Si hay algo que caracterizó al
partido que pertenezco, el radicalismo, ha sido por su locuacidad, su verba, su
discurso permanente.
Se acaba de suspender la
convocatoria a la Convención Nacional, el organismo máximo de un partido que
tiene más de 130 años de vida, la Unión Cívica Radical.
La Convención se iba a realizar
el 25 del corriente mes de abril, en Capital Federal. Allí se iba a resolver
qué rumbo iba a tomar el partido en el marco de las alianzas que hemos
celebrado, y si la íbamos a mantener o no en las próximas elecciones.
Como en el truco, decidimos
callarnos, y creo que callándonos, perdemos. En estos momentos que vive el
país, lo peor que podemos hacer es silencio.
Suspender la Convención
Nacional atenta contra toda lógica. No lo digo por ser yo cabeza de lista de
los convencionales por la provincia de Entre Ríos, sino como dirigente y
militante de este histórico partido. Lo digo porque me avergüenza esta actitud
que nos priva de tener una voz.
Por sí o por no, en mayoría o
en disidencia, el radicalismo necesitaba fijar una posición y los gobernadores
también necesitaban tener un respaldo a partir de conocer qué se iba a decir en
relación a la Libertad Avanza.
Guardar silencio frente a tanta conjetura, no nos sirve de nada.
(*) Diputado Provincia de Juntos por Entre Ríos
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