“La Argentina tiene la oportunidad histórica de diseñar un sistema de navegación soberano, justo, eficiente y adaptado a los estándares globales actuales. Insistir con las trazas del siglo pasado para buques que hoy ya no existen, y pretender destruir el normal y eficiente comportamiento del Paraná, significaría hipotecar el futuro del país y entregar toda nuestra logística estratégica a voraces intereses multinacionales. El Paraná y el Plata y el Magdalena deben estar al servicio de la República Argentina, no de intereses foráneos”.@
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