19 feb 2026
CRóNICA

El enigma de la banqueta embrujada que puso en riesgo la vida de una mujer (historia de una entrerriana)

El enigma de la banqueta embrujada que puso en riesgo la vida de una mujer (historia de una entrerriana)
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Redacción
18 septiembre 2021

Una profesora de Entre Ríos debió mudarse varias veces por sufrirahogos extremos, en los que parecía sentir que moriría, además de una sensaciónperturbadora. Ahora, decidió contar su historia a través de cronica.com.ar.

Una casa, un proyecto de vida y experiencias que jamás pensóvivir. María, profesora de lenguas extranjeras que vive en la provincia deEntre Ríos, le contó a crónica.com.ar su experiencia paranormal a la hora demudarse a una nueva casa para proyectar nuevos caminos en su vida.

En medio de un proyecto nuevo de su vida, María comenzó atener experiencias con su estado de salud que no entendía muy bien porque se leprovocaba si nunca había presentado algún síntoma de enfermedad. En una extensacomunicación telefónica, la mujer le contó a crónica.com.ar que al mudarse auna casa nueva para comenzar con una nueva etapa de su vida, empezó a tenerahogos y no poder respirar con normalidad.

Primero los acontecimientos sucedían con poca frecuencia ala hora que iba a dormir, pero luego se convirtió en algo rutinario, por locual empezó a preocuparse por su salud. “Los primeros ahogos fueron leves,pero a medida que transcurría el tiempo comenzaron a empeorar”, explicóMaría. Pero estos acontecimientos no fueron los únicos en aparecer a la hora demudarse a su nuevo hogar.

María contó que, a la hora de cenar con su pareja, ambosescuchaban un ruido a golpe que provenía de la parte superior de la casa ysiempre se daba al mismo horario 22.20. Además, a esto se le sumaba que lapuerta de una de las habitaciones se movía, como si alguien estuviera entrandoy se golpeaba.

A todas esas circunstancias que estaba viviendo, se le sumóque el vecino parecía estar empeñado en hacerles la vida imposible, no sólo aMaría sino también sus seres allegados, sin motivo alguno. “Esta personaera mala, nos agredió de todas las formas posibles. Íbamos a la policía y no nosescuchaban”, explicó. “Nos tiraba piedras al techo, se subía anuestro techo y nos ponía lanzas hechas de madera para que se nos cayeranencima. Se paseaba con cuchillos delante de la casa, cuándo me veía escupía alpiso”, indicó María, quien agregó que vivieron tres años de esta forma enel lugar.

María y su familia no encontraban explicación a lo quepasaba, hasta que un día uno de sus alumnos en el colegio donde dictaba clasesle comentó que ella estaba viviendo en la “casa del fantasma”, a loque la mujer le preguntó por qué le decía eso. Entonces el estudiante leremarcó que él conocía la vivienda y la familia que había vivido allí. De hechojugaba de pequeño con los hijos de la pareja dueña de la casa. El alumno deMaría comentó que dicha familia decidió mudarse cuando el padre falleció de uninfartó, alrededor de los 40 años.

En su momento la profesora de idiomas no pensó que podríallegar a tratarse de algún fenómeno paranormal lo que se estaba viviendo en sucasa, sino que tenía algún tipo de dificultad en la salud, por lo cual comenzóa realizarse varios estudios, pero todos dieron perfectos. Fue entonces queempezó a dejar en parte de lado su escepticismo y a sospechar que sí podríatratarse de algún fenómeno de carácter paranormal.

Cambia de escenario

Frente a las situaciones que se vivían en el hogar, no solode salud sino de amenazas y situaciones extremas con el vecino, María decidiómudarse a otra casa. “Lo primero que me pasa son los ahogos que hacían queme faltara el aire y yo dormía de costado porque pensaba que era la forma en laque me posicionaba, pero seguía sucediendo” comentó. En ese segundo hogarlos ahogos y acontecimientos raros continuaron sucediendo por lo que Maríadecidió mudarse nuevamente de inmueble, el tercero en menos tiempo de lopensado. En este nuevo lugar no sufrió ningún tipo de ahogo, era como si todohubiera pasado como una mala pesadilla.

Vivienda propia

Con el correr de los años, María pudo comprar su casapropia, pero ya en la primera noche comenzó a ahogarse cuando estaba acostada yvolvió a sentirse que iba a morir. “Llegué a tener miedo de hastadormirme”, repite María. “Era parte de mi preocupación diaria el temade los ahogos”, acentuó. María empezó a investigar de qué se podía tratary el por qué de su falta de aire, que no la dejaban llevar una vida normal ytranquila. “Un día me di cuenta que al mudarme de mi primer casa, dondecomenzaron estos episodios, me traje una banqueta de aluminio y siempre la dejéal lado de mi cama para poder apoyar la ropa”, remarcó.

Justamente esa banqueta era uno de los muebles que ya estabade antes en la casa dónde se había mudado la primera vez, y se fue trasladandocon ella a medida que iba a vivir a otro sitio. Y recordó que, cuando vivió enaquella tercera vivienda, en ese momento en particular no padeció los ahogos,justo cuando la banqueta no la colocaba al lado de la cama, situación que enlas anteriores sí pasaba. Luego de plantearse varias hipótesis, María llegó ala conclusión que aquella banqueta podía arrastrar algo que le estabaprovocando los ahogos que la desesperaban y ponían mal. Fue entonces tomó ladrástica decisión de tirarla, deshacerse de esa simple banqueta. “A todoesto yo ya me había enterado sobre el fallecimiento del hombre, de que losvecinos comentaban que había un fantasma, entre otras cosas. Todas esaspersonas que vivieron en esa primera casa en la que me mude se fueron, porque atodas les fue mal”, remarcó la mujer.

Para sorpresa de María, a pesar de sacar la banqueta de lacasa los ahogos continuaban, por lo cual no comprendía el por qué, ya que segúnsu hipótesis todo era provocado por aquel mueble. Fue entonces que un día al iral garaje se encontró con la maldita banqueta. Entonces le preguntó a su parejaque hacía el banco ahí, y él simplemente le contestó que la entró porque la vioen la vereda. Entonces María tomó de nuevo la banqueta y la llevó a un lugarbien lejos de su casa para tirarla y encargarse que no volvería a estar cercade ella. “Desde ese momento no tengo ahogos, duermo tranquila. No sé siserá cuestión mía, sugestión, pero desde que pasó eso, yo ya no sufro másaquellos ahogos que sentía que me iban a matar ya que me dejaban sinaire”, acentuó.

Romper moldes

Luego de dar a conocer su situación con la banqueta y lastres mudanzas, María recuerda que era escéptica a lo paranormal y que siemprele decía a sus alumnos que respetaba sus pensamientos, pero que ella no creíaen esas situaciones. “Creo que esto me pasó para que crea”, remarcahoy. En la actualidad María sigue viviendo en la casa que compró y ya no sufremás ahogos. Contó también que jamás tuvo contacto con la gente que perdiera aun miembro de la familia, y que tampoco buscó averiguar más sobre el caso alrespecto. No decidió indagar más en lo que ocurría y tampoco si realmente todolo que le había pasado tenía que ver con la banqueta que desechó para podervivir tranquila. Pero ella, íntimamente, sabe que fue así. Entre Ríos, como enmuchas otras provincias del país, y en especial en esos pueblos chicos delinterior, suelen tener varios casos paranormales que se difunden a diario entresu gente. Este es apenas uno, que gracias a María salió a la luz.

Sobre la primera familia no se supo nunca más nada, tampocosi la casa tuvo una “limpieza” de alguien capacitado para hacerla,luego del citado hecho

Espíritus en objetos

En la mitología, los contenedores sobrenaturales se conocencomo los objetos o personas que actúan como envase para sellar un entesobrenatural. Según se cree, estas criaturas se sellan mediante algún métodocomo un conjuro.

Las criaturas que son selladas suelen ser en su mayoríamalignas y de enorme poder, y no pueden ser destruidas o detenidas fácilmentepor personas que realizan limpiezas en hogares, o menos aquellas personas que realizanlimpieza ellas mismas.

Dicha criatura puede tomar el control del objeto o de lapersona. Además, los objetos pueden tener un fuerte peso y presencia sobre laspersonas que lo poseen y lo utilizan.

Casos de contenedores

Existen dos tipos de contenedores sobrenaturales: loscontenedores inertes y los contenedores vivientes. Los contenedores inertes sonobjetos, como por ejemplo jarros, árboles, botellas, espadas, lámparas mágicas,rocas, o esferas de minerales especiales, entre otros. El contenedor vivientesería un ser viviente, principalmente un ser humano, que se sacrifica o es sacrificadopara actuar como contenedor sobrenatural.

Los objetos como contenedores inertes son utilizados muchasveces pare realizar magia negra y perjudicar a un tercero, aunque si sonextremos suelen usarse los vivientes como animales, a modo de sacrificio parafortalecer el pedido que se realiza en la brujería.

La banqueta pertenecía a la familia anterior que vivía en laprimera casa que alquiló María. Había varios muebles en el lugar pero elpequeño banco lo utilizó ella para poder apoyar la ropa o lo que precisara paramayor comodidad en su dormitorio.

Para los más escépticos a estos casos, la Biblia registrahistorias de demonios afligiendo o posesionándose de incrédulos. Pero no sonhistorias de demonios que estén dentro o unidos a objetos, y la Biblia no nosadvierte sobre demonios adhiriéndose a objetos. Prácticas ocultas pueden atraera los espíritus malignos, y, puesto que ciertos objetos se utilizan en esasprácticas, puede parecer que los demonios son atraídos a los objetos; sinembargo, esto no significa que los demonios están en los objetos.

Esto claro está, no significa que no pueda suceder.

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