Las señales del declive en nuestro espacio son
de vieja data, diría que de antes del 2015. En efecto, el otrora invencible
Partido Justicialista de Entre Ríos comenzó, en los últimos tiempos, a
necesitar de una tercera oferta electoral -real o no- para mantenerse en el
poder. Seguramente haya múltiples lecturas sobre cómo se llegó a esta
situación.
La mía es, apenas, una más, a título de simple
militante. Con el tiempo, las decisiones se fueron concentrando progresivamente
en las manos de tres o cuatro actores, que llevaron a su mínima expresión la
participación de los dirigentes y militantes del peronismo, en una suerte de
“privatización” de las decisiones.
Los métodos empleados para imponer esta
situación consistieron en la sanción de la Ley Castrillón, que cercenó la
posibilidad que el pueblo en cada departamento elija su diputado provincial,
para que con posterioridad se incorpore a la lista de distrito único – como
siempre ocurrió hasta que se sancionó dicha norma-; impedir el pegado de todos
los que querían participar de la lista oficial, obligándolos a competir con
boleta corta; bloquear incorporación de las minorías, entre otros. Ya no solo
existía la normal superioridad y posibilidades del candidato oficial con todas
las ventajas que eso otorga, sino que además se proveyeron normas para una
competencia aún más desigual.
Los hinchas de Boca le hacen la chanza a los de
River con el “fantasma de la B”. Si se puede establecer una especie de
paralelo, el peronismo surfeó muchas elecciones agitando el “fantasma de los
bonos federales”.
Pero ese mal recuerdo se fue licuando, y los entrerrianos
empezaron a mirar con más detenimiento las gestiones, y así llegamos al 2015 a
una elección en la que, de no haber existido una tercera opción que divida a
las opciones opositoras, hubiéramos perdido por paliza. Más cerca en el tiempo,
y dejando de lado el triunfo del 2019 empujado por el fracaso del macrismo, en
mi humilde opinión, si en esta última elección no hubiera habido 3 ofertas
electorales, la derrota hubiera sido catastrófica y no una digna como la que
tuvimos.
Dicho esto, creo que hoy lo importante no es
tanto una mirada retrospectiva o autoflagelante de los acontecimientos pasados.
Por el contrario, lo verdaderamente sustancial es que podamos pensar, desde el
conjunto del peronismo y de cara al futuro, una estrategia que nos permita
reorganizarnos, hacer una autocrítica, contener al conjunto de la militancia y
la dirigencia, y constituir equipos técnicos sólidos que nos posicionen como
una alternativa de gobierno superadora para nuestra querida provincia, y al
mismo tiempo, insertarnos en un proyecto nacional de reconstrucción de lo que
probablemente quede después de la aplicación de las políticas ultraliberales.
Estoy convencido de que debemos ampliar la base
de sustentación y los consensos para la planificación de políticas públicas, la
toma de decisiones políticas y la elección de las candidaturas. En definitiva,
se trata de volver a escuchar al otro compañero, que siempre tiene algo para
aportar.
Creo que para convocar a una participación
masiva y entusiasta de la militancia en la elección de las candidaturas debemos
debatir, entre otras cosas, tres temas centrales:
1) impulsar la derogación de la ley Castrillón;
2) permitir el pegado en igualdad de
condiciones;
3) integrar a las minorías.
Y lo más importante, con vistas a la próxima
renovación de autoridades partidarias: propongo a la consideración de los
compañeros y compañeras la conformación de una lista de unidad del peronismo
entrerriano, en la que participen representantes de la Liga de Intendentes, de
los bloques de senadores y diputados, dirigentes de reconocida trayectoria y
peso propio que pueden no ocupar cargos en este momento, como así también los
trabajadores y la juventud, siempre respetando la participación igualitaria de
nuestros hombres y mujeres.
Esta columna es, como se ha dicho, la mirada de
un simple militante, animado por la responsabilidad de sentir que debemos poner
el hombro entre todos para construir, paso a paso, el camino de la de la unidad
y la propuesta para volver a ser gobierno, corregir lo que hicimos mal y
continuar y profundizar lo que hicimos bien, de manera de seguir pensando
políticas de inclusión y desarrollo para las grandes mayorías. “La unidad nos
da la fuerza, la solidaridad la cohesión”.
(*) Intendente de Villaguay y presidente del Consejo Departamental del Partido Justicialista.
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