Con gran expectativa comenzó ayer en Concepción del Uruguay el juicio a Marcelo Maidana, el padre acusado de degollar a sus hijas mellizas. En la primera jornada el abogado defensor buscó por todos los medios plantear que el hombre actuó bajo un fuerte brote y desborde psicótico y para tratar de dar fuerza a la hipótesis buscó la asistencia de un perito de parte, un siquiatra que avaló la alternativa de la inimputabilidad. La querella desacreditó el informe y anunció que reclamará la pena máxima en los alegatos que se darán el miércoles.Bajo una estricta vigilancia policial comenzó en la Sala de Audiencias de la Cámara de Apelaciones el juicio oral y público contra Marcelo Maidana, el hombre que asesinó a sus hijas de 2 años y medio, Candela Trinidad y Juliana Nazarena, el mediodía del 8 de octubre de 2005.Durante el desarrollo de la primera jornada declararon siete personas, incluyendo la madre de las víctimas. El principal testigo fue un médico psiquiatra presentado por el defensor Mario Schreiner, que busca probar que su representado actuó bajo un brote psicótico.El doble asesinato se produjo luego de que el matador y su esposa, Lucrecia Méndez, protagonizaran una discusión a raíz de una supuesta mala relación. Según se confirmó en la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio, ese 8 de octubre el matrimonio salió en el viejo Ford Falcon -WRI-746- amarillo, para ir a una farmacia a comprar remedios para las niñas, que padecían sinusitis.Antes de salir la pareja habría dialogado con el padre de Lucrecia, que llegó circunstancialmente y les había aconsejado que se separaran amigablemente por el bien de las niñas. Durante el trayecto, el diálogo no fue ameno y luego de comprar el medicamento, cargar nafta y comprar chizitos para las niñas, los Maidana regresaron a su domicilio. La madre descendió del auto, pero Maidana decidió irse con la menores, llevando consigo un bolso en el cual tenía una cuchilla y otros efectos.Comienzo del finalMaidana ya estaba alterado por el incidente con su esposa, pero tuvo tiempo para parar en un local y comprar una cerveza y una gaseosa para luego continuar su camino. El filicida salió a la ruta y tomó en dirección al sur por la provincial 42 y a unos 3.000 metros del cruce con la ruta provincia 39, detuvo la marcha de su auto.Con total normalidad llevó caminando las niñas por un sendero hasta llegar a un gran árbol, donde las hizo tomar cerveza -se encontró alcohol en el estómago de las víctimas- para luego degollarlas, al punto que a una de ellas casi llegó a desprenderle la cabeza.Consumado el brutal crimen, Maidana cargó los cuerpos en el asiento delantero del auto y se dirigió a la casa, donde se las mostró a su esposa, habiendo argumentado que eso era culpa de ella. Se retiró y entregó en la Delegación de la Policía Federal Argentina, donde confesó con total frialdad lo que acababa de hacer.Los estudios psicológicos realizados por la Justicia determinaron que Maidana actuó con conocimiento de sus actos y total frialdad, al tiempo que las pruebas de ADN demostraron que las niñas eran hijas biológicas del asesino. Con esto se caía la inimputabilidad y la posibilidad de que se desestimara la figura del agravamiento por el vínculo.El tribunal integrado por los camaristas Alberto Seró, Fabián López Moras y Néstor Pascual Fervenza, así como el fiscal Diogo Young y el querellante José Esteban Ostolaza escucharon atentamente la requisitoria fiscal, el requerimiento de la querella y la demanda civil, tras lo cual el imputado aceptó declarar.Cortado por el llantoMarcelo Maidana -que permaneció inmutable durante la lectura de la requisitoria- hizo una extensa declaración. Durante casi una hora contó su vida, pasando desde la niñez hasta el momento del hecho. Señaló que fue víctima de varias infidelidades por parte de su esposa, pero que siempre intentó recomponer la situación. “No quería que mis hijas se separaran de mí. Siempre traté de que se salve la familia, incluso pedí un traslado en el trabajo, pero no resultó. Yo sentí en un momento que una voz me las pedía”, señaló.Maidana contó entre otras cosas que se enteró que su mujer tenía una relación por una carta. Reconoció que las niñas habían tomado cerveza, pero argumentó que fue por su propia voluntad, ya que su suegro las había acostumbrado a tomar vino.“No puedo entender qué pasó. Es como que yo no lo hice. Yo siempre las cuidé y las quise. Vivo por mi familia, pero quisiera estar muerto”, destacó entre sollozos.Luego de lo declarado por el acusado, se tomó declaración a los testigos, Lucrecia Méndez y Julio Méndez, la madre y el abuelo de las niñas respectivamente. La mujer confirmó lo dicho en la instrucción y aseguró que ambos tenían pareja, pero vivían juntos por las nenas, resaltando que Maidana la golpeaba y amenazaba constantemente, obligándola a mantener relaciones en el baño de la casa. Por su parte el abuelo de la víctimas indicó que el homicida siempre fue amable y buen padre, coincidiendo con Lucrecia. Durante su testimonio, visiblemente nervioso Méndez dijo que les pidió una separación en paz por la niñas.SorpresaEl testigo sorpresa fue el médico psiquiatra Humberto Rossetti, con 15 años en la profesión, y a quien se le solicitó un estudio de Maidana y fue presentado por la defensa. Durante un extenso y pormenorizado relato de lo realizado, el profesional destacó que su paciente padeció numerosos incidentes a lo largo de su vida.Una infancia difícil y sin la figura paterna lo llevaron a temer por el futuro de sus hijas, pensando que ellas tenían la posibilidad de quedar sin padre si se concretaba la separación.Muy religioso desde su niñez, el imputado -según el especialista- se acercó a Dios como figura paterna.El serio problema con su esposa fue acumulando episodios y esto lo llevaba a pensar que se le terminaba todo en la vida.Maidana dijo a su psiquiatra que sus hijas eran especiales y así estaba convencido. Sentía una gran necesidad de estar junto a ellas y le argumentó que tuvo oportunidad de escuchar voces que le decían que se las diera a Dios antes de dejarlas.Tambien Rossetti dijo que el filicida sufrió un “brote psicótico”, al enterarse por su esposa de que las nenas no eran sus hijas, hecho que fue negado por Lucrecia Méndez.La acumulación de episodios llevó a Maidana a un delirio sistemático, que fue perturbándolo. Según el especialista el hecho se produjo durante un denominado “episodio psicótico breve con ideas delirantes”, que llevaron a Maidana a cometer el crimen conociendo lo que pasaba, pero convencido de que era lo mejor pasa sus hijas que eran entregadas al Padre.Esto se contrapone con lo indicado en la instrucción por los especialistas que encontraron a Maidana en condiciones de ser imputable del crimen. (Fuente: Uno)
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