Felicito al Presidente por haberse dado cuenta que es
solamente desde la política que se pueden llegar a los grandes consensos y acuerdos
que la Argentina necesita, como lo hicieron otros países del mundo como por
ejemplo la España post franquista.
Aspiramos que sea un pacto de unión nacional que incluya
la discusión de todos los temas esenciales del país y de las provincias que la
componen y que esas discusiones tengan siempre en cuenta nuestro sistema
federal de gobierno y a los cuarenta y seis millones de habitantes.
Es imperioso terminar con los agravios y
descalificaciones y ponerse a trabajar todos juntos para bajar el déficit del
Estado, terminar con la inflación que nos agobia y promover e incentivar la
inversión y el desarrollo de nuestro sistema productivo. Ésto debe lograrse con
el recorte de todos los gastos superfluos e improductivos y terminando con
todos los privilegios y actos de corrupción que la mala política instauró en
nuestro país durante los últimos 41 años.
No hay margen para que ese resultado se logre nuevamente
a costa de la licuación de sueldos de nuestros jubilados y empleados, ni
tampoco del quebranto de nuestros productores y pequeños y medianos
empresarios.
Aspiramos a que nuestro Presidente y toda la
dirigencia que termine firmando el pacto en el mes de mayo depongan sus actitudes
sectarias, como también sus intereses particulares, sectoriales y partidarios en
pos del bienestar general y que sus deliberaciones, desde hoy y hasta su firma,
se realicen imbuidas de un fuerte compromiso social y en un marco autocrítico que
permita dar una vuelta de página en este País donde siempre las crisis
económicas las han pagado la clase media, los trabajadores y los que menos
tienen.
A los que resisten la idea del pacto les decimos que todos
hemos fracasado en nuestros intentos, que no queda otra alternativa y que
tampoco hay tiempo para buscar una salida diferente.
La crisis terminal que vivimos hoy en la Argentina es
responsabilidad de toda la dirigencia política, sindical y empresarial y es por
eso que nadie debería rehusarse a la convocatoria.
Ninguna política de estado puede lograrse si
solamente se invita a una adhesión a los temas e intereses que fije la parte
convocante.
Es nuestro deseo que este pacto sea realmente de
unión nacional y se realice a partir del debate en la mayor pluralidad de ideas
y diversidad política y que su resultado sea el fruto de las distintas miradas
y responsabilidades de quienes participen y así lograr un cambio perdurable,
que es lo que la sociedad reclama.
(*) dirigente radical.
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