20 feb 2026
OPINIóN

Dos años antes

Dos años antes
JA
Juan A. Bracco (*)
27 julio 2021

Los dos
principales frentes electorales cruzaron el Rubicón del 24 de julio y dejaron
perfilado el escenario de las legislativas de este año. Y también señales
claras para la pelea de fondo: la renovación de autoridades provinciales del
2023. Los comicios estarán nacionalizados en un contexto de retracción de los
proyectos nacionales.

Que Rogelio
Frigerio y Enrique Cresto encabecen las dos listas principales de Juntos y del
Frente de Todos anticipa en dos años la confrontación por la Gobernación que se
dará en 2023.

Ninguno de los
dos reniega de estas aspiraciones.

Para el primero,
estos comicios eran un peldaño necesario: nunca había pasado un test electoral
en Entre Ríos. Para el segundo, un escollo en primera instancia y una
oportunidad en una relectura. Ambos emergerán de distinta manera de esta lucha.

Una, dos, muchas internas

El ex ministro
del Interior hubiera preferido que todos los sectores de la alianza opositora
hubiesen confluido en la lista oficial. Pero finalmente el grupo de los
intendentes que encabezan Pedro Galimberti y Darío Schneider también estará en el
cuarto oscuro de septiembre.

Esto le recorta
dos meses la campaña. En lugar de centrar la campaña desde julio a noviembre en
contra del oficialismo, tendrá que ir etapa por etapa. En la primera, hasta las
primarias, consolidar un triunfo contundente. Y evitar que Galimberti alcance
el 25% de los votos que lo colaría en la boleta. Según la última encuesta, si
bien Frigerio tiene el 34% de intención de voto, el 8% del intendente de
Chajarí lo deja en las proyecciones de la interna de Juntos cerca del piso.

He aquí la
disputa de estos próximos 60 días. Juan Carlos Pugliese, ex presidente de la
Cámara de Diputados durante el alfonsinato, decía con claridad que para los
radicales el gobierno “es un hecho molesto entre dos internas”. Galimberti no
disputa nada con Frigerio. Su pelea es contra otro boina blanca, Atilio
Benedetti, a quien removería del tercer lugar en la lista si llega al número
mágico. Esto lo posicionaría como la referencia radical para el armado de 2023.
Sería quien se siente con el nieto del fundador del desarrollismo para el
armado provincial.

Por si fuera
poco, a última hora se conoció que Lucía Varisco, la hija del recientemente
fallecido Sergio Varisco, encabezará una propuesta por fuera de la estructura
de Juntos. El nutrido varisquismo podría elegir esta alternativa para vengar lo
que consideran una traición a quien fuera el último caudillo radical: una
condena en la Justicia Federal por narcotráfico y el hostigamiento de la Justicia
provincial en varias causas.

Todos unidos

Cresto tiene un
escenario más favorable. Comenzó su segundo mandato al frente del Municipio de
Concordia congraciado con la Casa Rosada. Fue por haberle ofrendado un triunfo
claro en las nacionales de 2019. Esto se dio en medio de una nueva derrota
estrepitosa del peronismo entrerriano, que le dejó una boleta a pagar a Gustavo
Bordet ante Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Saltó al Enohsa y
allí consiguió aire para el Gobernador y las intendencias: arrimó obras que de
otro modo no habrían aparecido. La falta de fondos producto del parate de la
economía que provocó la pandemia hicieron que lo que pudiera conseguir Cresto,
poco o mucho, se celebre como un campeonato. Basta recorrer las noticias
oficiales para corroborar que las obras que se ejecutan o licitan o son del
Enohsa o Cresto aparece en la foto porque se obtuvo por su gestión.

El nieto de
Enrique Tomás tendrá enfrente a un conocido sparring del oficialismo
justicialista: Gerardo González, un accidente que no moverá el amperímetro.

Pese a que en la
estrategia para llegar al sillón de Urquiza no figuraba una vuelta por el
Congreso de la Nación, aceptó. Le gusta correr, pero es maratonista no
velocista. Sabe que el primero en salir no siempre es el primero en cruzar la
meta. Y que esta es una disputa de largo aliento y que la victoria se construye
cumpliendo etapas, no saltándolas.

Entonces se
vistió con el traje de amianto para enfrentar la elección más compleja para el
peronismo desde 2009. Esto le permitirá incrementar su capital político a los
ojos de los Fernández y tomar distancia de los otros aspirantes a ser
inquilinos de la Casa Gris.

Haciendo números

Parece que la
victoria por amplio margen en estas elecciones es algo que Frigerio solo tiene
que hacer sellar. Y esto puede jugarle en contra en su intención de ser
gobernador. Si lo logra, era previsible. Pero una victoria estrecha o una
derrota le abre las puertas a Benedetti, que no renuncia a sus aspiraciones y
piensa que la tercera puede ser la vencida.

Para Cresto, en
cambio, al final de cuentas todo podría ser ganancia.

Perder por
diferencia amplia frente a un dirigente con plafón nacional ya está amortizado:
es lo que se espera hoy por hoy.

Una caída por
poco sería una continuación de lo que viene pasando desde el balotaje de 2015 y
pagará costos.

Pero una derrota
por estrecho margen o incluso una victoria que hoy no se vislumbra con
claridad, cambiaría todo.

De darse este
último escenario, Cresto tendrá el camino pavimentado para 2023. Y pasará a ser
la principal referencia del peronismo entrerriano. Se sabe el magnetismo
irresistible que genera el éxito en la dirigencia del movimiento que fundaron
Juan y Eva Perón. Bordet, sin reelección y un segundo mandato a los tumbos,
profundizará más el mutis por el foro que viene ejecutando desde hace dos años

Fragmentos

Una encuesta
reciente en Paraná mostró que el electorado está dividido en tercios: una
tercera parte votará candidaturas favorables al Gobierno, otra en contra y la
restante no sabe qué hará en el cuarto oscuro. La mitad de este segmento
indeciso, que inclinará el fiel de la balanza, elegirá qué boleta poner en el
sobre cuando cierre la puerta y quede en soledad en el aula de una escuela.

Pero a pesar de
que será una elección nacionalizada, no se observan proyectos políticos firmes
detrás de las opciones electorales.

Cambiemos pasó a
ser Juntos por el Cambio para soslayar la mala gestión 2015/2019. Y ahora es
Juntos para enterrar definitivamente a Mauricio Macri. Horacio Rodríguez
Larreta asoma como la renovación en 2023. Para eso el PRO se reagrupó en la
ciudadela de ciudad de Buenos Aires. Y el radicalismo hizo lo único que puede:
siguió la corriente esperando agrandar la porción de torta en esta vuelta.

Así, cada
“Juntos” lo es por su territorio. No por el cambio como en 2019. Ni tampoco el
esfuerzo electoral será por una alianza nacional detrás de la idea de “cambiar”
como en 2015.

No es muy diferente
lo que ocurre enfrente.

El último
proyecto nacional justicialista que comenzó en 2003 y se extendió hasta 2015 ha
mutado en un mero armado bonaerense. CFK se ha corrido de la escena y reducido
su figura a la mínima expresión. Sólo retoma toda su dimisión cuando, cada
tanto, reaparece. Pero no hay indicio de que sus proyecciones vayan más allá
del territorio que gobierna Axel Kicillof.

Hace siete años
que no visita Entre Ríos. La Cumbre del Mercosur a fines de 2014 fue la última
oportunidad. Ni siquiera presentó su libro “Sinceramente” en la provincia.
Tampoco se supo si la invitaron. O si hubiese sido bien recibida. (Valor Local)

(*)  Periodista / Autor de “El Informe
Domenicone” y de “Sedición: 48 hs de caos en Concordia”.

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