Donald Trump, quien durante años intentó distanciarse de la gestión directa de su imperio empresarial, sigue manteniendo influencia sobre el fideicomiso que administra sus activos. Así lo revela un informe que su empresa presentó a las autoridades británicas el mes pasado. El documento, titulado "aviso de persona individual con control significativo", identifica a Donald John Trump, nacido en junio de 1946, como la persona que ejerce influencia sobre Golf Recreation Scotland Limited, la entidad a través de la cual Trump posee Trump Turnberry, un complejo de golf que había albergado cuatro ediciones del Abierto Británico antes de su adquisición en 2014.
Una sección más detallada del informe, llamada "naturaleza del control", señala que "la persona tiene derecho a ejercer, o ejerce efectivamente, una influencia o control significativo sobre las actividades de un fideicomiso". El Fideicomiso Revocable Donald J. Trump es dueño de Golf Recreation Scotland Limited y, mediante una red de otras entidades, prácticamente abarca todos los activos del imperio Trump. Al señalar que él tiene el control del fideicomiso, su empresa admite, de manera implícita, que él controla todo su conglomerado.
La sección "naturaleza del control" también especifica la función de los fideicomisarios del fideicomiso. Durante su primer mandato, su hijo Don Jr. y el ejecutivo Allen Weisselberg actuaron como fideicomisarios, con Eric Trump en calidad de presidente del consejo asesor. "Los fideicomisarios de dicho fideicomiso (en su calidad de tales) tienen derecho a ejercer, o de hecho ejercen, una influencia o control significativos sobre la empresa", indica el documento. En términos más claros: Trump delegó la autoridad, pero mantuvo el verdadero poder.
Este hecho no es nuevo. A principios de 2017, tras prometer que no hablaría de sus negocios con sus hijos, Eric Trump comentó a Forbes que su padre recibiría informes financieros "probablemente trimestralmente". En ese mismo período, ProPublica obtuvo un documento que revelaba que Trump podía solicitar dinero del fideicomiso cuando lo deseara.
Durante su primer mandato, Trump pasó gran parte del tiempo en sus propiedades y visitó Mar-a-Lago con tanta frecuencia que la llamó la "Casa Blanca de invierno". Su embajador en el Reino Unido incluso declaró públicamente que Trump le pidió que averiguara si el gobierno británico podía colaborar para que el Abierto Británico regresara a Turnberry. También intentó llevar la cumbre del G7 a su resort de golf en Miami. Un documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores en diciembre de 2024 confirmó que seguía siendo el único beneficiario del fideicomiso.
Aunque intentó mostrar una separación de su empresa, Trump dejó entrever lo contrario. En 2017, durante una conferencia de prensa en la que anunció que dejaría el control a sus hijos, cerró con una frase que reveló su verdadera relación con la compañía: "Espero que al cabo de ocho años regrese y diga: ‘Oh, hicieron un buen trabajo’. De lo contrario, si hacen un mal trabajo, les diré: ‘Están despedidos’." Durante su primer mandato, también designó a un abogado especializado en ética, Bobby Burchfield, a quien luego reemplazó por William Burck. El mes pasado, en una publicación online, Trump sugirió que su empresa debería prescindir de Burck. Eric Trump lo confirmó en cuestión de horas: la Organización Trump lo despidió.
A pesar de todo esto, aún hay esfuerzos por presentar al presidente como alguien desvinculado de su imperio millonario. Cuando un medio consultó a la Casa Blanca sobre un artículo que analizaba el impacto de los aranceles en los negocios de Trump, un vocero respondió: "Los bienes del presidente están en un fideicomiso administrado por sus hijos mientras él trabaja horas extras para llevar al país a la prosperidad económica." La Casa Blanca no respondió a preguntas sobre la presentación más reciente.
Quien sí se pronunció fue un vocero de la Organización Trump, quien afirmó: "Se trató de una simple actualización administrativa. La estructura del negocio no ha cambiado". En otras palabras, a pesar de los intentos de presentar lo contrario, el presidente aparentemente ha tenido el control desde el primer día.
Con información de Forbes US.
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