El patético desfile de personas que integraron el peronismo
pasándose al oficialismo afecta más a los actores implicados que al peronismo.
Pero además, es un pésimo ejemplo para nuestra sociedad que necesita
reconstruir su confianza en los políticos y en la política, no ver como se
jactan de salir de shopping con la estructura del Estado a comprar voluntades.
Se equivoca el gobierno de Frigerio si cree que es innovador
el show de la traición que viene montando. Ya Perón hablaba de estos personajes
que son leales cuando no les conviene ser desleales, porque esos que hacen
posar para la foto como si fueran un trofeo, en su gran mayoría no son
nuevitos, le deben todo al peronismo, llegaron con la estructura y los recursos
del peronismo, hicieron sus armas en el peronismo, los votaron porque iban con
el peronismo. Las críticas a la conducción política durante 20 años de
gobiernos peronistas en la provincia, prácticamente no existieron, pero ahora
les entran las dudas y los cuestionamientos ideológicos.
Tanto le deben al peronismo que el único valor que tienen
para ofrecerle al gobierno provincial para que los sume es que están dispuestos
a renegar de sus convicciones, a traicionar a sus votantes, y a prestarse a un
desfile humillante frente a la sociedad, sin que se les caiga la cara de
vergüenza. Cuando hicieron su campaña repartieron una boleta, la del peronismo;
me pregunto si habrán ido a charlar con las bases militantes para comunicarles
que ahora se van con los que compitieron.
El colmo del ridículo es que algunos dicen que siguen siendo
peronistas, que mantienen sus convicciones, no se sabe si las de antes o las de
ahora, porque se ve que tienen varias.
Lo cierto es que nunca fueron peronistas, y no porque lo
diga yo, sino porque si hay algo que caracteriza a los peronistas es que
aguantamos el chirlo, enfrentamos la adversidad, eso es lo que aprendí de la
militancia, de los que se le plantaron al menemismo y se bancaron el desierto
sin poner ni medio pie afuera del PJ y sin jamás haberse prestado a semejante
manoseo. Y ese es el ejemplo que nos dan todos los días las y los militantes
que ponen el cuerpo en el barrio, en los comedores comunitarios, en los clubes,
en las vecinales, en los sindicatos, los que todavía no tuvieron la oportunidad
de ocupar cargos en el Estado, esos no flaquean.
Esta situación no tiene que ver con los nuevos tiempos ni
los nuevos paradigmas de la política, porque a la par de esa gente que se va
con el oficialismo, en el peronismo tenemos una liga con más de 30 intendentes
e intendentas activos, con mucho trabajo en equipos de gestión, y también un
grupo de intendentes jóvenes que organizan encuentros convocando a la
dirigencia y a la militancia, y a la vez hacen un enorme esfuerzo cotidiano
para llevar adelante sus gestiones, para dar respuestas a sus comunidades en un
escenario desastroso. A esos intendentes, ni se les cruza por la cabeza pasarse
al oficialismo provincial del PRO y sus aliados.
El flaco argumento de los que salen sonriendo en las fotos,
es que el peronismo no los contiene, no los escucha, pero es una excusa que ya
se ha escuchado en otras oportunidades. En el justicialismo venimos de un
proceso interno muy complejo donde se llegó a un gran consenso para elegir
candidatos en la provincia y en algunas localidades con internas muy
competitivas y este año se logró un gran acuerdo para designar autoridades
partidarias integrando a la inmensa mayoría las expresiones, también con
elecciones en aquellas departamentales y básicas donde no hubo consenso, es decir
que la posibilidad de participar y competir siempre estuvo. Además se realizó
un Congreso Partidario que fue histórico, que duró más de cinco horas en las
que tuvimos la posibilidad de expresarnos y decirnos las cosas en la cara. Se
definieron cosas importantes y se estableció la integración de las minorías que
es un hecho trascendente. El peronismo hoy está en una instancia de
reorganización y esa es una acción colectiva, lo hacemos entre todos.
Creo que el momento exige elevar el nivel de la discusión,
de cómo queremos llevar adelante la política en la provincia y cuál es nuestro
compromiso con la democracia. Hay que tener una conducta ética y partidaria
sólida, que dé certezas a la población. En ese sentido vale reflexionar sobre
el mensaje que le quiere dar el gobierno de Frigerio a la sociedad, porque no
se puede estar todo el tiempo haciendo campaña y creando nuevos cargos
políticos. Y parece que el mensaje es que están dispuestos a cualquier cosa
para atacar al peronismo, inclusive auto percibiéndose como peronistas, sumando
oportunistas que abandonan fácilmente sus convicciones, que estuvieron décadas
viviendo a la sombra del peronismo y cuando hubo que poner el cuerpo, salieron
corriendo y dejaron en banda a sus compañeros y a quienes los votaron. Visto
así, es una mala foto y un pésimo aporte al fortalecimiento de la democracia
que es un compromiso irrenunciable para quienes ocupamos cargos de gobierno.
Mientras, el peronismo verdadero seguirá transitando su
camino de unidad y de construcción de una alternativa distinta al actual modelo
nefasto de Milei y sus aliados porque, como dijo Evita: “Si el pueblo fuera
feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho; en nuestros días, ser
peronista es un deber. Por eso soy peronista”.
(*) Viceintendente de la ciudad de Paraná.
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