19 feb 2026
OPINIóN

Estoy decididamente a favor de salvar las dos vidas

Estoy decididamente a favor de salvar las dos vidas
JL
Joaquín La Madrid (*)
13 junio 2018

Por una razón estrictamente científica. Para una decisión
tan importante como la que está en juego en nuestro país, creo que es necesario
dejar las posturas ideológicas y/o religiosas, doctrinarias, etcétera y debatir
comenzando como se empieza en toda instancia seria: por definir la variable, en
este caso: vida humana.

Tengo claro que podré discurrir sobre el tema sólo con aquél
que entienda que “la vida humana comienza en el momento de la concepción, y que
el instante mismo de la unión del espermatozoide y el óvulo es la iniciación
del nuevo ser y marca el inicio del embarazo”, tal como lo describe la
medicina. No me será posible, conversar, y mucho menos consensuar, con quien
así no lo considere, con quien ponga por encima de la evidencia científica
cualquier consideración de otra índole.

Hay una vida humana que está en desarrollo, la de la mujer
gestante. Vida que hay que proteger con políticas preventivas, con la
aplicación a raja tabla de las leyes existentes y con la creación de nuevas si
fuera necesario, con educación sexual, con eliminación de la violencia, con
respeto de sus derechos. Pero también hay otra vida humana en juego, la que se
está gestando, la del niño por nacer. Vida que hay que proteger iniciando por
respetar la Ley de Protección integral de Derechos Humanos de Niñas, Niños y
Adolescentes, que en su primer postulado declara: “Las niñas, niños y
adolescentes tienen derecho a que se proteja su vida, su supervivencia, su
dignidad y a que se garantice su desarrollo integral. No pueden ser privados de
la vida bajo ninguna circunstancia”, y que sigue: “2. Tienen derecho a que se
les asegure prioridad en cuanto a protección y socorro ante cualquier
eventualidad así como ser atendidos antes que cualquier adulto en todos los
servicios”.

Es posible dar debate a un tema tan sensible, sobre el que
seguramente se podrá perfeccionar, hasta el detalle, lo que haga falta, siempre
y cuando trabajemos sobre la base de estar de acuerdo en estos conceptos, que
son fundantes para el ser humano y defienden su esencia -además de ser un
acuerdo social al que nuestro país inscribe-; de lo contrario no se discute
científicamente, y la vida humana (todas las vidas humanas) pasan a estar a
merced de los vaivenes anímicos, morales, ideológicos, religiosos, etcétera, de
alguien.

Dicho esto, el aborto no me parece una salida. Porque mata a
un niño y lastima para siempre a una mujer; es decir, avasallamos todos los
derechos antes dichos. Ojalá se tratara sólo de una cuestión de legalidad o
clandestinidad, que se pudiera resolver con un voto en una banca como tantos
otros temas con costos sociales y humanos mínimos… Se trata de vidas que se
“interrumpen”, yo diría más bien, de dos vidas que se abortan: la del niño y la
de la mujer gestante, porque para ella -por gratuito y seguro que sea el
procedimiento-  habrá un antes y un
después. No nos olvidemos que somos seres integrales, no sólo físicos, sino -y
fundamentalmente- psíquicos y emocionales.

Si esta iniciativa se convierte en Ley, tendremos que ser
muy conscientes de que nos convertimos en una sociedad que entrega a sus niños
para salvar a sus mayores, y hacernos cargo de eso; porque después de una
decisión así no es posible volver el tiempo atrás. Después de descartar
-literalmente- a los más inocentes de esta historia, después de “tomar el
atajo” en vez de buscar una solución asertiva para las mujeres de nuestro país,
nada podrá ser “des-hecho”.

(*) Diputado provincial de Entre Ríos – Bloque Cambiemos

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