19 feb 2026
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A 70 años de La Comunidad Organizada

Se cumplieron 70 años del histórico Congreso de Filosofía de 1949 donde Juan Domingo Perón desarrolló una ponencia que luego se transformaría en su obra más importante. Una entrevista a dos referentes del pensamiento justicialista actual.

A 70 años de La Comunidad Organizada
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Dos jóvenes referentes del pensamiento justicialista actual reflexionan en torno a la obra.

El próximo lunes
22 de abril se desarrollará en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora una conferencia que conmemorará aquel Congreso de Filosofía y donde
habrá disertaciones de importantes figuras intelectuales, incluyendo al
filósofo Aleksandr Dugin, hombre próximo al presidente ruso, Vladimir Putin.

Por esta razón, el diario bonaerense La Tercera entrevistó a dos jóvenes
referentes del pensamiento nacional actual, para reflexionar sobre la idea de
Comunidad Organizada y su vigencia en nuestra época. Se trata de la Lic. Iciar
Recalde y el Lic. Andrés Berazategui. Transcribimos el reportaje completo:

-Iciar, el lunes estarás participando de un encuentro en la
UNLZ por los 70 años del Congreso de Filosofía de 1949, en el cual Perón creó,
quizá, su obra más importante y también su mayor legado La Comunidad
Organizada. ¿Cuál es la importancia de pensar la CO hoy, en este Siglo XXI, con
su voluble posmodernidad?

La importancia es medular. La Comunidad Organizada continúa
siendo el más alto nivel de conciencia y organización del pueblo argentino en
toda su historia porque es reconocimiento de la integralidad humana en una
síntesis cabal e indivisible de fe y política. Proyecto de civilización que parió
la Argentina como alternativa al capitalismo liberal y al comunismo soviético
que habían sumido al mundo en una crisis social, económica y moral sin
precedentes, asentado en un programa de democracia social, participativa,
humanista y cristiana que reconocía y garantizaba derechos y obligaciones de la
persona humana cuya realización se daba sólo en una comunidad liberada que
ligaba su destino al del conjunto de la colectividad. Por eso, el sujeto
político de la revolución Justicialista fue el pueblo libremente organizado y
no el individuo egoísta del modelo liberal o el Estado colectivista del modelo
comunista.

Importancia medular que significa para nosotros
responsabilidad y sentido de misión trascendente de realizarla en tiempos
difíciles como los que vivimos, que su Santidad Francisco -que actualiza y
universaliza, como un profeta en el desierto, el Justicialismo como visión y
cauce de la actual hora de los pueblos-, caracteriza como una tercer guerra
mundial de a partes. Argentina es una de esas partes.

Iciar Recalde: “Argentina agoniza como resultante de décadas de destrucción de la comunidad organizada” 

Hoy la Argentina agoniza como resultante de décadas de
destrucción de la comunidad organizada, comenzada a sangre y fuego en 1976 y
continuada en el devenir de democracias demoliberales en sus versiones
liberales/progresistas, con matices si se quiere, pero con un mismo basamento:
la desaparición de la figura de Dios y de valores humanistas para entronizar en
su lugar el reinado del materialismo, de una supuesta libertad sin límites ni
responsabilidades de un sujeto individualista consumista y hedonista en
confrontación constante y atroz de unos contra otros (mujeres contra varones,
jóvenes contra viejos, etc.) que vino a suprimir la noción de persona humana
que encontraba en la comunidad su propia realización y la de sus hermanos.
Proceso, reitero, de destrucción de la Argentina, asentado en como mínimo,
cuatro aspectos que el General Perón había alertado en su última actualización
político doctrinaria, el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, donde
ratificaba la vigencia medular de la Comunidad Organizada en tiempos de
universalismo: 1. la destrucción del hombre argentino en el marco de una
bestial transformación del ser nacional que suprimió la tradición y los valores
solidarios de nuestro pueblo, para imponer en su lugar el individualismo neocolonial
que impera en la actualidad y que nos dice que todo lo “nuevo” es
mejor por el sólo hecho de serlo y si viene de las usinas culturales yanquis
y/o francesas, es óptimo, que hay que cortar marras con lo anterior por
“viejo”, no en balde escuchamos hablar hoy de que la doctrina
justicialista atrasa, cuando en verdad en función del proceso de involución que
vivió nuestro país de 1976 al día de hoy, está en el futuro, esperando su
realización. 2. Avance de esta guerra cultural en la que estamos sumidos a
través de la expansión de los medios de comunicación y del avance del
narcotráfico que viene matando a nuestros pibes como moscas en cualquier rincón
del conurbano bonaerense. Culto al dinero, a la violencia, al descarte y
ruptura radical de los vínculos solidarios entre las personas humanas que
fueron el corazón de la Comunidad Organizada. 3. Disolución de la orgánica
popular que dio lugar a la conversión de aquel pueblo de 1974 en la masa
inorgánica actual a través de una reinstalación a partir de 1983 de una
“democracia liberal representativa” ya superada en nuestra
experiencia histórica nacional (Perón en 1974 realizaba una verdadera
democracia: social, orgánica y directa como federación de organizaciones libres
del pueblo), que venía a encubrir la continuad de los logros de Martínez de
Hoz, la estructura de país colonial que heredamos, generando una supuesta
participación popular: cada dos y cuatro años se convoca al convidado de piedra
a poner una boleta en las urnas. Para el caso del peronismo, fue vehículo para
convertir a un movimiento nacional revolucionario en un partido liberal más del
“arco político constitucional” que abandonaba a su suerte a un pueblo
que quedaba a la deriva. 4. Claramente, el ataque al país industrial con pleno
empleo que habíamos sido se dio hermanado a esta destrucción de las bases
espirituales que en la Comunidad Organizada se sostenían en la familia
argentina, en el modelo sindical y en el horadamiento de las organizaciones
libres del pueblo en sentido amplio. Y así llegamos hasta aquí.

Iciar Recalde.

En tal sentido, a 70 años de la presentación que el General
Perón hizo de la Comunidad Organizada, seguimos afirmando su actualidad
considerando que: 1. La verdadera democracia que debemos restaurar deberá
asentarse en la centralidad de las organizaciones libres del pueblo, únicas
depositarias del poder nacional, refugio y casa común de realización de la
persona humana con centralidad en la familia, los sindicatos y el conjunto de
organizaciones libres, basamentos de la Comunidad Organizada. 2. La política
debe volver a ser voluntad nacional tras un ideal de justicia, bien común y
sentido heroico de la vida y no administración de la dependencia y trampolín de
negocios individuales o de facciones 3. Los valores materialistas que priman en
el actual mundo que se derrumba devastan los vínculos humanos y conducen a la
violencia y la anarquía social, por eso necesitamos restaurar una fe, un ideal
de justicia colectiva y un sentido de igualdad en el corazón de la actividad
política de las organizaciones libres del pueblo 4. Las tres banderas que
motorizaron la Comunidad Organizada en el marco de la gran Comunidad Organizada
Iberoamericana que postuló Perón en 1974, son el marco de realización futura
para una Nación que se niega a asumir un destino colonial.

“Hoy la Argentina agoniza como resultante de décadas de
destrucción de la comunidad organizada”

-¿Considerás que hay un resurgir del pensamiento nacional
argentino, de las propias categorías para pensarnos, frente a un modelo global
que busca eliminar toda diferencia o especificidad nacional?

-Soy una convencida que la actividad del intelectual y del
pensador se afirma en las organizaciones libres del pueblo y en la forja de una
fe en nosotros mismos y de una conciencia nacional independiente. En tal
sentido, más que inventar en la Argentina debemos restaurar los valores que
fueron ocultados y/o falseados por todo el aparato del colonialismo cultural
puesto al servicio del proyecto de globalización del hambre y de la
profundización de la condición colonial del país. Insisto: Perón y su doctrina
no son piezas de museo a revisitar sino que están en el futuro alertando qué es
lo que hay que hacer. La Comunidad Organizada continúa siendo el marco de
realización para la magna tarea histórica de la independencia de la Argentina
que ofrece valores trascendentes y refuerza la fe, un “evangelio de
justicia” caracterizado por el tránsito del yo al nosotros en un destino
colectivo del pueblo y la grandeza de la Nación. Esto se predica y se realiza:
pégate una vuelta por José León Suárez y escúchalo al Padre Pepe hablando de
las Tres C (Capilla-Colegio-Club), organizando una comunidad disociada y sumida
en la pobreza y la indignidad a través de valores trascendentes y solidarios.
Eso es Comunidad Organizada. Escúchalo a Víctor Lupo alentando la necesidad de
restaurar los clubes de barrio como escuelas de vida, caminando la Argentina
con un sentido de misión. Eso es Comunidad Organizada. Y miles de predicadores
trabajando incansablemente en la restauración de nuestro propio camino de
realización.

-Vas a compartir panel con Alexander Dugin, hombre cercano a
Putin, ¿qué opinión te merece su obra, su mirada sobre la recuperación de la
identidad nacional?

Occidente es un cementerio humano. Dugin, como lo había hecho
Perón en la Comunidad Organizada, realiza hoy un diagnóstico detallado y
certero de la hora política contemporánea sumida en una profunda crisis de
valores y de sentido de la persona humana. Desaparecidas las tesis que habían
sostenido determinado orden social, priman el relativismo cultural y la guerra
sin cuartel donde el hombre es lobo del hombre. Donde el individualismo radical
camina hacia la profundización de una decadencia que destruye pueblos, naciones
y atenta contra la supervivencia del Planeta mismo. Y ofrece alternativas. Hay
que escucharlo atentamente pero, en el marco de esta actividad,
fundamentalmente, hay que hacernos escuchar y, tal como lo hizo Perón en
Mendoza en 1949, mostrar puertas adentro y fuera de la Argentina, la grandeza
de lo que fuimos, la Comunidad Organizada y recordar que la tarea de demolición
económica, institucional y cultural de la Argentina Justicialista formó parte
de las directrices del centro de poder anglosajón. Lo que fuimos y lo que
podemos ser. Hablar fuerte y claro en la actual encrucijada que atraviesa
nuestro país e Iberoamérica: o reconstruimos la Comunidad Organizada en una
Nación y un continente libre u optamos por ser patios traseros del orden
mundial del capitalismo neoliberal anglosajón y su programa de desaparición de
la Argentina que, entre otras cuestiones, explica que la mitad de los niños en
el país, que alguna vez fueron los únicos privilegiados, hoy sean pobres, esto
es, que nazcan para morir de hambre, por el paco o por la bala de la policía
bonaerense. Hablar alto y fuerte: cuál es nuestra propuesta para salir del
atolladero en que estamos, que es además, una propuesta civilizatoria para
mundo en su conjunto.

NdeR: Iciar Recalde (La Plata, 1978). Licenciada en Letras y
predicadora de la doctrina nacional justicialista. Es Profesora de Literatura
argentina del Siglo XX y de Sociología de la cultura latinoamericana en la
Universidad Nacional de La Plata, del Seminario de Introducción al Peronismo en
la Universidad Nacional de Lanús y de Política y Sociedad en la Universidad
Nacional Arturo Jauretche, donde dirige además el Programa de investigación en
Política y Sociedad Raúl Scalabrini Ortiz. 

-Andrés, ¿Cuál es la clave para pensar hoy la comunidad organizada?

-Aunque son muchas las cuestiones interesantes de la famosa
conferencia, las ideas fundamentales de la comunidad organizada, en mi opinión,
son dos: la noción de que el hombre es un equilibrio de espíritu y materia que
debe realizar ambas laderas en armonía, sin que la realización de una de ellas
vaya separada o en contra de la otra; y, en segundo lugar, que esta realización
debe hacerse en el marco colectivo concreto en el que se hallan los hombres y
donde despliegan su existencia. Es decir, la naturaleza social del hombre debe
armonizar las potencialidades individuales con las necesidades y atributos
colectivos. De estas nociones filosóficas y antropológicas se desprenden vastas
consecuencias en los ámbitos político, social y aun económico, porque no es lo
mismo intentar ordenar la vida colectiva tratando de hacer competir a los
individuos promoviendo su egoísta maximización de beneficios, que conducir a la
comunidad como un espacio de convivencia compartida. Obviamente la disolución
de las individualidades en agentes colectivos (sean estos un Estado o una
pretendida minoría desgajada de su entorno social, por ejemplo) tampoco puede
ser un ámbito positivo para la realización personal. La comunidad organizada
recupera una visión integral del hombre e intenta rescatarlo del mutilamiento
existencial que han provocado las ideologías de la Modernidad, y lo hace
partiendo de bases doctrinales muy diferentes, como la cultura clásica y la
cosmovisión cristiana.

Andrés Berazategui: “La comunidad organizada recupera una visión integral del hombre”

-¿Cuál es la vigencia de pensar desde lo nacional?

Retomando lo que dije más arriba, de que la existencia
individual se halla en un marco colectivo concreto, la idea de pensar desde lo
nacional para nosotros tiene una gran importancia. Porque los condicionamientos
históricos, culturales, etc., imponen distintos desafíos y espacios
existenciales diferentes a la hora de abordar las contradicciones que se dan
entre los hombres. Es decir, las colectividades tienen su específica realidad y
sus propias personalidades; por ende, cada situación es diferente y no pueden
abordarse los conflictos y desafíos desde leyes racionales de alcance
universal, como quiso el proyecto de la Ilustración. La misma globalización,
que genera una progresiva homogeneización técnica, produce rupturas y
diferenciación en lo micro social… estamos en una época de cambio cuyas
consecuencias, por la velocidad de los acontecimientos, no terminamos de
asimilar. De allí la urgencia de pensar desde cada espacio diferenciado, que en
nuestro caso es la nación de los argentinos, que a su vez se encuentra en una
realidad histórica más amplia que es América.

Andrés Berazategui (izq.)

-Te desempeñás en el grupo de investigación Nomos, filosofía
y pensamiento estratégico ¿Qué actividades impulsan y cuál es su aporte?

-Nomos nace de un grupo de jóvenes compañeros con los que
compartíamos un origen común en el peronismo y con análogas inquietudes que, de
algún modo, están sintetizadas en lo que venimos hablando. Tratamos de pensar
la realidad desde el magnífico legado doctrinal de Juan Perón aquí en el siglo
XXI, ya que le reconocemos una notable vigencia conceptual, al tiempo que
intentamos dialogar con las corrientes que, desde distintas geografías y
épocas, nos permitan reflexionar desde una perspectiva crítica los desafíos que
presentan la Modernidad y la globalización. En esta labor editamos libros como
los de los pensadores Aleksandr Dugin de Rusia, Alain de Benoist de Francia o
Diego Fusaro de Italia. Por supuesto, estudiamos la obra de lo que se dio en
llamar pensamiento nacional, en particular la de los autores más
“políticamente incorrectos”, por decirlo de algún modo. También
intentamos producir por nosotros mismos material tanto de investigación como de
meditación teórica y que, en algunos casos, puede encontrarse en nomos.com.ar,
nuestro sitio web.

NdeR: Andrés Berazategui, miembro del grupo Nomos, es licenciado
en Relaciones Internacionales y maestrando en Geopolítica y Estrategia por la
Escuela Superior de Guerra del Ejército.

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