19 feb 2026
OPINIóN

El camino que tarde o temprano deberá tomar el Gobierno

El camino que tarde o temprano deberá tomar el Gobierno
SD
Salvador Di Stéfano (*)
21 marzo 2024

La economía argentina convivió mucho tiempo con propuestas
económicas populistas. Esto nos llevó sistemáticamente a un Estado en dónde las
empresas tuvieron que convivir con déficit fiscal, emisión monetaria e
inflación, un cóctel que nos aseguraba una devaluación del signo monetario.

Por si esto fuera poco, las autoridades ejercían influencia
significativa sobre el Banco Central que proponía tasas de interés negativas
frente a la inflación, teníamos Precios Cuidados y cerrada la economía. Esto se
complementaba con tarifas subsidiadas. Claramente, esto no atraía inversiones,
potenciaba el desempleo, el trabajo en negro y la pobreza. Ah me olvidaba, los
salarios eran muy bajos dada la escasa inversión.

En el escenario actual, el gobierno pretende poner orden al
régimen económico preexistente. Es la antítesis del populismo, propone
superávit fiscal, no emitir y bajar los niveles de inflación, la expectativa de
poder lograr estos resultados hizo que el dólar lejos de subir baje, y los
argentinos demanden el peso, lo que le dio más valor a nuestra moneda. En los
primores tres meses del año la inflación fue del 71% y el dólar MEP subió el
6,4%. El que apostó al dólar perdió.

El Banco Central está en camino de sanearse, pero para
lograrlo el gobierno colocó bonos en dólares en el mercado, incrementando el
pasivo de la entidad. La deuda remunerada en pesos sigue creciendo, pero no
debemos descartar que el mayor orden hizo que las reservas sean menos negativas,
y el patrimonio neto del ente rector está en camino de mostrar patrimonio neto
positivo.

Todavía falta que corra mucha agua bajo el puente para que
el Banco Central pueda levantar todos los cepos, y que en Argentina los
exportadores cobren en dólares, y los importadores puedan traer mercadería sin
pedirle dólares al Banco Central y estén capturados por altos impuestos como
retenciones, impuesto país y otros. La tasa de interés de política monetaria es
fijada por el Banco Central, y es negativa contra la inflación, esto no parece
elegante en un gobierno libertario, pero se entienden las restricciones.

Las tarifas públicas están dejando de ser altamente
subsidiadas, están en un proceso de recomposición de precios, que igualen los
precios locales con los internacionales.

En este contexto, en donde los precios en pesos son altos,
los salarios son bajos y los precios en dólares lucen elevados por la baja del
tipo de cambio, hace que los analistas económicos lancen conjeturas que tienen
directa relación con el tipo de cambio. Por ejemplo, Argentina esta cara en
dólares, el tipo de cambio está retrasado o hay que devaluar para acomodar las
rentabilidades.

Argentina está mostrando un cambio estructural en materia
económica, lanzado por el Estado, pero que luce insuficiente si miramos el
comportamiento de los agentes económicos, que siguen pensando como si nos
gobernara un gobierno populista.

En el escenario actual, el ajuste gubernamental también
tendrá que realizar correcciones para bajar el costo argentino, esto se deberá
producir vía baja de impuestos por parte del Estado, y un aumento de la
inversión por parte del sector privado. Las empresas deberán hacer el esfuerzo
de ir a escala para incrementar las unidades producidas, bajar los costos
unitarios y tratar de ganar espacio en un mercado altamente competitivo.

El Gobierno más tarde que temprano deberá tomar el camino de
la baja de tributos. Ajustar la economía vía devaluaciones competitivas no fue
una solución en el pasado, no lo será en el presente, y mucho menos en el
futuro. Si alguien cree que estoy equivocado, que mire la cotización del real y
el peso mexicano en los últimos años, lejos de tener monedas que se devalúan,
se han revaluado, y las empresas tuvieron que apostar por una mayor
competitividad, inversión e innovación.

En ambos países la tasa de interés es positiva contra la
inflación, y las empresas para ser rentables deben ir a una gran escala. Esto
es lo que viene para Argentina.

Conclusión:

La devaluación no es bajo ningún punto de vista la solución
a los problemas de la economía argentina. La solución pasa por bajar la presión
tributaria, pero antes hay reducir el gasto público.

Los argentinos en el pasado compraban dólares como un acto
de repudio a la pésima administración del estado por parte de la clase
política. Si actualmente la clase política tienen superávit fiscal, eso no hay
que repudiarlo comprando dólares, hay que apoyarlo con inversiones. NI pesos,
ni dólares, una economía en marcha.

Derramar litros de tinta diciendo que Argentina está más
cara que el mundo no nos llevara a ninguna parte, debemos explicar que las
devaluaciones reiteradas nos hicieron muy pobres, y que, si deseamos salir de
este problema, administrar mejor el Estado, bajar impuestos y reducir gastos es
la mejor opción.

Ser eficientes es una tarea titánica, un cambio en el plan
económico hace que aparezcan nuevos ganadores y perdedores, reinventarse,
reconstruirse e interpretar el nuevo mercado es esencial para permanecer en el
mundo de los negocios. El capitalismo necesita de ganadores y perdedores, si no
fuera así no sería capitalismo.

El que se siga quejando que los precios son caros, a futuro
los pagara más caros. El 56% de la población voto una propuesta de dolarización
que es un estadio superior a la convertibilidad. La mayoría de los hombres de
negocios vivieron la convertibilidad y sabían que los obligaría a más escala y
eficiencia, los que no conocieron la convertibilidad tuvieron la oportunidad de
estudiarla ya que hay infinita cantidad de libros que grafican la vida de los
años 90.

Hoy tenemos presidente por 4 años, cambio la música, y hay
que cambiar el paso. El dólar dejo de ser una moneda objeto de deseo, vamos a
una inflación en dólares que apunta a un 40% o más para el año 2024. Cuanto más
guardes los dólares más vas a perder, el blanqueo es una posibilidad para
aquellos que tengan dinero no declarado, el que lo tenga declarado y no se
active, ya está perdiendo poder de compra.

Los bonos soberanos llegaron a valer U$S 18, hoy valen más
de U$S 50, a despabilarse, porque cocodrilo que duerme es cartera.

(*) 

Analista económico, financiero y en negocios, conferencista, investigador y consultor privado.

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