La pandemia de coronavirus nos enfrenta a un gran desafío, a
un agente poco conocido, donde es muy probable que debamos corregir, agregar y
explorar nuevos enfoques de una forma muy dinámica.
La evidencia nos muestra que las personas de todas las
edades son susceptibles de contraer la enfermedad COVID-19, siendo los adultos
mayores y las personas con enfermedades crónicas los que tienen mayor
probabilidad de cursar cuadros de mayor gravedad. Hasta el momento, todos los
casos pediátricos con infección confirmada por laboratorio presentaron cuadros
clínicamente leves o moderados.
Los datos epidemiológicos actuales con los que contamos
hasta ahora, en relación a la población pediátrica nos muestran que:
La edad de
inicio de la enfermedad varió de 1,5 meses a 17 años, con una mediana de 2 años
y 1,5 meses.
Aproximadamente el 78% de los casos tuvieron un contacto con casos
infectados o eran casos intrafamiliares.
Los niños
infectados pueden estar asintomáticos o presentarse con fiebre y tos seca,
pocos tienen síntomas de las vías respiratorias superiores, como congestión
nasal y rinorrea; algunos pacientes presentaron síntomas gastrointestinales que
incluyen molestias abdominales, náuseas, vómitos y diarrea hasta en un 10%.
La mayoría
de los niños infectados tienen manifestaciones clínicas leves y cursan sin
síntomas de neumonía con una enfermedad de buen pronóstico. La mayoría de ellos
se recuperan en 1 a 2 semanas después del comienzo de la enfermedad.
Un estudio
publicado recientemente de 44.672 casos confirmados en China, los niños de 0 a
9 años representaron el 0.9% (416 casos) y el 1,2% (549 casos) de 10 a 19 años.
Otro
estudio, también de China, con 2143 pacientes pediátricos, demostró que 731
confirmados por laboratorio con infección por el virus SARS-CoV-2, el 97% eran
asintomáticos o tenía síntomas leves o
moderados.
Se ha
encontrado hasta un 40% de coinfección con virus influenza A y B, Micoplasma,
virus sincicial respiratorio y citomegalovirus.
Es necesario destacar que aquellos con enfermedades crónicas
subyacentes sí tienen mayor probabilidad de cursar cuadros de mayor gravedad y
deben considerarse dentro de los grupos de riesgo. Entre ellos se encuentran
los pacientes: inmunodeprimidos y/o inmunosuprimidos; con cardiopatías congénitas;
con enfermedades neuromusculares y encefalopatías moderadas o graves; con
patología respiratoria crónica (fibrosis quística, displasia broncopulmonar,
oxigenoterapia domiciliaria, traqueostomía, ventilación mecánica domiciliaria,
asma grave); pacientes con enfermedad de células falciforme homocigota o doble
heterocigota y pacientes con diabetes tipo 1 con mal control metabólico.
En estos grupos, ante la presencia de síntomas como fiebre y
tos seca, molestias abdominales, náuseas, vómitos y diarrea, se debe consultar
con el pediatra o ponerse en contacto con el servicio de salud correspondiente
a la localidad, evitando concurrir a servicios de guardia. Además no deben
tomar medicación que no haya sido indicada por el médico.
Las principales recomendaciones para evitar los contagios de
COVID-19 son las mismas medidas de prevención que hemos aprendido para todo
tipo de virus respiratorios, como la influenza o el virus sincicial
respiratorio. Sin embargo al ser un virus nuevo, que nunca ha circulado, es fundamental
el distanciamiento social, por el momento es la única “vacuna” de la cual
disponemos. Los niños suelen tener síntomas muy leves y pasar más
desapercibidos, por lo que es más fácil que tienen la posibilidad de transmitir
la infección a adultos y a adultos en riesgo si no se toman las medidas
adecuadas, por lo tanto, podemos pensar
esta situación como una oportunidad para incorporar e ir enseñándoles
buenas prácticas de higiene que
permitirán reducir la circulación de este y muchos otros virus.
Medidas generales de prevención para la comunidad:
Mantener una
distancia de al menos 1,5 metro entre personas, tengan o no síntomas
respiratorios.
Lavado de
manos frecuente con soluciones a base de alcohol en manos limpias o con agua y
jabón en manos visiblemente sucias.
Evitar
tocarse el rostro (ojos, nariz y boca).
Limpiar y
desinfectar diariamente las superficies que se tocan con frecuencia en las
áreas comunes de la casa (mesas, sillas, manijas de puertas, interruptores de
luz, controles remoto, inodoros, etc.).
Limpiar y
desinfectar las pantallas con frecuencia, especialmente teléfonos celulares,
tabletas y computadoras.
Limpiar y
desinfectar objetos de uso frecuente, incluidos juguetes y peluches lavables.
Toser o
estornudar en la región de flexión del codo o bien en un pañuelo descartable.
Ventilar los
ambientes.
En caso de
tener síntomas respiratorios usar barbijo (lavado de manos posterior a la
colocación del mismo)
Es
importante que los niños respeten la cuarentena decretada por el Estado
Nacional.
Embarazadas y recién nacidos
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el
conocimiento disponible en relación con el impacto en embarazadas y recién
nacidos es limitado. La evidencia científica disponible en mujeres embarazadas
afectadas en China no ha demostrado transmisión vertical, y no se ha podido
demostrar a la fecha, transmisión del virus SARS-CoV-2 por placenta o leche
materna. En relación a los recién nacidos que enfermaron, todos presentaron
enfermedad leve.
Respecto de la lactancia materna, no hay evidencia a la
fecha de presencia del virus SARS-CoV-2 en leche materna, se sugiere continuar
con la lactancia materna.
En pediatría, el mayor desafío que vamos a tener que
enfrentar es la llegada del invierno, porque comienza a circular el virus
sincicial respiratorio y aparecen las bronquiolitis. Por lo general, cuando hay
una pandemia, el virus predominante ocupa el nicho ecológico, “arrasa” con el
resto de los virus, pero deberemos ver cómo se comporta el virus sincicial respiratorio
este año y tomar todas las medidas de prevención para evitar casos graves de
bronquiolitis.
(*) Jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y ex presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)
Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.