
La mesa chica de la CGT ha aceptado la convocatoria del Gobierno para unirse al Consejo de Mayo, que este martes celebrará su primera reunión, donde debatirán junto a funcionarios, gobernadores, legisladores y empresarios sobre una propuesta de “modernización laboral”.
La decisión, tomada este lunes en una reunión en la Federación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), representa un aval a la participación de Gerardo Martínez (UOCRA), secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, en este espacio de diálogo que fue anunciado hace un año por Javier Milei, con el objetivo de consensuar 10 puntos que se transformarán en proyectos para ser tratados en el Congreso.
Algunos dirigentes se manifestaron en contra de sentarse con el Gobierno mientras persistan “el ajuste, el cepo a las paritarias y la reglamentación del derecho de huelga”, pero finalmente se aprobó la participación en el Consejo de Mayo, acordando que Martínez lleve al diálogo los reclamos de la CGT, que van más allá de la agenda de trabajo que propondrá el Gobierno.
Entre las demandas que la CGT llevará al Consejo de Mayo se encuentran la “defensa de la consigna producción, desarrollo y trabajo, las paritarias libres, la situación de los jubilados y la no reglamentación del derecho de huelga,” entre otros aspectos.
Según explicó Martínez, la intención es que a partir de la segunda reunión del Consejo de Mayo se integren expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para facilitar los acuerdos.
De los 15 asistentes a la reunión en FATSA, únicamente Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), líder de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), expresó una postura crítica respecto a la presencia de la CGT en el diálogo con el Gobierno.
Este dirigente es uno de los promotores de una marcha que se llevará a cabo este miércoles hasta el ministerio encabezado por Federico Sturzenegger, ubicado en avenida Roque Sáenz Peña 788, para manifestarse en contra de la desregulación del transporte y otras áreas.
Sin embargo, en el debate de la CGT, que se prolongó durante dos horas y media, se examinó la situación que genera el Consejo de Mayo, y cada sindicalista, a pesar de sus reservas, convino en que la CGT debía participar.
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