC ya no refleja, dijeron, los patrones reales de consumo de proteínas. “La dieta argentina se transformó: el pollo y el cerdo avanzaron con fuerza y la carne vacuna redujo su participación. Como el índice sigue midiendo hábitos que ya no representan a la mayoría de los hogares, amplifica la percepción de aumento”, afirmaron.
La influencia de la sequía en la tasa de nacimientos de 2024/2025
A la vez, se suman restricciones físicas derivadas de lluvias intensas y del precario estado de los caminos rurales. “El menor ingreso de camiones al Mercado Agroganadero de Cañuelas durante las semanas de mayores precipitaciones evidencia cómo la intransitabilidad reduce la oferta disponible en los remates”, añadieron.
En esa línea, explicaron que el factor estructural más determinante proviene del pasado reciente. “Entre 2019 y 2023, las malas políticas —intervenciones en precios, restricciones a las exportaciones, cupos y señales contradictorias— desincentivaron la inversión y deterioraron la previsibilidad del sector. Las decisiones productivas tomadas en ese contexto adverso explican también en gran medida los resultados actuales de producción: menos retención de vientres, menor tasa de inversión y menor capacidad de crecimiento del rodeo“, subrayaron.
A ese escenario se sumó, indicaron, el impacto de la sequía, que redujo en cerca de 700.000 terneros por año los nacimientos tanto en 2023 como en 2024. Es decir, hubo dos ciclos consecutivos con menos terneros que generaron una base productiva más baja que hoy limita la disponibilidad de animales terminados.
Hubo dos ciclos consecutivos con menos terneros que generaron una base productiva más baja
En contraste, la demanda interna se fortaleció con la mejora del salario real, mientras que el mercado internacional mostró precios más altos y una mejor integración de la res. “A nivel regional, tanto Brasil como Uruguay enfrentan restricciones de oferta, lo que sostiene los valores en toda la región”, argumentaron.
Para el equipo económico de la entidad, el cambio político de 2023 generó un nuevo clima de negocios: “La eliminación de cupos y regulaciones devolvió previsibilidad y reactivó las expectativas de inversión. Sin embargo, la ganadería responde con tiempos biológicos que no pueden acelerarse. Entre la decisión de invertir y la disponibilidad de carne transcurren entre 24 y 36 meses; la recomposición plena del stock llevará entre dos y cuatro años”.
Los motivos del por qué suben los precios de la hacienda
En síntesis, dijeron, la suba del precio de la hacienda forma parte de una transición estructural del negocio ganadero argentino, resultado de la menor oferta heredada, las dificultades climáticas y logísticas, la recuperación del consumo, los precios internacionales firmes y un nuevo marco sin intervenciones.
En la entidad señalaron que “los valores actuales deben entenderse como la señal de inicio de un nuevo ciclo productivo cuyo impacto se atenuará a medida que la recomposición del rodeo se traduzca en mayor producción”.
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