La funcionaria del Ministerio de Mujeres y Diversidad de Buenos Aires, Alesia Abaigar, realizó sus primeras declaraciones públicas tras su excarcelación, luego de haber estado 12 días encarcelada, acusada de vandalizar con excremento la casa del diputado libertario José Luis Espert. “Fue un calvario”, afirmó.
Abaigar indicó que aún no ha tenido acceso a las pruebas que la jueza Sandra Arroyo Salgado tiene en su contra y que lo único que conoce es que identificaron su auto en las cercanías de la casa del diputado. Al mismo tiempo, desestimó las acusaciones de asociación ilícita o terrorista y acotó que lo único que fue secuestrado por la Policía Federal en su domicilio fueron panfletos políticos y el libro Sinceramente de Cristina Kirchner.
“Me di cuenta del show mediático en el que me estaban involucrando cuando fui trasladada desde el juzgado de San Isidro a la Unidad 28”, comentó Abaigar en diálogo con Rosario Lufrano y Facundo Herrera en radio PERFIL. Según la funcionaria, los agentes la filmaron tres veces por orden de la jueza, mostrando su rostro sin cubrir, para realizar un video de su detención, y luego la trasladaron en un camión celular, con sirenas, escoltada por dos patrulleros.
Al observar esto, me dije a mí misma “necesitan llenar la pantalla con este espectáculo porque, al final, esto podría haber sido solo una contravención; no se trata en absoluto de un atentado, en todo caso, es un escrache”.
La mujer relató que en la Penitenciaría tuvo acceso a las noticias a través de la televisión, donde vio cómo “el dólar alcanzó su techo y más de medio país se quedó sin gas”, lo que hizo que asociara su detención con el desvío de la agenda mediática. A pesar de comprender los hechos de esa manera y de sentir que eso la reconfortaba, aclaró que tuvo un gran impacto en su salud.
“El costo de haber atravesado todo eso fue significativo, afectando tanto mi cuerpo como mi salud mental, además del daño que le han causado a mi madre al estar ahí. No es algo gratuito. Obviamente, la memoria colectiva me lleva a evocar las épocas más oscuras de nuestro país”, explicó.
Abaigar fue detenida en la madrugada del 25 de junio cuando salía hacia su trabajo y la Policía la interceptó en la puerta de su casa con una orden de allanamiento de Arroyo Salgado. Esto le permitió armar un bolso con una muda de ropa y un cepillo de dientes. En cambio, su madre, Eva Pietravallo, al recibir llamados en un horario inusual se asustó y llamó al 911. Los agentes finalmente ingresaron y se la llevaron esposada debido a que tenía la cédula azul del auto de su hija. En la alcaidía, ambas estuvieron incomunicadas hasta después de declarar a las 21 horas del jueves.
“Después de la declaración, tenía la esperanza de que a mi madre la enviaran a su casa, pero eso no ocurrió y pasamos otra noche allí. A la mañana siguiente, cuando fui al baño, vi a mi mamá llorando, angustiada, así que les dije: ‘Hasta aquí llegamos, se termina esta tortura, déjenme estar con ella’. Ellos me habían prometido que después de la declaración al menos podríamos dejar de estar incomunicadas entre nosotras”, narró Abaigar.
“Soy militante feminista desde hace muchos años; de hecho, mi ingreso en la política está vinculado a mi activismo feminista. Esto es absolutamente aleccionador, ¿no? Molesta muchísimo, una mujer en política inquieta mucho, molesta enormemente a las mujeres en el ámbito de los negocios y a las que cuestionan el sistema tal como está”, afirmó Abaigar.
La funcionaria sostuvo que tanto ella, como la concejal Eva Mieri o Cristina Fernández de Kirchner, que permanecen detenidas, han sido tratadas con “saña” y de manera diferenciada respecto a los referentes del oficialismo. “Cárcel o bala, fueron las declaraciones en la UCA cuando se refirió a la hija de la expresidenta, todo con un nivel de violencia terrible. Ah, pero llegan a acusar a una mujer de un posible escrache a la casa… La verdad, la brutalidad con la que me han tratado en ese tiempo”, cuestionó.
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