Por Alberto Pierotti En Colón la drogadependencia es casi una pandemia ( del griego pan: todos+demos: pueblo) en el sentido, claro está no de su extensión Geográfica, sino porque ataca a muchos de los habitantes de una población.
Y siendo así, cabe preguntarse, como se preguntan las personas que aún no han sigo alcanzadas por el flagelo, y como se plantean con mayor desesperación las que sí ya sufren porque algún miembro de su núcleo familiar se encuentra inmerso en ese verdadero infierno, por qué es imposible en el departamento hacer memoria y nombrar algún procedimiento de nuestras fuerzas de seguridad en el que se haya detenido a alguno de los que distribuyen las drogas ya sea en grandes cantidades o en forma fraccionada.
Parece algo tan obvio, tan claro, que no merecería el lugar mas destacado de la primera plana de Esta Hoja. Pero lamentablemente no lo es .
Qué es lo que está sucediendo, qué es lo que ocurre en nuestra región, que es mas investigado por la lupa fiscal un comerciante de golosinas y cotillón que un peligroso delincuente que envenena a nuestros niños, jóvenes y adolescentes.Entonces, ¿ por qué jamás se concreta operativo alguno de magnitud en la ciudad?
Ha llegado la hora que tomemos el toro por las astas. El Entre Ríos ha comenzado de un tiempo a esta parte a alertar sobre este flagelo extendido, al que hay que comenzar a hacer público.
Lo mas preocupante: la admisión social del consumo
“Sí, en los bailes se ve a los chicos fumando “porros“ y hasta aspirando cocaína“, explicaron estudiantes consultados por Esta Hoja, tras lo que uno no puede dar crédito cuando las afirmaciones generales van seguidas de todos los nombres, apodos y apellidos que se puedan querer saber…Y lo mas preocupante: no hay actitud de censura alguna, por el contrario, el consumo de estupefacientes entre muchos de los jovencitos y adolescentes de la ciudad se está tornando algo así como una “travesura“, una diversión, “una escapada“, un desafío, porque, claro está, no ven señales claras de la sociedad, en el sentido de reprobar severamente la caída en esta enfermedad social y en este infierno.
“Nadie les dice nada, no son malos, solo fuman marihuana. Si lo fuma todo el mundo. Siempre en los cumpleaños, o en cualquier baile ves chicos y chicas fumando“, son las respuestas que se obtienen.
Donde se drogan Uno de los momentos preferidos es la noche y uno de los ámbitos, las fiestas danzantes, porque no sólo corre la droga en lugares nocturnos públicos, sino en reuniones estudiantiles, y hasta en encuentros en domicilios particulares y en fiestas de cumpleaños en clubes y salones barriales,señalan. Nada escaparía al vértigo, a la adrenalina y el espíritu de aventura que anima a cientos de jóvenes de la ciudad.
Por las noches, todos los días, y en especial los viernes, sábado y domingo, cuando muchos jóvenes pueden regresar a su casa como si nada a las 8, 9 y 12 horas, o no regresar porque quedan en lo de alguna pareja circunstancial o noviazgo mas o menos formal, o incluso manteniendo relaciones grupales, se dan las condiciones mas favorables, se afirma.Pero no sólo se drogan los chicos en reuniones y bailes, o en algunos domicilios.
También lo harían en espacios públicos, a la vista de todos y casi frente a la Policía.
Uno de los lugares de “moda“ que provoca la indignación de los vecinos serían los bancos que se encuentran alrededor de la réplica al Monumento a Artigas, en la plaza homónima.
Allí es posible ver restos de “porros“.
“Este domingo ( el 20 de mayo), varios chicos estaban a las 15 horas drogándose con marihuana y ese sector de noche es un peligro“, contaron a El Entre Ríos vecinos molestos.
La Plaza General San Martín parece otro ámbito elegido y se mencionan por lo bajo ( y no tan bajo) los nombres, apellidos y apodos de algunos jóvenes que frecuentan el lugar y que después se dedican a las raterías y hurtos.
Otro es el microcentro de calle 12 de Abril, en las veredas, sobre todo de Lavalle, en algunos tramos de calle Urquiza, en la Costanera Dr. Herminio J. Quirós y en el Bajo Parque Quirós, precisan.
La semana pasada, de noche, se dio el caso de un hombre de edad avanzada que se sentó en la barra de una conocida confitería y pidió un whisky y como si nada sacó cocaína para consumirla pero sólo logró ser inmediatamente expulsado del local.
Incluso, según las mismas fueentes, tampoco escapan a la actividad los sanitarios de algunos establecimientos escolares.En algunos sectores de la zona oeste (sur y norte) también correría la droga en forma alarmante.
Con qué se drogan Por una cuestión de poder adquisitivo a la mayoría de los chicos y jóvenes de Colón les resulta posible adquirir marihuana. Las personas con mejor posición económica consumirían cocaína y otras sustancias mas refinadas y fuertes.“Porque acá hay que reconocer que no sólo son los chicos, sino que se drogarían numerosas personas mayores, muy conocidas y de edades que nada tienen que ver con la adolescencia“, coincidieron varias personas.
No escaparía a la consideración general que tres o cuatro banditas que operan asolando los bungalows cuando hay turistas para hacerse de cualquier pertenencia que puedan vender a precios irrisorios y de esa forma obtener dinero para, entre otras cosas, drogarse, o en temporada baja para hurtar objetos del mobiliario, tienen mucho que ver con la expansión de este flagelo.
Quienes se drogan No tiene por fin esta nota dar nombres, porque bastante tienen estas familias castigas por la pandemia, pero por ahora sólo baste decir Familias de distintos niveles socioeconómicos son las que cargan con esta verdadera cruz.
“Algunos chicos colonenses que buscando un futuro mejor se embarcan mitigan los largos inviernos, la distancia, la separación, la soledad, consumiendo estas sustancias“, explicó un hombre que conoce bastante de estas lides y que prefirió permanecer en el anonimato.
“Algunos de estos jóvenes no sólo consumen allá sino que traen sustancias a Colón y operan como distribuidores“, se confió.
Otros, de edades menores, prueban como una experiencia, y caen en las garras de la droga. Otros porque presentan graves conflictos familiares. De todas formas debe quedar claro que si bien la mayoría de las personas enfermas son niños, adolescentes y jóvenes, también se cuentan entre aquellas otras de distintas edades. Y también debe quedar muy claro que este es un problema que afecta por igual a todas las familias de Colón. Esto no es un problema de marginación, de pobreza material. Quizás de una grave pobreza espiritual, fenómeno que no es privativo de ningún grupo social.
Quienes los drogan Quizás es el tema central y al respecto si el lector tiene suficiente confianza con algún adolescente pregúntele si es capaz de conseguir droga. La respuesta seguramente lo dejará helado.
“Mirá yo no me drogo, pero.. ….Y ahí vienen nombres y mas nombres. Si querés, le decimos a tal, y a tal. Y como por arte de magia, en esta especie de cofradía, no será raro, que un poco mas tarde Ud. Cuente en sus manos con marihuana, cocaína o alguna otra sustancia de comercio prohibido.
Aparentemente podrían operar distribuidores desde ciudades mas grandes como es el caso de C. Del Uruguay y Paysandú y algunos afirman que desde alguna otra del departamento.
Podrían operar algunos “peces gordos“ del negocio y también otros menores, desde los que no sólo transportarían los estupefacientes, sino los que los comprarían por su cuenta, como “ladrillos“ y los fraccionarían. Hasta se cultivarían en algunos lugares del sureste de la ciudad marihuana.
También traerían drogas algunos de los jóvenes que trabajan en las mareas de los mares del sur, como se dijo. Este es mas o menos el panorama.
Entonces?
Entonces?, claro. Entonces, si es tan fácil, obtener drogas, sustancias y polvos que como las que empleaban los brujos medievales los llevaban al aquelarre dantesco, ¿cuál es el problema que tienen para actuar?.Sabido es que esta extendida situación es nada mas ni nada menos ilegal.
Esto significa que debe ser prevenida , reprendida y de esta forma al menos contenida.
Pero, y siempre hay un pero, las fuerzas que velan por la prevención y represión, son en principio las de la jurisdicción federal, esto es la Sección Colón de Gendarmería y la Prefectura local y desde C. Del Uruguay o Concordia, las Delegaciones de la Policía Federal. Y también la Delegación de Tóxicos de la Policía de Entre Ríos. Pero pocos son los procedimientos positivos que se han cumplido en los últimos años.
Sabido es que Gendarmería centra su trabajo fundamentalmente en el control integrado de frontera del Puente Artigas, en las rutas y Prefectura en la zona ribereña y también cumple tareas en la ciudad.
La Policía de Entre Ríos tiene su ámbito mas natural de actuación en la ciudad y el ejido. Todos, por supuesto, deben colaborar con todos, en el ámbito donde se encuentran.
Es un delito de la Justicia Federal, que tiene su responsable máximo en Concepción del Uruguay, el Juez Federal Dr. Guillermo Quadrini.
El hecho real es que ni en el Puente Artigas, en contadas oportunidades en la ciudad, ni en los alrededores se han concretado procedimientos positivos.
En el último año se pueden mencionar un procedimiento cumplido en un negocio de comidas rápidas en el camino costero sur, uno en el camping del Piedras Coloradas, otro en el acceso al sector de plateas de la Fiesta Nacional de la Artesanía, otro en un colectivo que llevaba drogas por la ruta 14 desde Posadas a San Justo, Buenos Aires y el de una encomienda en un servicio de mensajería entre Villa Elisa y Colón. También se encontraron algunos plantines de marihuana. Y nada mas. Todos fueron realizados por la Delegación de Tóxicos de la Policía, salvo una de las plantas, que encontró a la vera del arroyo Artalaz personal de Gendarmería.
Tal la realidad. Cuando son decenas y decenas las familias de distinto nivel socio económico que padecen este flagelo es mas que permitido preguntarse dónde está el error, donde la falla en materia de prevención y represión.
Se trata de limitación de recursos, de inoperancia, de falta de coordinación, de falta de capacitación, de falta de asistencia?.
Otro capitulo, es el de los núcleos familiares. Esto significa que cada uno de los adultos debe velar por la salud integral de los miembros mas expuestos al flagelo, los niños y adolescentes.
Pero esto no debe conducirnos a un círculo vicioso al estilo de cargar todas las culpas “las familias no hacen nada“ o las autoridades “la Policía o la Gendarmería, o la Justicia o la defensoría de Menores, o Acción Social de la Municipalidad“ no hacen nada.
Por el contrario, ha llegado la hora de tomar el toro por las astas, esto es: crear algún ámbito, algún consejo, alguna instancia, en la que padres y autoridades se miren las caras, y luchen desde el fortalecimiento del núcleo familiar, en la escuela, en la calle, con la debida prevención y decidida represión de las autoridades que deben una paga, capacitación y especialización para intervenir eficazmente.
Mientras las familias sólo lamenten que “no podemos hacer ya nada con nuestro hijo“ y la Policía, la Gendarmería o la Prefectura digan que no tienen recursos y que no se sienten acompañados por la sociedad o las autoridades provinciales o municipales, claro está que nada se avanzará es la resolución del caso.
Otro tanto deben hacer las autoridades de educación, de Acción Social de la Comuna, de Defensoría de Menores. Es imperioso el dictado de cursos, sacar a los chicos de la calle, fortalecer a las familias, y asistir con todos los recursos disponibles a los que han caído en las garras de las drogas.
Unos deben velar por los hijos, potenciales enfermos o consumidores, y los otros, la Policía, debe comenzar a dar claras señales de su accionar, esto es, apresar a los traficantes,quizás también alcanzados por esta pandemia.
Todo está por hacer. Todo inicio es difícil, plagado de escollos, claro está. Pero las empresas difíciles son para los hombres de temple, para los dirigentes, para quienes deben ser nuestros líderes… aunque no reporten muchos votos.
Pero será válido todo trabajo en el sentido positivo porque comenzaremos a transitar hacia el Purgatorio… Entonces…¡Colonenses, a la obra!.
Y siendo así, cabe preguntarse, como se preguntan las personas que aún no han sigo alcanzadas por el flagelo, y como se plantean con mayor desesperación las que sí ya sufren porque algún miembro de su núcleo familiar se encuentra inmerso en ese verdadero infierno, por qué es imposible en el departamento hacer memoria y nombrar algún procedimiento de nuestras fuerzas de seguridad en el que se haya detenido a alguno de los que distribuyen las drogas ya sea en grandes cantidades o en forma fraccionada.
Parece algo tan obvio, tan claro, que no merecería el lugar mas destacado de la primera plana de Esta Hoja. Pero lamentablemente no lo es .
Qué es lo que está sucediendo, qué es lo que ocurre en nuestra región, que es mas investigado por la lupa fiscal un comerciante de golosinas y cotillón que un peligroso delincuente que envenena a nuestros niños, jóvenes y adolescentes.Entonces, ¿ por qué jamás se concreta operativo alguno de magnitud en la ciudad?
Ha llegado la hora que tomemos el toro por las astas. El Entre Ríos ha comenzado de un tiempo a esta parte a alertar sobre este flagelo extendido, al que hay que comenzar a hacer público.
Lo mas preocupante: la admisión social del consumo
“Sí, en los bailes se ve a los chicos fumando “porros“ y hasta aspirando cocaína“, explicaron estudiantes consultados por Esta Hoja, tras lo que uno no puede dar crédito cuando las afirmaciones generales van seguidas de todos los nombres, apodos y apellidos que se puedan querer saber…Y lo mas preocupante: no hay actitud de censura alguna, por el contrario, el consumo de estupefacientes entre muchos de los jovencitos y adolescentes de la ciudad se está tornando algo así como una “travesura“, una diversión, “una escapada“, un desafío, porque, claro está, no ven señales claras de la sociedad, en el sentido de reprobar severamente la caída en esta enfermedad social y en este infierno.
“Nadie les dice nada, no son malos, solo fuman marihuana. Si lo fuma todo el mundo. Siempre en los cumpleaños, o en cualquier baile ves chicos y chicas fumando“, son las respuestas que se obtienen.
Donde se drogan Uno de los momentos preferidos es la noche y uno de los ámbitos, las fiestas danzantes, porque no sólo corre la droga en lugares nocturnos públicos, sino en reuniones estudiantiles, y hasta en encuentros en domicilios particulares y en fiestas de cumpleaños en clubes y salones barriales,señalan. Nada escaparía al vértigo, a la adrenalina y el espíritu de aventura que anima a cientos de jóvenes de la ciudad.
Por las noches, todos los días, y en especial los viernes, sábado y domingo, cuando muchos jóvenes pueden regresar a su casa como si nada a las 8, 9 y 12 horas, o no regresar porque quedan en lo de alguna pareja circunstancial o noviazgo mas o menos formal, o incluso manteniendo relaciones grupales, se dan las condiciones mas favorables, se afirma.Pero no sólo se drogan los chicos en reuniones y bailes, o en algunos domicilios.
También lo harían en espacios públicos, a la vista de todos y casi frente a la Policía.
Uno de los lugares de “moda“ que provoca la indignación de los vecinos serían los bancos que se encuentran alrededor de la réplica al Monumento a Artigas, en la plaza homónima.
Allí es posible ver restos de “porros“.
“Este domingo ( el 20 de mayo), varios chicos estaban a las 15 horas drogándose con marihuana y ese sector de noche es un peligro“, contaron a El Entre Ríos vecinos molestos.
La Plaza General San Martín parece otro ámbito elegido y se mencionan por lo bajo ( y no tan bajo) los nombres, apellidos y apodos de algunos jóvenes que frecuentan el lugar y que después se dedican a las raterías y hurtos.
Otro es el microcentro de calle 12 de Abril, en las veredas, sobre todo de Lavalle, en algunos tramos de calle Urquiza, en la Costanera Dr. Herminio J. Quirós y en el Bajo Parque Quirós, precisan.
La semana pasada, de noche, se dio el caso de un hombre de edad avanzada que se sentó en la barra de una conocida confitería y pidió un whisky y como si nada sacó cocaína para consumirla pero sólo logró ser inmediatamente expulsado del local.
Incluso, según las mismas fueentes, tampoco escapan a la actividad los sanitarios de algunos establecimientos escolares.En algunos sectores de la zona oeste (sur y norte) también correría la droga en forma alarmante.
Con qué se drogan Por una cuestión de poder adquisitivo a la mayoría de los chicos y jóvenes de Colón les resulta posible adquirir marihuana. Las personas con mejor posición económica consumirían cocaína y otras sustancias mas refinadas y fuertes.“Porque acá hay que reconocer que no sólo son los chicos, sino que se drogarían numerosas personas mayores, muy conocidas y de edades que nada tienen que ver con la adolescencia“, coincidieron varias personas.
No escaparía a la consideración general que tres o cuatro banditas que operan asolando los bungalows cuando hay turistas para hacerse de cualquier pertenencia que puedan vender a precios irrisorios y de esa forma obtener dinero para, entre otras cosas, drogarse, o en temporada baja para hurtar objetos del mobiliario, tienen mucho que ver con la expansión de este flagelo.
Quienes se drogan No tiene por fin esta nota dar nombres, porque bastante tienen estas familias castigas por la pandemia, pero por ahora sólo baste decir Familias de distintos niveles socioeconómicos son las que cargan con esta verdadera cruz.
“Algunos chicos colonenses que buscando un futuro mejor se embarcan mitigan los largos inviernos, la distancia, la separación, la soledad, consumiendo estas sustancias“, explicó un hombre que conoce bastante de estas lides y que prefirió permanecer en el anonimato.
“Algunos de estos jóvenes no sólo consumen allá sino que traen sustancias a Colón y operan como distribuidores“, se confió.
Otros, de edades menores, prueban como una experiencia, y caen en las garras de la droga. Otros porque presentan graves conflictos familiares. De todas formas debe quedar claro que si bien la mayoría de las personas enfermas son niños, adolescentes y jóvenes, también se cuentan entre aquellas otras de distintas edades. Y también debe quedar muy claro que este es un problema que afecta por igual a todas las familias de Colón. Esto no es un problema de marginación, de pobreza material. Quizás de una grave pobreza espiritual, fenómeno que no es privativo de ningún grupo social.
Quienes los drogan Quizás es el tema central y al respecto si el lector tiene suficiente confianza con algún adolescente pregúntele si es capaz de conseguir droga. La respuesta seguramente lo dejará helado.
“Mirá yo no me drogo, pero.. ….Y ahí vienen nombres y mas nombres. Si querés, le decimos a tal, y a tal. Y como por arte de magia, en esta especie de cofradía, no será raro, que un poco mas tarde Ud. Cuente en sus manos con marihuana, cocaína o alguna otra sustancia de comercio prohibido.
Aparentemente podrían operar distribuidores desde ciudades mas grandes como es el caso de C. Del Uruguay y Paysandú y algunos afirman que desde alguna otra del departamento.
Podrían operar algunos “peces gordos“ del negocio y también otros menores, desde los que no sólo transportarían los estupefacientes, sino los que los comprarían por su cuenta, como “ladrillos“ y los fraccionarían. Hasta se cultivarían en algunos lugares del sureste de la ciudad marihuana.
También traerían drogas algunos de los jóvenes que trabajan en las mareas de los mares del sur, como se dijo. Este es mas o menos el panorama.
Entonces?
Entonces?, claro. Entonces, si es tan fácil, obtener drogas, sustancias y polvos que como las que empleaban los brujos medievales los llevaban al aquelarre dantesco, ¿cuál es el problema que tienen para actuar?.Sabido es que esta extendida situación es nada mas ni nada menos ilegal.
Esto significa que debe ser prevenida , reprendida y de esta forma al menos contenida.
Pero, y siempre hay un pero, las fuerzas que velan por la prevención y represión, son en principio las de la jurisdicción federal, esto es la Sección Colón de Gendarmería y la Prefectura local y desde C. Del Uruguay o Concordia, las Delegaciones de la Policía Federal. Y también la Delegación de Tóxicos de la Policía de Entre Ríos. Pero pocos son los procedimientos positivos que se han cumplido en los últimos años.
Sabido es que Gendarmería centra su trabajo fundamentalmente en el control integrado de frontera del Puente Artigas, en las rutas y Prefectura en la zona ribereña y también cumple tareas en la ciudad.
La Policía de Entre Ríos tiene su ámbito mas natural de actuación en la ciudad y el ejido. Todos, por supuesto, deben colaborar con todos, en el ámbito donde se encuentran.
Es un delito de la Justicia Federal, que tiene su responsable máximo en Concepción del Uruguay, el Juez Federal Dr. Guillermo Quadrini.
El hecho real es que ni en el Puente Artigas, en contadas oportunidades en la ciudad, ni en los alrededores se han concretado procedimientos positivos.
En el último año se pueden mencionar un procedimiento cumplido en un negocio de comidas rápidas en el camino costero sur, uno en el camping del Piedras Coloradas, otro en el acceso al sector de plateas de la Fiesta Nacional de la Artesanía, otro en un colectivo que llevaba drogas por la ruta 14 desde Posadas a San Justo, Buenos Aires y el de una encomienda en un servicio de mensajería entre Villa Elisa y Colón. También se encontraron algunos plantines de marihuana. Y nada mas. Todos fueron realizados por la Delegación de Tóxicos de la Policía, salvo una de las plantas, que encontró a la vera del arroyo Artalaz personal de Gendarmería.
Tal la realidad. Cuando son decenas y decenas las familias de distinto nivel socio económico que padecen este flagelo es mas que permitido preguntarse dónde está el error, donde la falla en materia de prevención y represión.
Se trata de limitación de recursos, de inoperancia, de falta de coordinación, de falta de capacitación, de falta de asistencia?.
Otro capitulo, es el de los núcleos familiares. Esto significa que cada uno de los adultos debe velar por la salud integral de los miembros mas expuestos al flagelo, los niños y adolescentes.
Pero esto no debe conducirnos a un círculo vicioso al estilo de cargar todas las culpas “las familias no hacen nada“ o las autoridades “la Policía o la Gendarmería, o la Justicia o la defensoría de Menores, o Acción Social de la Municipalidad“ no hacen nada.
Por el contrario, ha llegado la hora de tomar el toro por las astas, esto es: crear algún ámbito, algún consejo, alguna instancia, en la que padres y autoridades se miren las caras, y luchen desde el fortalecimiento del núcleo familiar, en la escuela, en la calle, con la debida prevención y decidida represión de las autoridades que deben una paga, capacitación y especialización para intervenir eficazmente.
Mientras las familias sólo lamenten que “no podemos hacer ya nada con nuestro hijo“ y la Policía, la Gendarmería o la Prefectura digan que no tienen recursos y que no se sienten acompañados por la sociedad o las autoridades provinciales o municipales, claro está que nada se avanzará es la resolución del caso.
Otro tanto deben hacer las autoridades de educación, de Acción Social de la Comuna, de Defensoría de Menores. Es imperioso el dictado de cursos, sacar a los chicos de la calle, fortalecer a las familias, y asistir con todos los recursos disponibles a los que han caído en las garras de las drogas.
Unos deben velar por los hijos, potenciales enfermos o consumidores, y los otros, la Policía, debe comenzar a dar claras señales de su accionar, esto es, apresar a los traficantes,quizás también alcanzados por esta pandemia.
Todo está por hacer. Todo inicio es difícil, plagado de escollos, claro está. Pero las empresas difíciles son para los hombres de temple, para los dirigentes, para quienes deben ser nuestros líderes… aunque no reporten muchos votos.
Pero será válido todo trabajo en el sentido positivo porque comenzaremos a transitar hacia el Purgatorio… Entonces…¡Colonenses, a la obra!.
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