20 feb 2026
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Embajador de Uruguay: “Lo ideológico no tiene que ser impedimento para llevarnos bien” (definiciones sobre Entre Ríos)

Embajador de Uruguay: “Lo ideológico no tiene que ser impedimento para llevarnos bien” (definiciones sobre Entre Ríos)

A CarlosEnciso, el flamante embajador de Uruguay en la Argentina, lo llaman “ElPájaro”. En 2013, cuando el entonces presidente José Pepe Mujica fuecaptado por un micrófono abierto hablando de Néstor Kirchner y CristinaFernández como “el tuerto” y “la vieja”, el protagonista silenciosode aquella anécdota, el que escuchaba atentamente al mandatario, era él. 

Siete años después, el presidente Luis Lacalle Pou le confió, por su tratopersonal, la representación de su gobierno en Buenos Aires.

Su nombreempezó a sonar con fuerza en el verano aunque la pandemia demoró suconfirmación y su mudanza al otro lado del Río de la Plata hasta hace apenasunas semanas.

Ex intendente del departamento de Florida, cargo que equivale alde los gobernadores en la Argentina, Enciso fue de los primeros en respaldar alactual presidente uruguayo cuando se lanzó en busca de un espacio de renovacióndentro del Partido Nacional diez años antes de ganar las presidenciales.

Sucostumbre de recorrer el territorio, el contacto permanente con los vecinos yla parafernalia que rodeaba sus actos, con un hombre-pájaro pintado con loscolores del partido, le ganaron la etiqueta de ser “el más peronistaentre los blancos”, como se denomina a quienes militan en esa fuerza.

–¿Cómo convive con esa caracterización del “más peronista” en elPartido Blanco con la que lo describen muchos de sus compañeros de fuerza? 

–A veces, los reduccionismos simplifican pero excluyen otrascuestiones. Solo puedo comentar que, como político y parte de una generación dejóvenes, siempre tuvimos una defensa muy fuerte de lo federal, por Artigas.Y el federalismo argentino, que tuvo variantes, matices, tenía nexos connosotros. Sin embargo, lo que nosotros veíamos con simpatía desde un inicio fuela génesis del radicalismo. A fines del siglo XIX, nuestro partido incluso tuvouna visión muy similar a la reivindicación de las banderas de Leandro Alem yque después se convirtieron en la Ley Sáenz Peña, del voto secreto, lasgarantías. Y por supuesto, después surge Forja y el peronismo y como movimientonacional, evidentemente, compartía alguna impronta vinculante a lo que pudieronhaber sido corrientes de nuestro lado. Todo eso que a nosotros como jóvenes nosgustaba cultivar, en contacto con historiadores revisionistas de aquí como JoséMaría Rosa o Abelardo Ramos, puede conducir luego al reduccionismo y alposterior encasillamiento.

–Uno podría pensar que cuando los gobiernos piensanparecido, se llevarían mejor, pero no sucedió así con el Frente para laVictoria y el Frente Amplio durante la década pasada. ¿Considera que conpartidos opuestos se puedan sentar vínculos más pragmáticos?

–Sin entrar aanalizar el pasado, mirando hacia adelante, soy muy optimista en cuanto a queva a haber una buena relación, que nuestros pueblos están ansiosos porque nosllevemos muy bien, como ha sido el designio histórico, con algunos interregnos.Lo ideológico, vamos a charlarlo en un café, cuando podamos, o tomando unTannat o un Malbec, pero no tiene que ser impedimento para cosas prácticas,concretas, de agenda proactiva, de integración real y de llevarnos bien, quecreo que va por ahí la cosa y en eso yo soy optimista. Desde nuestro Presidentepara abajo son muchos los estamentos que lo ven así. Me da la impresión de queponiendo acento en esas coincidencias más que en las diferencias de enfoquesideológicos  o de política internacional, en algunos puntos, vamos a andarbien. 

–Es sabido que la embajada enBuenos Aires es, para el gobierno de Uruguay, una de particular relevancia. ¿Dequé modo le planteó esta misión el presidente Lacalle Pou?

–Yo estaba designadopara otro organismo que era la Corporación Nacional para el Desarrollo,habiendo sido electo como legislador, incluso, por el Partido Nacional. ElPresidente, por una relación de años, de amistad, de armado político de susector al que ayudamos desde un inicio, junto a otros compañeros, me convocópara dar una mano en el Gobierno porque evaluó que precisaba a alguien delperfil nuestro en cuanto al relacionamiento, la experiencia política, confianzay relación personal directa que tenemos. Ahora no podemos por esta situaciónespecial pero esperemos que, con la “normalidad nueva” que venga,avancemos en una impronta diferente, que nosotros vemos como una fortaleza enla gestión, de estar presentes en las provincias de la Argentina, recorrertodos los consulados. No quiero ser un embajador que este cómodo en el edificiode esta nueva sede sino salir de la Capital para interactuar con esa riquezaque tienen las provincias y que es tan importante para nosotros, en la conexióncon los gobiernos subnacionales y en la medida que podamos generar una mayorintegración económica.

–¿Su idea sería buscar entonces tender más puentesdirectos entre provincias y municipios de la Argentina con destinosuruguayos,  en paralelo al vínculo entre los gobiernos nacionales?

–Exacto.Hay un contacto natural en la zona del litoral con Entre Ríos, que se debeprofundizar, pero también en el departamento de Florida, por su perfil, tuvimosdos hermanamientos: uno en Alta Gracia (Córdoba), con el turismo religioso ensu variante jesuítica; otro con San Antonio de Areco (Buenos Aires) en torno alo gauchesco, el caballo, porque la zona de Florida fue el epicentro de ladeclaración de la independencia y tienen, en ese sentido, un vínculo similar.Ambos ejemplos son sobre cosas que hicimos pero que tenemos que darle máscontenido. Ese es el disparador para que vayan y vuelvan delegaciones.

–¿Veposibles nuevos intercambios más allá del comercio tradicional?

–Mi experienciaindica que, de las giras, salen reuniones con las organizaciones de productoresy las cámaras de comercio. El proceso de cierre del vertedero en Florida,Uruguay, por ejemplo, fue con una tecnología que vinimos a ver en Leones, entreCórdoba y Santa Fe. Yo también estuve en Rafaela. Ese entramado es muy ricopero hay que generar el apoyo y la organicidad desde la embajada para que puedahaber nexos directos y vasos comunicantes más ágiles de los que hoy tenemos.Todo el tema de los granos y la experiencia de la soja  en Argentina ynosotros que tenemos algún componente interesante en el Litoral y el Centro deUruguay, puede generar más intercambio. Ya tengo pedido reuniones con elMinisterio de Desarrollo Productivo y estamos en contacto con las gremialesuruguayas para darle más fuerza a estos intercambios.

–Cuando habla de que nohay tantas relaciones en las zonas fronterizas, ¿es posible atribuirlo aheridas que siguen abiertas desde el conflicto por las pasteras?

–La preguntapuede tener varias aristas en la contestación. Yo no sé si los actoresprincipalísimos de aquel momento recompusieron relaciones personales. Lo que sées que los pueblos deseaban que esa situación no se complejizara. Hoy hay unambiente interesante en el marco del cual nuestro Presidente Lacalle Pou quiereimpulsar con mucha fuerza el tema de la hidrovía (del Río Uruguay), no solocomo virtud para mayor comercio y navegabilidad de Uruguay sino para permearesa obra de Salto-Concordia y dinamizar toda la zona productiva de los puertosy las dos orillas del río Uruguay.

–Es un proyecto que puede tener un impactodirecto sobre la actividad económica de Entre Ríos también…

–Y más también.Antes de venir, estuve en Salto, con el gobernador (Gustavo) Bordet, con gentede la zona, de Gualeguaychú, Colón, Gualeguay, Artigas, Salto y Paysandú, losintegrantes de la Comisión del Rio Uruguay, gente que privilegia las relacionescon referentes de la zona y eso ayudará a tender más puentes. También se locomenté al canciller (Felipe) Solá como interés para la agenda binacional ytengo entendido que nuestro Presidente pudo intercambiarlo de forma telefónicacon el Presidente (Alberto) Fernández y también en una entrevista que tuvo conel embajador (argentino Alberto) Iribarne. Este desarrollo será tambiénvirtuoso para otras cuestiones del ida y vuelta porque también desemboca en laacción de la Comisión del Río de la Plata.

–Uruguay quedó al frente de lapresidencia temporal del Mercosur y debe hacer equilibrio entre dos miradas muydistintas sobre el bloque, como las de Brasil y Argentina, ¿qué actitud tomaránen los puntos conflictivos como la velocidad de ciertos acuerdos comerciales?

–Hay una agenda del Mercosur que viene al nivel de diversas comisiones donde eltrabajo se lleva adelante con el trabajo diplomático Y hay una impronta fuertede nuestro Presidente para acelerar el acuerdo con la Unión Europea, para loque creo que hay acuerdo de todos los integrantes. Por otro lado, hay undinamismo activo de nuestro Presidente en el relacionamiento con sus pares dela región como para poder articular esos matices que en la agenda pueden sertemas de tiempo.

–Uruguayapoyó a Brasil en el pedido de acelerar la negociación con Corea del Sur aunqueluego, al asumir la presidencia temporal, Lacalle Pou ponderó la necesidad delconsenso. ¿Qué actitud tomarán al final?

–De nuestro lado, está claro que elacuerdo con Corea del Sur puede ser un tema de interés y de importanciainmediata. Está claro también que la Argentina, en algunos items y componentesde ese acuerdo, está en una situación de otra urgencia y desaceleración enfunción de temas internos de sectores de interés que pueden ser más sensibles yeso es atendible también. Evidentemente, todo eso está hoy evaluándose entrelas Cancillería para alcanzar una postura en común. Yo no veo más quedeclaraciones de un lado y otro, algún ruido, temor o movimiento, pero eso estásuperado.  Nuestro Presidente va estar muy cercano a componer pero tambiéna avanzar en la agenda que ya está aprobada.

–Las actitudes de Brasil sonbastante ambiguas. Por momentos amenaza con patear el tablero pero el gobiernode Jair Bolsonaro manifiesta su interés en trabajar con la Argentina…

–Da laimpresión de que, a veces, son  declaraciones más del humor político deturno de las jerarquías de las Cancillerías o lugares por el estilo, quedecisiones políticas de fondo de salir del acuerdo que hoy creo que nadie lotiene evaluado  seriamente como algo posible. Paraguay, Brasil, nosotros yArgentina están claramente definidos con el espíritu mercosureño con lo queevidentemente hay que mejorar e incorporar hacia adelante. Todo tratado de estetipo es perfectible. Y todo tema amerita trazar objetivos nuevos. Dese los ’90hasta acá, ¡vaya si ha cambiado el mundo! Pero hay un espíritu, por lo quetenemos información, de que nadie va a tensar la piola por sus intereses cuandopueda ser contrapuesto a la lógica común.

–La última pregunta apunta al pasadoy uno que se presenta como anecdótico aunque pudo crispar los humores entreambos países. Me refiero a la anécdota del ex presidente José Mujica captadopor un micrófono abierto cuando decía que “esta vieja es peor que eltuerto” en alusión a los Kirchner. Usted era el destinatario de esesusurro que no fue tal, ¿cómo fue esa conversación?  

–Eso fue unaconversación privada. Y por suerte yo no tuve un rol protagónico más queescuchar al Presidente de turno. De todos modos, lo que salió al aire fue lo deél y no mi pregunta sobre cómo venía la cosa con los hermanos argentinos. Aesta altura ya lo podemos considerar un episodio superado como otros quepasaron entre nuestros principales gobernantes. 

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