Según señaló, “hay que respetar la alarma de los padres” pero que “hay que llamar las cosas por su nombre”. Leivovich expresó que el brote de hepatitis en esta época “es absolutamente normal”, por lo que aconsejó “no alarmarse más de lo que corresponde”.
Causas
El responsable del área prevención de epidemias recordó que la hepatitis es una “enfermedad hídrica”, que se produce a raíz del contacto y la ingesta de agua no potable.
Por esta razón, consideró que el mejor combate y la mejor prevención es “mejorar las condiciones del agua y de higiene de los niños, en las escuelas fundamentalmente y en las casas particulares”.
En ese marco, Leivovich recordó la campaña contra el cólera, otra enfermedad hídrica, la cual “se erradicó no por vacunación, sino con información”.
“La campaña -recordó- se basó en la concientización de la gente de agregarle dos gotas de lavandina a cada litro de agua que no fuera segura”, acotó y destacó que “con esa prevención, no sólo desapareció el cólera de la Argentina, sino que bajó también la incidencia de casos de hepatitis en el país”.
Prevención
“Cuando aparecen brotes lo que hay que evitar es el contacto”, advirtió e hizo notar que “muchas veces las maestras se olvidan de enseñarle a los chicos los hábitos de higiene y salen a pedir la vacuna”.
El funcionario enfatizó que “la manera de combatir la hepatitis es la limpieza, la higiene y el aseo”, por lo que descartó la necesidad de establecer un calendario obligatorio de vacunación.
Por otra parte, señaló que, “si hay un brote de 1.100 casos en la provincia, de los cuales más de 500 están en Paraná, se trata de un problema de agua no segura. Si fuera una epidemia, tendría que afectar a toda la provincia”, finalizó.

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