Leonor Barbero Marcial de Etchevehere habla con voz pausaday firme, relata con precisión por qué está convencida de que se trata de unausurpación de un bien de la familia. Señala que la Justicia no debería demoraren la toma de la decisión final de solicitar a las personas que están en estecampo, que se retiren de inmediato. “El Juez Flores y los Fiscales, tienen ensu poder toda la documentación que necesitan para comprobar que mi hija Doloresno tiene ningún derecho sobre este campo familiar”, dice, de manera rotunda.
En cuanto al impacto que le genera llegar hasta las puertasde Casa Nueva y encontrarse en persona con los ocupantes que la observan desdeel otro lado de la tranquera, Leonor gira la vista hacia el lado de la ruta,donde permanecen apostados y en vigilia sus tres hijos varones, Luis Miguel,Juan Diego y Sebastián y da la indicación de que se mantenga el vallado concadena, porque como dueña del establecimiento espera el resguardo de lo suyo.”Acá, si alguien quiere pasar, que muestre los papeles, porque la Directora deLas Margaritas Sociedad Anónima, soy yo”, vocifera ante la mirada atenta delgrupo de visitantes que permanecen en la Estancia.
“Es triste para nosotros, que estas personas decidieraninstalarse en nuestra casa familiar. La propiedad es nuestro espacio desde hacemás de cincuenta años, donde hemos transcurrido parte de nuestra existencia,mis hijos y yo. Casa Nueva es parte de nuestra vida. Es significativo además,porque mi marido, Luis Francisco tenía un amor especial por este campo. Elfalleció hace unos pocos años y aquí conservamos algunos de sus efectospersonales que tienen un enorme valor sentimental para la familia”,agrega.
“Queremos saber por qué, estas personas que sepresentan como “visitantes”, deciden tomar efectos personales de la familia,dañar los espacios como el jardín, con picos y palas y utilizan todo tipo debienes que no les pertenecen. Eso es grave y muy doloroso. Por ejemplo, tomaronlos sombreros, que mi marido coleccionaba y los usan. Asimismo todo lo que haydentro de la casa principal de la estancia, baños, cocina, salas yhabitaciones. Porque además, duermen todos allí. Esta actitud de quienes semanifiestan por los medios como personas pacíficas y organizadas, es parte delo que no entiendo. Por qué mi hija permite que tomen y utilicen nuestraspertenencias, las de su familia”, se lamenta.
Para Leonor Barbero Marcial, este conflicto podría haberseevitado. Reconoce que no tiene comunicación con su hija hace tiempo. “Estasituación de personas que llegaron una noche a nuestra casa, nos sorprendióespecialmente porque mi hija no nos avisó que vendría con esta gente. Llegarony se presentaron ante los encargados de este campo, e ingresaron violentandoventanas y generando una situación de maltrato al personal de Casa Nueva”.Sorprende también, dada la distancia que desde una porción de la familia,aseguran que Dolores Etchevehere tiene desde hace tiempo. Para dimensionar ladistancia que su hija tiene con este campo y la vida rural, Leonor relata:” Dolores eligió como camino personal ir a vivir a Buenos Aires con mispadres, que la cobijaron amorosamente a los 16 años. Y sólo veníaesporádicamente a Entre Ríos. Tanto es así que decidió por voluntad propiavender todas sus posesiones. Y siempre lo hizo acompañada por susletrados”, aclaró.
Manifestó además, su preocupación por los daños que seocasionan a un establecimiento productivo en pleno funcionamiento a la hora delinicio del conflicto. “Mi hijo Juan Diego, que es abogado al igual que sushermanos varones, es el administrador de este campo que cuenta con un tambo,hectáreas en producción agrícola y ganadería. Como todos los productores saben,se debe garantizar que se permita continuar con las actividades propias de unaempresa productiva”, señaló Leonor.
“Nosotros vamos a recuperar todo lo que dañen las personasque ahora están en nuestra casa familiar y que ahora realizan actividades en elcampo de Las Margaritas Sociedad Anónima. Porque aunque nos lleve un largotiempo que la Justicia reconozca el derecho que tenemos, vamos a esperar. Yseguiremos haciendo lo que hicimos toda la vida, trabajar”, refiere.
Del otro lado de la tranquera, mientras tanto, puertasadentro de Casa Nueva, Dolores, que no respondió reiterados pedidos deentrevista de Clarín, dijo a periodistas del canal de televisión C5N en unasalida al aire en vivo, desde la Estancia, que denunciará este lunes a sufamilia por una causa de violencia de género, económica y de extorsión. Aseguraque lleva más de once años reclamando a la Justicia por sus derechos y enreferencia a la violencia de género, específicamente, relata que es un maltratoque sufre por parte de sus hermanos desde chica. “Este lunes voy a contarcronológicamente al Fiscal todo”, advirtió. Acerca de su madre, prefirió noreferirse. “De mi madre no voy a hablar”, señaló.
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