Tras las polémicas por el cobro de
tarifas de electricidad en fábricas que permanecen cerradas hace dos meses, el
ENRE habilitó la suspensión o renuncia de la potencia contratada mientras dure
la cuarentena.
Según la resolución, “aquellos
usuarios y usuarias de las categorías T2, T3 y peaje que hayan sufrido una
caída del 50% o más de su demanda de energía, podrán solicitar la suspensión o
renuncia de la potencia contratada sin ser pasibles de penalidades”.
De esta manera, los comercios e
industrias afectados por el parate económico ya no tendrán que preocuparse por
el gasto en electricidad que los golpeaba gravemente al no contar con ingresos
para afrontarlo.
“Los Comercios, Industrias y
PyMEs son uno de los sectores más afectados como consecuencia de la Emergencia
Sanitaria actual. Ante esta realidad, y ante la necesidad de atenuar el costo
energético para estas actividades, el ENRE definió sacar esta resolución como
una medida de protección al sector”, indicaron.
En este sentido, sumaron a los
usuarios de la industria cultural y también se dispuso que las deudas que se
generen durante la suspensión serán abonadas mediante planes de pago en base a
pautas establecidas oportunamente.
Las pymes
aseguraban recibir facturas de luz como si no hubieran paralizado sus fábricas
y denunciaban que las distribuidoras eléctricas “inflan” las
estimaciones de consumo.
Cálculo por estimación
Es que, como las compañías no están
controlando los medidores físicamente a raíz de las restricciones de la
pandemia, deben calcular las tarifas de acuerdo a una proyección, que según las
pymes, están elevando intencionalmente.
En un primer momento, el gobierno
modificó la fórmula para la estimación del consumo y dispuso que las distribuidoras eléctricas
ahora deberán calcular las tarifas de acuerdo al menor registro de los últimos
3 años. Pero aún así muchos comercios recibían facturas de hasta $100.000 con
las luces completamente apagadas.
Sucede que esta resolución atendía el problema del segmento residencial: en general, no se observa una gran diferencia
en el consumo eléctrico de hogares respecto a la situación anterior al
coronavirus.
Pero no así de los industriales, que sufren un agravante mucho mayor. Muchas fábricas disminuyeron a cero el uso de
electricidad por la parálisis productiva y aún así, recibieron boletas de
acuerdo al nivel de actividad previo a la crisis.
(Fuente: La Política Online)


Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.