19 feb 2026
CAMPO

Cuenta regresiva para la nueva cédula de identidad del ganado

Cuenta regresiva para la nueva cédula de identidad del ganado
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Un informe de Select Debernardi analizó la identificación electrónica del ganado, que será obligatoria desde el 1 de enero próximo.

“Desde el 1 de diciembre está prohibida la venta de caravanas tradicionales y desde el 1 de enero de 2026 será obligatorio el uso de las caravanas oficiales para los animales que se desteten y para cualquier movimiento de hacienda”, comentó el reporte.

En este contexto, Francisco López Harburu, directivo de la firma, dio precisiones sobre esta nueva reglamentación, que surge a partir de la resolución 841/25 del Senasa, publicada en el Boletín Oficial: “a partir del 1° de enero de 2026 será obligatoria la utilización de los dispositivos electrónicos oficiales para cualquier movimiento de vacunos, sean de tambo o para carne”. Esto implica, explicó la firma, que cualquier jaula que transporte hacienda, ya sea con destino a invernada o a faena, deberá movilizar únicamente animales identificados con el binomio de caravana visual y dispositivo electrónico. En términos simples, todo bovino que salga de un establecimiento deberá portar su “cédula de identidad”.

Según destacó, ambas caravanas contienen información de Renspa, CUIT, etc del productor, datos a partir de los cuales el Senasa asigna números de identificación individual. Es decir, el productor no puede asignar sus propios números a los dispositivos.

Con destino a invernada o a faena, sólo se deberá movilizar animales identificados con el binomio de caravana visual y dispositivo electrónico

Para el dispositivo electrónico existen tres alternativas, según explica López Harburu:

Se leen mediante un bastón específico y funcionan con el sistema RFID (Identificación por Radiofrecuencia), una tecnología inalámbrica que utiliza ondas de radio para identificar y rastrear objetos de forma automática. Según el reporte, se emplea en una amplia gama de aplicaciones, como la gestión de inventarios, el control de acceso y la identificación de personas y animales.

Según consignó, una vez colocados ambos dispositivos en los animales, el productor dispone de 10 días para cargar la información en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (Sigsa). Allí deben registrarse el sexo, la raza y la fecha estimada de nacimiento de cada animal. Esa información queda asentada en el sistema y responde a las exigencias de los mercados internacionales importadores de carne.

Una vez que cada animal está registrado, puede solicitarse el servicio de transporte, y según el destino se presentan distintas responsabilidades:

En caso de pérdida del botón durante el transporte, la caravana visual permitirá identificar al animal, y el productor deberá retirar la tarjeta visual, informar la situación y reponer el binomio para no perder la trazabilidad del animal.

Terneros con caravanas visuales

Quienes no cumplan con la colocación del binomio electrónico y sean detectados por el Senasa en camiones, ferias o frigoríficos estarán sujetos al inicio de las acciones administrativas correspondientes, que incluyen apercibimientos, multas significativas, clausura del establecimiento y decomiso de los productos vinculados a la infracción, detalló.

López Harburu destacó que “la principal ventaja es que la trazabilidad de bovinos —también obligatoria para búfalos y cérvidos— será objetiva, automática y verificable eliminando cualquier subjetividad”. Cada animal llegará al destino con su propia historia y el sistema electrónico del binomio será su documento identificatorio.

Una segunda ventaja es que, obviamente, la medida acerca al país a los mercados de mayor exigencia y fortalece la transparencia, un valor cada vez más relevante en la cadena cárnica. Finalmente, la identificación individual permitirá un seguimiento interno de los animales (nacimientos, eventos sanitarios, etc.) con un nivel de precisión superior al de los métodos tradicionales, lo que contribuirá a lograr mayor eficiencia en los planteos de carne y leche, señaló.

Según el informe, entre los desafíos se cuentan las dificultades que pueden enfrentar los productores de muy pequeña escala (con menos de 50 animales, por ejemplo), quienes deberán adaptarse a los sistemas electrónicos, capacitar a su personal y cargar los datos en zonas que muchas veces presentan limitada conectividad.

“Además, será indispensable una coordinación muy precisa entre todos los eslabones de la cadena cárnica y lechera, dado que una sola falla comprometerá la integridad del sistema. En teoría, el esquema es sólido, pero requerirá controles rigurosos y una actitud colaborativa y disciplinada de los productores”, destacó el informe.

Es un costo adicional para las empresas ganaderas, pero López Harburu dijo que “no es necesario identificar todo el rodeo de inmediato; si se comienza por el destete, en cuatro años la totalidad del stock quedará identificada, ya que las hembras que ingresan como futuras madres ya dispondrán del dispositivo”.

“La resolución del Senasa inaugura una nueva etapa en el manejo del ganado argentino. Su implementación obligará a invertir en tecnología y adaptar procedimientos, pero proyecta un sistema más seguro, eficiente y competitivo en el nivel global; será la columna vertebral del modelo comercial y sanitario de la Argentina”, señaló López Harburu.

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