Creo que ha llegado el momento, después de 37 años de
democracia, que la dirigencia política argentina tome decisiones de fondo
respecto de los males que viven aquejando al país, y que gobierno tras gobierno
no se resuelven.
Más allá
de cualquier bandería política, deberíamos tratar de coincidir en los grandes
problemas de la nación, uno de los cuales es el sistema financiero.
Por estos días vemos al presidente de la
Nación retar al presidente del Banco Central y enojarse con el sistema
financiero porque se disponen dineros para otorgar créditos a las pequeñas y
medianas empresas, las llenan de requisitos, para que finalmente no se puedan
otorgar ninguno de estos créditos.
A esta altura hay que ser categórico y sincero,
ningún gobierno de los que se han elegido democráticamente en el país, desde el
año 1983 a la fecha, ha decidido que el país tenga una nueva ley de entidad
financiera que establezca, en primer lugar, que frente a la especulación y la
producción debe haber un estadio intermedio para que en la Nación pueda existir
un modelo de desarrollo; y en segundo lugar, para que las tasas de interés que
los bancos cobran en Argentina, que en cualquier lugar del mundo son
consideradas de usura, no se sigan aplicando gobierno tras gobierno.
En el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner los que
más ganaron fueron los bancos. El anterior gobierno apostó a escuchar los
intereses de los sistemas financieros, nacionales e internacionales, por sobre
el modelo productivo. Hoy, todavía no hay señales claras que el actual gobierno
haga realidad la consigna de que, entre los jubilados y el sistema financiero,
y entre las Leliq y la producción, vaya a apostar por los jubilados y por la
producción.
Las encerronas financieras y la patria financiera también
estuvieron presentes dominando la escena en el primer gobierno democrático. Lo
mismo ocurrió bajo el gobierno de la Alianza, y así sucesivamente con Menem y
los demás gobiernos; es decir, se han venido reiterando estas políticas donde
la gente siempre termina trabajando para los bancos.
Si no hay voluntad política y se logra aprobar a través del
congreso una nueva ley de entidades financieras de las que existen en el
parlamento varios proyectos importantes, lo demás serán puros juegos de
palabras, escaramuzas periodísticas, pero en ningún momento serán decisiones de
estado que definan un modelo de producción nacional para los tiempos.
En la provincia de Entre Ríos hay que salir de la encerrona
del sistema de agentes financieros que consisten en nada menos ni en nada mas,
en que el gobierno de la provincia, o sea, los entrerrianos, le paguen a un
banco para que nos administre nuestros recursos. Semejantes disparates fueron
parte de un modelo de los 90, donde se privatizó toda la banca estatal y los
bancos de provincia otorgándoles de manera cautiva a los bancos privatizados
una clientela que a estos le costaría demasiado esfuerzo conseguirlos.
En Entre Ríos hay que ir, tal cual lo establece la
Constitución de la provincia, por la creación de un Banco Provincial, como se
estableció por unanimidad por el conjunto de los convencionales constituyentes
en el 2008.
37 años de continuidad democrática deben servir para que
toda la dirigencia política, sin distinción, le diga al pueblo argentino qué
cosas son esenciales para lograr un modelo productivo que asegure el
sostenimiento de una idea de nación más allá de las coyunturas.
Si hay alguien que ha venido
atentando contra cualquier posibilidad de estos modelos, que privilegia la
producción por sobre la especulación ha sido el sistema financiero, los únicos
que siempre se han salvado, aun en las peores crisis que le ha tocado vivir al
pueblo argentino.
Ha
llegado el momento, y estas crisis deben servir para ello, de sincerar entre
los dichos y los hechos, para que la Argentina comience a cerrar las verdaderas
grietas, que son las grietas discursivas entre lo que se dice y lo que se hace;
y una de las cuentas pendientes más dolorosas y vergonzosa que tiene la clase
política en esta democracia, es no tener un sistema financiero donde ganen más
los que producen y no los que especulen, para ello, hay que tomar el toro por
las astas.
(*) Ex diputado provincial y nacional y ex Convencional Constituyente provincial – UCR
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