Otra vez el campo se queda afuera. Las primeras planas de todo el país comienzan a reflejar un clima electoral, que en lugar de producir alegría por la nueva posibilidad de ejercer nuestro derecho al voto, asusta por lo mucho que se pone en juego, y lo poco que el sector agropecuario puede esperar.
Las noticias giran entorno a una pelea entre "polleras", cuyo resultado difícilmente traiga algún beneficio. La participación de estrellas de la farándula en la elección y la lastimosa imagen de un grupo de gobernadores, que vendieron su apoyo al mejor postor. Con el "superávit fiscal", en gran parte construido con las exageradas retenciones a las exportaciones agropecuarias, el poder ejecutivo compró el apoyo de importantes sectores de la política del interior del país.
Gente que, dando la espalda a los reclamos de sus comprovincianos, genuinos generadores de empleo y bienestar, decidió que eran más importantes las necesidades de caja, que la necesidad de hacer justicia con el campo. Hace apenas unos meses atrás los gobernadores de la Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), reclamaban al ejecutivo por la coparticipación de las retenciones, ya que su eliminación parecía imposible. Unos pocos anuncios de obras e inversiones alcanzaron para que se olviden, que las retenciones son un problema real que nos afecta a todos.
La conformación de las listas de candidatos para la elección de Octubre, es una de las escenas más vergonzosas a las que debimos asistir, de este teatro en que se convirtió la vida política nacional. Hay que poner mujeres en listas, por que la ley así lo indica. Pues bien veamos la esposa de quien tiene mejor imagen, aparece más veces en las tapas de las revistas con "nenito pobre" en brazos, o se viste mejor a la hora de asistir a una fiesta, a donde por supuesto no llevarán a ningún niño en brazos.
Para terminar con el repertorio, desde el ejecutivo se pretende transformar una elección legislativa, en un plebiscito nacional. La trampa está servida. Ahora bien, así como están las cosas, lo mismo habrá que elegir. Cuantas propuestas electorales incluyen algún párrafo, solo uno, que hable de la imperiosa necesidad de estimular y fomentar la producción agropecuaria.
De proteger a las economías regionales, de premiar la retención de vientres y la producción conservacionista. Quien propone modificar las actuales leyes tributarias, mejorando la manera de recaudar del Estado y generando reglas de juego estables. Reglas que permitan invertir en una cosechadora, en una nueva máquina de ordeñar o en instalaciones ganaderas modernas, sin tener que arrepentirse en el futuro, por que las reglas cambiaron y también hay que pagar impuestos por haber creído en la producción.
Las nuevas generaciones de productores agropecuarios argentinos han demostrado que son capaces de hacer cambios, que dejan sorprendido al mundo. Desde otras latitudes se percibe el "miedo" que produce nuestro crecimiento. Han demostrado que aún en las peores condiciones se puede seguir creciendo. Demuestran a diario que la capacitación ya no es cuestión de unos pocos, asistiendo masivamente a cursos y congresos. Sin embargo, todavía no han podido demostrar acabadamente que pueden organizarse seriamente, en busca de producir los necesarios cambios en las políticas que nos afectan.
Resulta indispensable y urgente que el sector agropecuario participe en política, se involucre y genere un "peso" acorde a su importancia en la vida económica de nuestro país. Acorde a lo que su tradicional forma de vida significa para todos nosotros y lamentablemente desconocida para otros. Hay muchas cosas por las cuales hoy, la gente del campo debería "protestar" y muchas otras que son una deuda que tenemos con nosotros mismos. No debería pasar mucho tiempo, hasta que pongamos las manos a la obra, el tiempo que se pierda, será "nuestro" tiempo perdido.
Las noticias giran entorno a una pelea entre "polleras", cuyo resultado difícilmente traiga algún beneficio. La participación de estrellas de la farándula en la elección y la lastimosa imagen de un grupo de gobernadores, que vendieron su apoyo al mejor postor. Con el "superávit fiscal", en gran parte construido con las exageradas retenciones a las exportaciones agropecuarias, el poder ejecutivo compró el apoyo de importantes sectores de la política del interior del país.
Gente que, dando la espalda a los reclamos de sus comprovincianos, genuinos generadores de empleo y bienestar, decidió que eran más importantes las necesidades de caja, que la necesidad de hacer justicia con el campo. Hace apenas unos meses atrás los gobernadores de la Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), reclamaban al ejecutivo por la coparticipación de las retenciones, ya que su eliminación parecía imposible. Unos pocos anuncios de obras e inversiones alcanzaron para que se olviden, que las retenciones son un problema real que nos afecta a todos.
La conformación de las listas de candidatos para la elección de Octubre, es una de las escenas más vergonzosas a las que debimos asistir, de este teatro en que se convirtió la vida política nacional. Hay que poner mujeres en listas, por que la ley así lo indica. Pues bien veamos la esposa de quien tiene mejor imagen, aparece más veces en las tapas de las revistas con "nenito pobre" en brazos, o se viste mejor a la hora de asistir a una fiesta, a donde por supuesto no llevarán a ningún niño en brazos.
Para terminar con el repertorio, desde el ejecutivo se pretende transformar una elección legislativa, en un plebiscito nacional. La trampa está servida. Ahora bien, así como están las cosas, lo mismo habrá que elegir. Cuantas propuestas electorales incluyen algún párrafo, solo uno, que hable de la imperiosa necesidad de estimular y fomentar la producción agropecuaria.
De proteger a las economías regionales, de premiar la retención de vientres y la producción conservacionista. Quien propone modificar las actuales leyes tributarias, mejorando la manera de recaudar del Estado y generando reglas de juego estables. Reglas que permitan invertir en una cosechadora, en una nueva máquina de ordeñar o en instalaciones ganaderas modernas, sin tener que arrepentirse en el futuro, por que las reglas cambiaron y también hay que pagar impuestos por haber creído en la producción.
Las nuevas generaciones de productores agropecuarios argentinos han demostrado que son capaces de hacer cambios, que dejan sorprendido al mundo. Desde otras latitudes se percibe el "miedo" que produce nuestro crecimiento. Han demostrado que aún en las peores condiciones se puede seguir creciendo. Demuestran a diario que la capacitación ya no es cuestión de unos pocos, asistiendo masivamente a cursos y congresos. Sin embargo, todavía no han podido demostrar acabadamente que pueden organizarse seriamente, en busca de producir los necesarios cambios en las políticas que nos afectan.
Resulta indispensable y urgente que el sector agropecuario participe en política, se involucre y genere un "peso" acorde a su importancia en la vida económica de nuestro país. Acorde a lo que su tradicional forma de vida significa para todos nosotros y lamentablemente desconocida para otros. Hay muchas cosas por las cuales hoy, la gente del campo debería "protestar" y muchas otras que son una deuda que tenemos con nosotros mismos. No debería pasar mucho tiempo, hasta que pongamos las manos a la obra, el tiempo que se pierda, será "nuestro" tiempo perdido.
(*)El autor del escrito enviado por la Federación Agraria es Daniel Alejandro Rivilli
Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.