El reclamo es por mayor rentabilidad, que no implica un alza de precios sino medidas impositivas o de control de mercado que beneficie a las pymes del sector.
Se inició como consecuencia de la baja rentabilidad de las estaciones, que argumentan tener ingresos congelados desde 2003 y una suba en los costos del 200{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647}. Ello llevó a la quiebra, sostienen. “Somos las más perjudicadas del sistema con una rentabilidad cada vez menor a pesar de ser el eslabón más importante en la cadena de comercialización” y añade: “Por cada estación hay más de 10 puestos de trabajo”.
Frente a esta situación, piden la intervención del Gobierno para que sin necesidad de un incremento de precios de los combustibles, se revea el margen de rentabilidad a través de establecer subsidios como el vigente para el transporte o una eventual reducción de impuestos.
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