20 feb 2026
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Garabí, una obra necesaria para el desarrollo de la Mesopotamia

Algún día, los gobiernos de las provincias mesopotámicas tendrán que ponerse de acuerdo para reclamar de manera conjunta ante el Estado nacional por la concreción de una verdadera “reparación histórica”, en concepto de resarcimiento por la crónica postergación y aislamiento que sufrió – y en parte todavía sufre – la región; como consecuencia de la demora en concretar importantes obras de infraestructura, producto a su vez de las hasta no hace mucho vigentes “hipótesis de conflicto” con nuestros vecinos y hermanos, sobre todo con los brasileños.
Esas desventuradas “hipótesis de conflicto”, pergeñadas en las mentes trasnochadas de militares y burócratas, determinaron gravosas consecuencias para toda la Mesopotamia argentina, cuyos efectos aún padecen sus pobladores. Sin embargo, es raro encontrar en los discursos de nuestros gobernantes – tan entretenidos con las reuniones de la Región Centro – alusiones a la necesidad de reclamar el saldo de esa deuda histórica.
Es difícil entender como, siendo la cuenca del río Uruguay una de las regiones más ricas en potencial hidroeléctrico, este esté todavía escasamente aprovechado: “Cabe señalar que la cuenca del río Uruguay es notablemente rica en energía. Si se considera su potencial total de 18.264 MW y su superficie de 360.000 km2 se obtiene una potencia unitaria de 50,7 KW instalado por kilómetro cuadrado, o sea una energía del orden de los 220 MWh/km2. Esta cantidad de energía es similar a la de Suecia, considerado uno de los países más ricos en hidroelectricidad.”
Considerando solamente los emprendimientos internacionales, el total de potencia instalada entre la única central en operación y las proyectadas llega a 7.822 MW. De estos, se aprovecha solamente el 24,16{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647}, correspondiente a los 1.890 MW de la central de Salto Grande. Aunque parezca increíble, es todavía la única central hidroeléctrica binacional sobre el río Uruguay, las demás son 100 {10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} brasileñas. Por ello, si se concreta la obra de Garabí, será el primer emprendimiento argentino-brasileño, un verdadero hito histórico, que deberá marcar el camino a seguir para luego concretar San Pedro y Roncador.
Es importante señalar que Garabí no debe limitarse meramente a ser una usina hidroeléctrica; debe constituir – como lo ordenan los acuerdos vigentes – una obra multipropósito, lo que debió haber sido y deberá ser alguna vez Salto Grande. Una obra destinada a facilitar no sólo la generación de energía eléctrica, sino también, la navegación, el abastecimiento de agua potable y saneamiento, el riego, el cuidado de los ecosistemas, y el control de inundaciones y protección de costas.
Nuestros países necesitan energía. La era del petróleo barato está llegando a su fin. Es imperioso aprovechar el enorme potencial hidroeléctrico de nuestros ríos. La energía de fuente hídrica es enormemente conveniente desde todo punto de vista: es más limpia que la de fuente fósil, es más barata, es renovable, es nuestra, permite la concreción de obras de infraestructura de transporte y saneamiento que de otra manera serían terriblemente onerosas.
Por estas y por otras razones que iremos desgranando en sucesivas entregas, debe saludarse y apoyarse decididamente la aparente intención del gobierno nacional, así como la de los gobiernos correntino y misionero, de impulsar la concreción de Garabí. El gobierno entrerriano, que todavía no ha abierto la boca, debe sumarse al planteo de las provincias hermanas, exigiendo lo que haya que exigir, pero sin poner palos en la rueda. Si se hacen bien las cosas, sólo podemos esperar beneficios de esta gigantesca obra. Hay que hacerla con sentido nacional, federalista, y de integración latinoamericana; con diseño y tecnología a la medida de nuestros intereses.
Algún día, deberemos contar con la energía barata y segura que proporcionarán Salto Grande, San Pedro, Garabí, y Roncador; y con una extensa hidrovía que permitirá el transporte fluvial a través de sus esclusas y canales de navegación. Es importante que empecemos ya a hablar de estos temas estratégicos, tan ausentes de la agenda oficial, pero tan necesarios en un verdadero plan de desarrollo regional e integración real de nuestros pueblos.

José Antonio Artusi
C. del Uruguay – Entre Ríos

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