Se cumplen 105 años de la fundación de la Cooperativa Agrícola Lucienville, en la ciudad de Basavilbaso (Departamento Uruguay), siendo pionera del cooperativismo agrario en la República Argentina y Sudamérica.
El cooperativismo en nuestro país surgió hacia fines del Siglo XIX a partir de las corrientes inmigratorias que se establecieron en el área rural y es una de las manifestaciones más auténticas que nos ha legado la evolución del hombre como ser social, organizando a los individuos en busca del bien común.
Nacida un 12 de agosto de 1900 como Sociedad Agrícola Israelita fue importante en el proceso inmigratorio y en el asentamiento de la comunidad, teniendo en cuenta que sus concreciones fueron ejemplo de su compromiso con la sociedad, fundando una biblioteca, el hospital rural e impulsando el mejoramiento de los caminos.
Estos hombres abrieron los surcos de la tierra con el arado de la unión y la solidaridad, encontraron apoyo y aliento en todos los momentos de sus vidas, creando la primera cooperativa agrícola Argentina, con dificultades idiomáticas y de adaptación, nos brindaron la herramienta económica y social de mayor importancia y predicamento en el desarrollo del esfuerzo mancomunado.
Como dice el himno del cooperativismo argentino: “Unidos forjaremos en bien de los humanos, un mundo en que seremos los hombres más hermanos. Pongamos en el mañana, la fe en este ideal, uniendo nuestras fuerzas, podremos cooperar”.
El cooperativismo en nuestro país surgió hacia fines del Siglo XIX a partir de las corrientes inmigratorias que se establecieron en el área rural y es una de las manifestaciones más auténticas que nos ha legado la evolución del hombre como ser social, organizando a los individuos en busca del bien común.
Nacida un 12 de agosto de 1900 como Sociedad Agrícola Israelita fue importante en el proceso inmigratorio y en el asentamiento de la comunidad, teniendo en cuenta que sus concreciones fueron ejemplo de su compromiso con la sociedad, fundando una biblioteca, el hospital rural e impulsando el mejoramiento de los caminos.
Estos hombres abrieron los surcos de la tierra con el arado de la unión y la solidaridad, encontraron apoyo y aliento en todos los momentos de sus vidas, creando la primera cooperativa agrícola Argentina, con dificultades idiomáticas y de adaptación, nos brindaron la herramienta económica y social de mayor importancia y predicamento en el desarrollo del esfuerzo mancomunado.
Como dice el himno del cooperativismo argentino: “Unidos forjaremos en bien de los humanos, un mundo en que seremos los hombres más hermanos. Pongamos en el mañana, la fe en este ideal, uniendo nuestras fuerzas, podremos cooperar”.
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