El batifondo desatado por la reforma a la ley provincial 9501 de salud sexual y reproductiva , con media sanción del Senado de Entre Ríos, se ha visto amplificado a nivel nacional por la reacción iracunda del ministro Ginés González García.
Según lo publicado en medios locales, la reforma ha caído muy mal al poder central pues parece contrariar las publicitadas manifestaciones y singulares prácticas del ministro de cómo llevar adelante la política estatal de salud sexual y reproductiva; aunque nadie haya afirmado que la reforma afecte los derechos declarados en la Constitución , códigos o leyes nacionales. Hay quienes afirman que aquellas políticas responden al dictado de organismos internacionales, interesados en frenar el crecimiento de países en desarrollo como el nuestro, bajo capa de proteger los derechos de la mujer , de la niñez y de los jóvenes, atender la salud de la población, los embarazos "no deseados" y detener la expansión de las enfermedades de transmisión sexual.
Lo cierto es que hay una real coincidencia entre estas políticas a nivel mundial y las condiciones que imponen el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y otros entes financieros y fundaciones, que supeditan sus "ayudas" a imponer políticas de control de población, limitación de nacimientos, extensión de prácticas como el aborto, esterilización de la mujer, homosexualidad, etc. El irascible ministro califica "retroceso" lo votado por los senadores entrerrianos y malo sería que tal calificación encontrara su razón de ser en el sometimiento del gobierno nacional a las consignas del poder financiero mundial , que nunca presta dinero sin exigir recortes a la soberanía.
La rebeldía del senado entrerriano tiene sus anécdotas: desde Buenos Aires se desencadenó la "contrarreforma" y llovieron conminaciones, se exigieron explicaciones, se ordenó a funcionarios provinciales comparecer ante el ministro y se han dado precisas directivas para ahogar la decisión del Senado de Entre Ríos: no sea que lo ocurrido contagie a legisladores de otras provincias y cunda el pánico en el olimpo político e ideológico. Es evidente el desprecio del poder central al régimen federal y la intención de torcer el brazo a los legisladores y poderes provinciales bajo la velada amenaza de castigos financieros y proscripciones políticas de los rebeldes.
Y es curiosa la irritación de quienes se titulan "progresistas" y anidan en distintas banderías partidarias: se oponen a la reforma y a la vez se contradicen despotricando contra el FMI, el poder financiero, etc. Ojalá sea esta la ocasión para que reviva el espíritu federal del Supremo Entrerriano Pancho Ramírez, del Brigadier Estanislao López y tantos otros que firmaron el Pacto Federal , raíz de nuestra Constitución y despierte en los legisladores la conciencia que representan sus pueblos y no intereses de quienes ambicionan el poder y el dinero.
No faltó el ridículo: era necesario encontrar el chivo emisario para cargarle la culpa del "retroceso" y, a la vez, esconder las propias intenciones y manejos: para ello, nada mejor que señalar a la oscurantista, fundamentalista, cruel e hipócrita Iglesia, porque es fácil darle palos si habla o no habla y hasta palos por las dudas, dado su "tiránico dogmatismo talibán" -según dichos de una diputada- lo cual hace que algunos pidan disculpas por ser católicos y otros se escondan.
La reforma ha buscado humanizar la educación sexual; y no parece "dogmático" sostener que los padres son responsables de la educación de sus hijos; es de ciencia y no de dogma la diferencia anatómica, fisiológica y sicológica de la mujer y el varón; es de ciencia y no de dogma que la función sexual está dispuesta al fin de la procreación del ser humano en un ambiente de respeto y amor; es sensatez y no dogma darse cuenta que proclamar derechos y leyes no cambiarán nada si el corazón del hombre rechaza el orden de la naturaleza y se deja dominar por el odio que degenera en toda clase de violencia.
Y es de risa pensar que lo dicho por la Iglesia le importe a un gobierno que la hostiliza y la pone en ridículo por boca de sus funcionarios adictos o medios de difusión mercenarios y véase: pretende cesantear un obispo, generando un conflicto con el Vaticano; se hace el distraído ,como aprobando, el sonado escándalo de otro; promueve oficialmente conductas que, por su gravedad moral y social,la Iglesia no puede menos que reprobar; designa magistrados que hacen profesión de ateísmo militante y que, con total incongruencia, juran cumplir la Constitución que reconoce en Dios la fuente de toda razón y justicia ; desacredita la enseñanza pública de gestión privada y se le retacean los aportes de ley, etc. Entonces:
¿ qué presiones puede ejercer humanamente una institución así apaleada y discriminada ante todo el mundo? ¿ O es que determinados funcionarios son conscientes de estar obrando contra el bien común de la nación?
Según lo publicado en medios locales, la reforma ha caído muy mal al poder central pues parece contrariar las publicitadas manifestaciones y singulares prácticas del ministro de cómo llevar adelante la política estatal de salud sexual y reproductiva; aunque nadie haya afirmado que la reforma afecte los derechos declarados en la Constitución , códigos o leyes nacionales. Hay quienes afirman que aquellas políticas responden al dictado de organismos internacionales, interesados en frenar el crecimiento de países en desarrollo como el nuestro, bajo capa de proteger los derechos de la mujer , de la niñez y de los jóvenes, atender la salud de la población, los embarazos "no deseados" y detener la expansión de las enfermedades de transmisión sexual.
Lo cierto es que hay una real coincidencia entre estas políticas a nivel mundial y las condiciones que imponen el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y otros entes financieros y fundaciones, que supeditan sus "ayudas" a imponer políticas de control de población, limitación de nacimientos, extensión de prácticas como el aborto, esterilización de la mujer, homosexualidad, etc. El irascible ministro califica "retroceso" lo votado por los senadores entrerrianos y malo sería que tal calificación encontrara su razón de ser en el sometimiento del gobierno nacional a las consignas del poder financiero mundial , que nunca presta dinero sin exigir recortes a la soberanía.
La rebeldía del senado entrerriano tiene sus anécdotas: desde Buenos Aires se desencadenó la "contrarreforma" y llovieron conminaciones, se exigieron explicaciones, se ordenó a funcionarios provinciales comparecer ante el ministro y se han dado precisas directivas para ahogar la decisión del Senado de Entre Ríos: no sea que lo ocurrido contagie a legisladores de otras provincias y cunda el pánico en el olimpo político e ideológico. Es evidente el desprecio del poder central al régimen federal y la intención de torcer el brazo a los legisladores y poderes provinciales bajo la velada amenaza de castigos financieros y proscripciones políticas de los rebeldes.
Y es curiosa la irritación de quienes se titulan "progresistas" y anidan en distintas banderías partidarias: se oponen a la reforma y a la vez se contradicen despotricando contra el FMI, el poder financiero, etc. Ojalá sea esta la ocasión para que reviva el espíritu federal del Supremo Entrerriano Pancho Ramírez, del Brigadier Estanislao López y tantos otros que firmaron el Pacto Federal , raíz de nuestra Constitución y despierte en los legisladores la conciencia que representan sus pueblos y no intereses de quienes ambicionan el poder y el dinero.
No faltó el ridículo: era necesario encontrar el chivo emisario para cargarle la culpa del "retroceso" y, a la vez, esconder las propias intenciones y manejos: para ello, nada mejor que señalar a la oscurantista, fundamentalista, cruel e hipócrita Iglesia, porque es fácil darle palos si habla o no habla y hasta palos por las dudas, dado su "tiránico dogmatismo talibán" -según dichos de una diputada- lo cual hace que algunos pidan disculpas por ser católicos y otros se escondan.
La reforma ha buscado humanizar la educación sexual; y no parece "dogmático" sostener que los padres son responsables de la educación de sus hijos; es de ciencia y no de dogma la diferencia anatómica, fisiológica y sicológica de la mujer y el varón; es de ciencia y no de dogma que la función sexual está dispuesta al fin de la procreación del ser humano en un ambiente de respeto y amor; es sensatez y no dogma darse cuenta que proclamar derechos y leyes no cambiarán nada si el corazón del hombre rechaza el orden de la naturaleza y se deja dominar por el odio que degenera en toda clase de violencia.
Y es de risa pensar que lo dicho por la Iglesia le importe a un gobierno que la hostiliza y la pone en ridículo por boca de sus funcionarios adictos o medios de difusión mercenarios y véase: pretende cesantear un obispo, generando un conflicto con el Vaticano; se hace el distraído ,como aprobando, el sonado escándalo de otro; promueve oficialmente conductas que, por su gravedad moral y social,la Iglesia no puede menos que reprobar; designa magistrados que hacen profesión de ateísmo militante y que, con total incongruencia, juran cumplir la Constitución que reconoce en Dios la fuente de toda razón y justicia ; desacredita la enseñanza pública de gestión privada y se le retacean los aportes de ley, etc. Entonces:
¿ qué presiones puede ejercer humanamente una institución así apaleada y discriminada ante todo el mundo? ¿ O es que determinados funcionarios son conscientes de estar obrando contra el bien común de la nación?
(*)Ex magistrado del Poder Judicial E. Ríos; ex Decano Facultad de Derecho UCSF)
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