Como he venido marcando desde que comenzaron las polémicas
con el DNU y la “Ley ómnibus, o ley de Bases”, se ha intentado avasallar las
instituciones, en primera instancia la Constitución Argentina, y en segunda el
Congreso. Respecto al DNU la justicia paso a paso comenzó a expedirse de manera
negativa en distintos puntos importantes que pretendían evitar los
correspondientes debates en el Congreso Nacional. En la Cámara, Diputados
Nacionales categóricamente dieron una clase de democracia al gobierno nacional
que esperaba que le voten todo, con el perjuicio que eso iba a traer al pueblo
vale aclarar, y lo pretendían sin chistar, como si fueran súbditos de un rey.
Cosa que celebro que no haya sucedido, porque sí necesitamos cambios, pero de
esta manera no llegamos a ningún lado, todo lo contrario, en vez de avanzar en
muchas cosas retrocedemos.
La suma de hechos que se vienen apreciando, da cuenta que, a
nuestro país, lo está gobernando un grupo de improvisados. Quedaron expuestos
diputados y altos mandos del gobierno en la Cámara de Diputados, que ni sabían que,
si volvían a Comisión el tratado de la ley, perdían la aprobación en general.
Periodistas de LN+ en vivo tuvieron que explicarles lo que habían hecho. De
todas maneras, ese no es el principal error político y de gestión, sino la
mayor equivocación fue haber mandado una ley monstruosa con más de 600
artículos para pretender en un mes modificar cuestiones que no pueden ser
tratadas a la ligera, e incluso muchas de ellas que perjudican notoriamente al
federalismo, a la defensa de nuestros recursos naturales, que delega un poder
en un presidente casi eliminando las propias limitaciones que puede aplicar el
Congreso, entre otras.
Otro error garrafal, fue querer impartir una reforma laboral
en un Mega DNU, y el propio DNU de similares características que la ley
presentada, pero con el agravante que directamente se salteaban el Congreso y
pisoteando la Constitución. Podría seguir enumerando, varias cuestiones
importantes y de alguna manera casi descabelladas, que han venido sucediendo y
que el gobierno nacional está haciendo mal, pero no son el objetivo de estas
palabras. Sino que parte de los argentinos que quizás no lo aprecian y quienes
nos gobiernan caigan en la cuenta que esto que está pasando no es un jueguito,
ni una campaña electoral, por cada error hay un costo que se paga, mientras
tanto el pueblo sufre, porque hay una gran mayoría de argentinos que viven en
una permanente incertidumbre, angustiados, y cada día aumenta la indigencia, la
pobreza sustancialmente con el descomunal ajuste a la gente (y no a la casta)
que se está aplicando.
Crezcamos, sentémonos a debatir como corresponde sin
denigrar a los otros, sin llamarlos extorsionadores, coimeros, sin alentar el
conflicto permanente y debatamos en serio, bases productivas, laborales,
pongamos en la mesa reformas importantes, pero contemplando cómo se contiene o
cómo se dan las transiciones.
Todo indica que nos gobierna un grupo de improvisados, con
berrinches, shows mediáticos, avasallamiento de los poderes del estado, de la
democracia y la república, inexperiencia, amenazas, extorsiones, falta de
profesionalismo político, falta de conciencia y sensibilidad social. Si
continuamos por esta senda podemos entrar en una situación aún peor de la que
estamos y que pone en riesgo a la estabilidad del propio gobierno. Humildad y
profesionalismo urgen en el gobierno nacional.
(*) Concejal de la ciudad
de Concordia
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