19 feb 2026
OPINIóN

El control social en tiempos de intolerancia

El control social en tiempos de intolerancia
JM
Juan Martín Garay (*)
18 mayo 2025

Cuando hablamos de control social no nos referimos a una
maquinaria visible y explícita, sino a ese complejo entramado de prácticas,
discursos y normas -muchas veces invisibles- que condicionan lo que se puede o
no se puede hacer, decir, pensar. Es el modo en que una sociedad moldea
comportamientos, define los márgenes de lo aceptable y sanciona todo aquello
que se percibe como desvío o amenaza.

El control social puede ejercerse desde instituciones formales,
como la escuela, la justicia o las fuerzas de seguridad, pero también se
reproduce en lo cotidiano: en la familia, en los medios de comunicación, en los
lenguajes que usamos y en los silencios que elegimos guardar.

En sus mejores formas, puede ser una herramienta de
cohesión: promueve valores compartidos, protege a los más vulnerables,
desalienta abusos. Pero en su versión más sombría, funciona como un dispositivo
de exclusión, disciplinamiento y miedo.

Una nueva forma de control

Hoy, bajo la presidencia de Javier Milei, ese control social
está mutando. Ya no se trata solo de ordenar la vida en común: se trata de
vigilar, señalar y castigar. El Estado nacional retrocede cada vez más en sus
funciones esenciales -educar, cuidar, incluir- pero no se retira: se
reconfigura como un aparato que observa, reprime y sermonea.

Se recortan presupuestos para educación y salud, se cierra
el INADI, pero se multiplican los discursos que estigmatizan. Se cuestionan los
organismos de derechos humanos, y al mismo tiempo se robustecen los mecanismos
de control ideológico. Todo un combo.

Uno de los emblemas de esta etapa es la supresión formal de
la pauta publicitaria estatal, presentada como una cruzada moral contra la
“casta mediática”. Sin embargo, en paralelo, surgen nuevas formas de
financiamiento selectivo, menos transparentes, como los convenios con empresas
públicas -por ejemplo, YPF- que empiezan a direccionar recursos hacia medios
afines. No hay pauta oficial, pero sí hay relato blindado. No hay censura
legal, pero sí hay castigo simbólico al disenso.

Estigmatizar, simplificar, dividir

Este control social no se ejerce solo desde arriba. Se
multiplica en el lenguaje común, en las redes, en las sobremesas, en la forma
en que se etiquetan las luchas y se caricaturiza la protesta. Se nos dice que
reclamar es molestar, que ser solidario es ser débil, que el que no se adapta
“queda afuera”.

El resultado es un clima enrarecido, de sospecha y
autocensura. Se castiga al docente que invita a pensar, al estudiante que debate,
al trabajador que exige. Y se premia al que se calla, al que repite, al que se
resigna.

Este tipo de control no construye comunidad, la fragmenta.
No nos une, nos enfrenta. Divide entre “los que sirven” y “los que sobran”.
Entre “los que entienden” y “los que se resisten”. Entre “los patriotas” y “los
enemigos internos”.

Es un modo de gestión de la sociedad que renuncia a la
empatía y la reemplaza por una forma cruel de meritocracia, en la que todo lo
que no sea éxito individual y obediencia ciega debe ser desechado.

Un tiempo de definiciones

Cuando el Estado se retira, no siempre se va: a veces se
transforma en vigilancia, en silencio, en miedo. A veces el silencio también
puede ser un castigo.

Por eso, frente a esta ofensiva, la peor respuesta sería la
resignación. No podemos permitir que el miedo se vuelva costumbre ni que el
silencio nos convierta en cómplices. Este es un tiempo de definiciones, donde
la dignidad no es un lujo ni una consigna vacía, sino el punto de partida de
cualquier proyecto de país que aspire a ser justo, democrático y humano.

Nuestro pueblo ha dado muestras de una memoria activa, de
capacidad de organización, de creatividad y resistencia. Sabemos construir
comunidad. Sabemos imaginar futuro. Y sabemos, sobre todo, que no hay posibilidad
de libertad sin igualdad, ni de orden sin justicia.

Lo nuestro es la gente, no lo olvidemos. Lo único que debe
importarnos.

(*)
Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque
Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay.
Congresal Provincial PJ ER.

Comentarios

0 comentarios

Iniciá sesión con Google para comentar

Conectado como
Tu comentario se publicará al instante.

Sé el primero en comentar esta nota.

Te puede interesar