24 feb 2026
POLICIALES

Cocina de cocaína: el dueño del campo se declara inocente y señala al cuidador

El acusado de integrar una banda narco en Paraná, volvió a asegurar que es inocente, confirmó que le atentaron la casa y responsabilizó de la cocina de cocaína al hombre que cuidaba su campo.

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Vicente Tito Bioletti, tras estar siete meses presos por la causa en que se lo investiga por la aparición de una cocina de drogas en su campo en el Acceso Norte, habló para asegurar que es inocente de todo lo que se lo acusó en la Justicia, al tiempo que puso un manto de dudas sobre el encargado de su campo, a quien le adjudicó la responsabilidad de dejar ingresar a los narcotraficantes. Mientras se aguarda el inicio del juicio oral y público, el empresario y conocido contador de Paraná sufrió el intento de incendio de su casa, su vehículo y de la vivienda de una hija. Desde la Policía se confirmó que en tres oportunidades arrojaron elementos combustivos a la puerta o ventanas de la casa de los Bioletti ubicadas en el centro de Paraná. Desde la fuerza de seguridad se hizo notar que si bien no hay personas denunciadas, se presume que podrían estar relacionadas con el mundo de las drogas que se habrían visto afectadas por el desbaratamiento de la cocina de cocaína localizada en la propiedad del empresario, en El Brete. Como se recordará, en agosto del año pasado ocurrieron dos hechos muy llamativos en ese sector del Acceso Norte. Primero un avión de Córdoba cayó y los dos ocupantes murieron calcinados, en tanto que a las pocas horas personal de la Dirección de Toxicología encontró en una tapera ubicada a metros del chalet, un cocina de drogas y cerca de 100 kilos de cocaína. Por el hecho fueron detenidos y acusados del delito de fabricación de estupefacientes y de tenencia de droga con fines de comercialización: Bioletti; el cuidador, Ramón Palavecino, y José Sterz, en tanto que se encuentra prófugo Claudio Pascual Luna. Bioletti y Palavecino, tras recurrir hasta la Cámara de Nacional de Apelaciones, recuperaron la libertad hasta tanto se sustancie el juicio en la Justicia Federal de Paraná. <b>Ataques</b> Tras estar preso siete meses, el empresario admitió que en pocos días sufrieron situaciones muy raras. Les arrojaron pedazos de trapos incendiados con combustibles a las puertas o ventanas de su casa, como también de la hija. “No sé quién hizo esto, pero no creo que sea por el tema narco, como dicen algunos. Da la sensación que pueden ser algunos plagas de la zona que quieren seguir ensuciándome gratuitamente”, explicó el contador quien aseguró ser inocente en la causa judicial. “El tema de los incendios, me han dicho que no son amenazas de la gente que anda con la droga, porque son ropas pequeñas mojadas con combustibles para asustarnos”, entendió sobre los claros mensajes dejados en los inmuebles y que no llegaron a incendiarse masivamente. “No tengo nada que ver con el tema de la droga. Mi familia y mucha gente sabe que no ando en eso, pero además hay vecinos que dirán en la Justicia que a la casa del campo iba cada dos o tres días”, resaltó Bioletti.”Iba a la casa, estaba un rato y luego regresaba a Paraná, por lo que nunca me quedé de noche; incluso en otras oportunidades me acompañaban amigos al campo, por lo que sería una tontería formar del mundo narco exponiendo a mi familia y amistades”, añadió. El dueño del campo admitió sospechar directamente de su cuidador, el hombre oriundo de Villaguay Ramón Palavecino. “El me defraudó y no es para menos, porque vivió muchos años en el campo y sabía muy bien del movimiento de la gente que entraba y salía del lugar”. “Él debería saber cómo apareció la cocina de la droga en la tapera y por ello es que juro que no sabía nada de esa situación con la cual no tengo nada que ver, ya que soy una víctima de hecho”, enfatizó el contador de 53 años de edad quien admitió: “En el juicio me voy a defender diciendo lo que sé y mi verdad y por ello es que estoy tranquilo”. <b>”Estuve siete meses preso, pero no la pasé tan mal”</b> El empresario de Paraná comentó que su paso por la cárcel no fue grato, pero no fue tan malo. “Las autoridades del penal me pusieron en el pabellón 13, donde hay condenados que son muy tranquilos”, tal es el caso de Miguel Capito Capobianco y otras personas vinculadas con la seguridad que fueron llevados a la cárcel. “Estuve siete meses justo en el penal y esto no se lo deseo a nadie, pero como no quería tener problemas con nadie, me adapté al sistema, al encierro y aferrado a mi familia y amistades es que lo pude hacer un poco más llevadero”. Destacó que las autoridades de la cárcel tuvieron la capacidad de alojar en otro pabellón a su cuidador Palavecino. “A él casi no lo vi en el penal, y a mí nadie me saca de la cabeza que estaba posiblemente arreglado con la gente que andaba con la cocina de la droga”, especificó Bioletti. Reconoció que de muchas de las noticias que se produjeron en la causa se enteró mucho tiempo después y le produjo “un gran orgullo” saber de la actitud de su familia de ir hasta tribunales federales para reclamar por su libertad y por su inocencia.

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